viernes, 10 de julio de 2009

Optimismo economico

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

Frente a las tibias reacciones de funcionarios de la más alta jerarquía estatal respecto a las repercusiones de la crisis internacional en Bolivia, uno debe concluir que los reales y profundos efectos se prevén en lo recóndito de los círculos oficiales de manera mucho más objetiva. Puede ser parte de la política o del doble discurso, lo importante es que ya se reconoce que la crisis llegó a Bolivia.

Lo cierto es que en todas partes se cuecen habas y son muchos los funcionarios en países industrializados y en los otros que no lo son, que deben sonreír abierta o solapadamente para informar que la crisis "golpeará pero no mucho" o que "ya golpeó pero la recuperación está a la vuelta de la esquina". Esto hace que al público no le duela tanto no tener empleo o un peso en el bolsillo.

Se necesita el temple y la obstinación de Nouriel Roubini, posiblemente el economista más esclarecido y crítico de la actual economía de los Estados Unidos, para insistir que el optimismo demostrado por muchos funcionarios y académicos no tiene, todavía, mayor fundamento. Así, al comentar el informe oficial de empleo del gobierno de Estados Unidos correspondiente al mes de junio señala que éste lleva a concluir que los alegatos de "verdes retoños son mayormente malas hierbas amarillas que finalmente pueden convertirse en estiércol marrón". Roubini añade: "El informe... demuestra que las condiciones en el mercado de trabajo continúan siendo extremadamente débiles, con pérdidas de empleos en junio por sobre los 460.000 puestos. Con la tasa actual de pérdidas en el empleo, está muy claro que el índice de desempleo puede alcanzar el 10 por ciento..., alrededor de agosto o de septiembre, y estará más cercano a 10.5 por ciento si no 11 por ciento para fin de año. Espero que el índice de desempleo llegue a la cima de aproximadamente 11 por ciento en algún momento de 2010, muy por encima de los estándares históricos para las más severas de las recesiones".

Los comentarios del referido profesor no dejan lugar a dudas que la economía norteamericana y, acoto, la economía mundial, que también abarca a la boliviana, se encuentran todavía en medio de una profunda crisis, Roubini insiste: "Está claro que aunque la recesión puede concluir en cualquier momento pronto –y no terminará antes de fin de año– las pérdidas de empleo van a continuar por lo menos otro año y medio. Históricamente, durante las dos recesiones pasadas, las pérdidas de empleos continuaron por lo menos un año y medio después de terminada la recesión. Durante la recesión de 2001, esta terminó en noviembre de 2001 y las pérdidas de empleos continuaron hasta agosto de 2003, lo que llevó a una pérdida acumulada por sobre los 5 millones. Esta vez estamos viendo más de 6 millones de empleos perdidos y la recesión aún no termina".

Los coletazos de las crisis de los países ricos afectan más seriamente a las economías pobres. Las reservas internacionales acumuladas como el máximo tesoro de este gobierno, servirán para amortiguar sus efectos, tristemente no para impulsar el desarrollo nacional ni generar real optimismo.

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