martes, 31 de marzo de 2009

Energía en Bolivia: de potencia a impotencia

Boris Gómez Úzqueda
bguzqueda@gmail.com

En tema energético los desaciertos y yerros incurridos por la administración gubernamental atrasan a Bolivia y la postergan.

No es raro que analistas internacionales hayan visto a Bolivia como el centro energético continental, que de hecho puede ser una potencia pero el desconocimiento en elaboración de legislación y en política energética nos condenó a postración... y lo más grave es la vergüenza…

Es un tiempo perdido que costará remontar favorablemente utilizando reservas de gas no desarrolladas y con nuevos procesos exploratorios (apenas el 15% del territorio está explorado, falta mucho por hacer).

La nueva Constitución no estimula inversiones energéticas, hasta la fecha no hay ni intención de debatir una nueva Ley de Hidrocarburos, en lo técnico hay menos volumen de producción de gas, menos exportación y ingresos.

La producción de gas y petróleo han caído. A menor producción de gas menor volumen de refino para líquidos. La producción de líquidos -que se extraían de campos denominados "en declinación"- hoy se centran en campos "nuevos". Y ello degenera en que la extracción de líquidos depende del gas (de los campos nuevos), incrementando cotas de relación producción de gas y líquidos (teniéndose que producir mucho más gas para obtener la misma cantidad de líquidos, adicionalmente a la composición de líquidos de campos nuevos que es "más liviana").

Como Bolivia no elevó su capacidad de producción de gas obviamente no superó cotas de producción de líquidos: crudo, condensado y gasolina natural disminuyeron.

Hemos repetido hasta el cansancio que de haberse continuado la política del triángulo energético de mediados de los noventa (capitalización social, ley de Hidrocarburos y apertura del gasoducto al Brasil) estuviera Bolivia produciendo mínimamente 85-100 MMm3d (millones de metros cúbicos día de gas), y no el “pico” absurdo de 40 MMm3d. Bolivia en 2007 exportó más gas y produjo 50 000 bbl (barriles) hoy apenas 46 000 bbl. Para 2009 seguramente incrementará a 450 mil bbl. la importación de diesel, fundamentalmente

Al bajar el precio del barril obliga a que el precio del gas baje: de estar en 6/7 USD por millar BTU (MMbtu) a 2 USD por MMBTU que llegará en próximos meses, porque los contratos a Brasil se fijan a precios trimestrales en base a un cálculo sobre precio internacional fuel oil y del diesel a Argentina que están reatados al precio de barril de petróleo.

Contractualmente Brasil está forzado a adquirir 30 MMm3d, desde diciembre adquiere menos de 20 MMm3d. Habrá que ver si los nacionalizadores tienen la capacidad de aplicar la cláusula Take or Pay (toma o paga) del GSA a Brasil.

El consumo interno que debería ya superar los 8 MM3d por el crecimiento de la industria está estancado con restricciones en menos de 6.5 MMm3d. El remanente no adquirido por Brasil será “rifado” por los nacionalizadores rumbo a Argentina porque no serán capaces de fijarle un precio adicional ni someter esos 10 MMm3d a procesos diferentes (industrialización, petroquímica) porque no existen las condiciones de infraestructura energética necesaria.

Ya dijeron importar diesel para cubrir mercados específicos en regiones del oriente. Las capacidades de las viejas refinerías están a tope.

En tanto evidentemente hay crisis energética interna la “fiesta” de firma de acuerdos con PDVSA Venezuela, Gaszprom Rusia, Enarsa Argentina, National Iranian Oil Company Irán y otras sigue, sin un beneficio concreto para el país. A eso se suma la última Petrovietnam !

Sumado a ello la estatal boliviana de gas y petróleo está en su peor momento institucional y para su reflote corporativo tardará tiempo y requerirá dinero, por ello es que la producción de crudo y condensado de petróleo se redujo de 17% a 15%, tiene un déficit de producción para comercialización de 7 millones de litros de gasolina y con problemas de producción de GLP.

La reflexión final: un golpe de timón sustentado en una nueva política energética que debe ser elaborada por todos los sectores productivos de Bolivia.