Rene Fernandez-Araoz
renefernandeza@hotmail.com
Estimados amigos del Aula Libre.
Nadie --creo-- lo podría haber expresado en mejor forma que Atilio. Por fin leo algo concreto referido al papel de las infames ONGs y los denominados periodistas (Carlos Mesa Gisbert incluido) en el proceso de degradación social que se nos ha impuesto a la Nación Boliviana bajo la excusa de la democracia popular, participativa y reinvindicación indígena originaria. Como quiera que Bolivia es apenas una pequeñísima provincia en la inmensidad del planeta y el universo, todos nos conocemos muy bien y sabemos de qué pata cojea cada uno, cada una.
Es la descripción más lúcida (entre tanta queja y razonamiento sin sentido que leo en este espacio) de esa verguenza que nos hemos empeñado en ocultar: es la misma élite fracasada de nuestra pobre patria, de la cual formamos parte todos quienes en este medio y los otros medios de comunicacion masiva nos expresamos, la responsable de haber encumbrado a un individuo sin educación ni visión a la presidencia de la república, tan sólo porque nuestro secular complejo de culpa hacia los indios y la necesidad de ellos de tener así sea un símbolo de su existencia, reclamaba que hagamos algo.
Ese hacer algo ha resultado el peor experimento de "reingeniería social" comparable a Pol Pot en Camboya o a los talibanes en Afganistan.
En vano hablamos de neoliberalismo, socialismo y demás pavadas... sin entenderlas siquiera. La política, en Bolivia, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Argentina o Bangladesh es meramente un medio de ascenso social, eso es todo. La recubrimos de un sinfín de discursos para engatusar a los demás cuando lo único que queremos (con la bandera de la reivindicación de turno que sea) es medrar de la única torta sin dueño --y la más grande-- a nuestro alcance. No somos santos... eso está claro, aunque algunos incluso se denominen así. Perdón por la amargura... es que rezuma de mi propia alma.
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