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En consecuencia de los últimos resultados predichos y sobre espectados. Y sin resignar la posible incidencia de una minoría asambleísta.
El plano de oposición se ancla esperanzado en dos vectores de fuerza. Que dependerán de su uso, creatividad, consecuencia y convencimiento, la intensidad de sus fuerzas como efectivamente o positivas y estables en el tiempo.
El poder territorial y sus capacidades. En las posibilidades específicas del nivel Meso y su consejo legislativo. Pero la contienda coordinada y/o representada por la minoría en Asamblea, y potenciada desde la región no solo tendría que lidiar con la tentaculada decisión del nivel central -nacional-. Si no y por anticipo (como con los escaños senatoriales adicionales) con las otras especies autonómicas de mayores riesgos como la indígena-originaria-campesina y la regional*.
Y que además dependen, las autonomías -y estatutos-, ahora de la mayoritaria voluntad oficialista que alumbre la ley que les dé el retoque final; retoque final que seguramente abarcara capacidades legislativas y un pacto fiscal e institucional simpático pero solo para el gobierno central.
Por otra parte y muy vinculado, en naturalidad, a lo anterior se encuentra el protagonismo cívico que cada departamento comporte. Se debe aprender de la experiencia santa cruceña para saber no debilitar los vínculos prefecto-cívicos en favor del control oficialista. Y es que la escrupulosidad masista asaltó, de cualquiera de las formas que se dieron, la conciencia y convicción (aparentemente) de la figura del prefecto cruceño. De ese discurso "del cabildo del millón" -in negociable-, a las laxas -condescendientes- recientes declaraciones con respecto del presidente Morales. Y el despreciable regateo de algunos juventud cruceñistas, empresarios, deportistas y otros con los masistas, una vez enemigos.
Y es que el masismo supo generar lasitud en el discurso y (o) posición, por ende incertidumbre; de la cual supo aprovecharse muy bien y conseguir lo que ahora tiene. El masismo y no solo en este departamento, está pinchando con una aguja infecta en los cuerpos de defensa que todavía reclaman República, libertad y valores societales.
Y es por ello que la impronta o positiva debe cundir y solventarse desde el protagonismo cívico y el protagonismo de la gobernación departamental y su consejo. Que es el pueblo.
Al final del día y en la misma retórica del presidente Morales, "de no esperara las leyes…y de dejar que el pueblo sea el que juzgue". La democracia debe ser vencida por las mismas herramientas de la democracia.
NOTA
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*La autonomía municipal no representa, salvando los eventos, riesgos de contienda política más que conflictos de diseño y estructura técnica.
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