domingo, 4 de abril de 2010

Celebrando fracasos

Carlos D'Arlach

El 26 de marzo pasado se firmó otra modificación al contrato de venta de gas a la Argentina firmado el 19 de octubre de 2006.

Hasta acá todo parecería normal, pero no fue así. La firma se celebró con un show internacional con la participación de los presidentes de ambos países, profusión de guirnaldas y la participación en la testera de los tres principales ejecutivos de Repsol, British Gas y Pan América Energy, las tres socias que operan el Campo Margarita-Huacaya bajo un contrato de operación vigente hasta el año 2035.

El show demostró como controlando los medios de prensa y diluyendo los límites entre el Estado y el partido, se puede presentar al público como un éxito lo que es en realidad la viva expresión del fracaso de la política hidrocarburífera del MAS. ¿Cómo festejar el incumplimiento de un contrato internacional por ambos gobiernos por un lapso de cuatro años y la pérdida de nuestra soberanía energética con la importación de combustibles con tanta pompa?. Claro que para eso hay que contar con una Presidente "amiga".

El contrato original fue firmado dentro del "Marco para la Venta de Gas" firmado en Hurlingham, Argentina el 29 de junio de 2006, y luego "recocido" en Tarija el 10 de agosto de 2007, ambos a pocos días de las elecciones de los constituyentes en Bolivia y de las presidenciales de Argentina, respectivamente. Aquel establecía en su artículo 8 que ambos gobiernos completarían los estudios para una planta de extracción de licuables hasta fines de diciembre del 2006 que sería financiada por Argentina y que debía de entrar en funcionamiento máximo antes de inaugurarse el GNEA, supuestamente en operación en el 2008. El acuerdo remataba con estudios para una termoeléctrica y la posibilidad de exploración y explotación de gas por ENARSA. ¡Uy, como ganamos votos con aquel acuerdo, compañero!

¿Qué es lo que se ha modificado ahora?. Varias cosas, pero en la brevedad de un articulo, diremos que la más importante son los caudales comprometidos que disminuyen dramáticamente, de suerte que por ejemplo este año 2010, se mantienen los 7.7 de siempre en vez de los 27.7 millones de metros cúbicos por día (mmmcd) comprometidos hace cuatro años, es decir solamente el 28% del contrato original. Luego existe un aumento gradual de caudal menos ambicioso que el anterior, pero que obliga a que Bolivia, a fin de cumplir con Brasil, el Mutún y el mercado interno, tenga que producir 69 mmmcd desde el año 2015. Este caudal debería reducirse otra vez substancialmente si no se extiende el contrato con Brasil que caduca en el 2019. El adendum de Sucre concluye con multas cinco veces más fuertes para Bolivia que para Argentina en caso de no cumplir con la emisión y recepción de las bases energéticas pactadas, algo que el gobierno debería explicar. ¿Qué dijo que festejamos, compañero?.

El acuerdo de Sucre ya no menciona el GNEA. ¿Y la planta de licuables que debía de estar antes?. Tampoco, pero si sumamos las que anuncian los candidatos del MAS suman ocho, más proyectos de industrialización del gas, para hacerle creer al electorado que vote por los aplazados.

Para el gobierno lo más importante del show electoral del viernes eran el cuando y el donde. ¿Cuándo?. Nueve días antes de las elecciones. ¿Dónde?, en Sucre para lamer las heridas de la capitalía birlada y ganar la gobernación. Solo queda preguntarnos qué pensaba el campeón de la lucha internacional contra el "capitalismo" cuando se abrazaba con los ejecutivos de las transnacionales.

¡Grande, jefecito!