jueves, 9 de abril de 2009

Neonatos Votantes

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

Por supuesto que los recién nacidos no pueden votar, incluso en un año de elecciones presidenciales. Sus madres si lo pueden hacer. El nuevo Bono denominado Juana Azurduy de Padilla, a pagarse a partir del 27 de mayo, se diseñó con la intención que el primer año llegue a los 100 municipios más pobres como un ataque frontal contra la desnutrición que se inicia como mal endémico en las entrañas de la madre ya carente de los nutrientes que el feto necesita y de madre mal alimentada recibe una leche pobre. Ella come mal y el hijo se subalimenta. Así se reproduce el círculo vicioso de la desnutrición en el que el hijo desnutrido crecerá hacia una adultez de baja productividad y, por lo tanto, de pobreza. Este bono debió en un segundo año alcanzar a los municipios de un grado menor de pobreza hasta llegar a un total de 290 en 3 años. Era imprescindible que el primer esfuerzo se realice en los municipios más pobres porque este bono requiere de control médico para pagarse mensualmente y en montos crecientes. Así debió venir acompañado de la infraestructura y equipos médicos que se requiere. Ahora se dará a todos menos a los municipios más pobres; estos seguirán marginados de este y los otros bonos.

De acuerdo a los datos de la Encuesta Continua de Hogares, sólo 4 de cada diez (38%) de los potencialmente beneficiarios rurales del Bonosol recibieron este pago en 1995. Es posible que este porcentaje haya mejorado con el pago de la Renta Dignidad (RD) al incluir otras entidades pagadoras y, ante todo, por el apoyo de las Fuerzas Armadas en lugares recónditos del país. Sin embargo, los números no reflejan cambios radicales de cobertura rural. En 2007 el porcentaje de beneficiarios del Bonosol creció 29% con relación al año anterior, situación similar a la de 2003 que aumento en 28%. Sin embargo, el pago de la RD sólo crece 17% en 2008 y si bien es el año de mayor cobertura (687.962 personas) no se destaca necesariamente el sector rural. Se supone que los subsidios deben llegar a los más pobres del país pero éstos se encuentran en poblaciones dispersas y ni se enteran de que en este país el gobierno les quiere regalar dinero o servicios médicos. El periódico La Prensa informa (08/05/09) que sólo 171 municipios de un total de 327 se transfirieron al Seguro de Salud para el Adulto Mayor. Lo que se traduce que tan sólo un 46% de ancianos se benefician del mismo. Con plena certeza, más de las dos terceras partes de los potenciales beneficiarios que no reciben este beneficio pertenecen a los municipios más pobres y no alcanzarán a obtener estos servicios gratuitos por mucho tiempo más.

La pobreza acarrea secuelas como la desnutrición y la mortalidad infantil y materna que posterga a los más pobres social y económicamente. En teoría a éstos, se dirige el nuevo Bono. Sin embargo, desde su inicio cae en el mismo defecto que cayeron los otros bonos. Es el mal de su alta politización que los degenera. Conforme a su discurso este Gobierno trabaja en beneficio de los pobres marginados 500 años, sin embargo, desalienta ver cómo los utiliza para beneficiarse políticamente. El significado de los bonos es un inicio para atender necesidades básicas de los sectores marginados, sin embargo, la política es mucho más importante para el gobierno que el pobre del área rural.

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