jueves, 22 de abril de 2010

CUMBRE DEL POLLO, LA COCA Y EL PLÁSTICO

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

La acumulación del capital no es patrimonio exclusivo del sistema capitalista neoliberal, su origen está en el inicio de la humanidad y se repite en todos los modos de producción, desde el comunismo primitivo, pasando por el feudalismo, el socialismo real y el sistema capitalista propiamente dicho, el capital está presente desde el origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Ahora la diferencia está en quien lo acumula y para qué fines sirve o en su caso para qué tipo de gobiernos o regímenes pretende sustentar.

El ideal del socialismo y porque no del capitalismo bien entendidos como sistemas que buscan el bienestar de las gentes, es que todas las personas puedan satisfacer sus necesidades, en resumen, que no haya pobreza, ¿pero qué ocurre?, ambos sistemas persiguen la lógica de industrialización y para lograr ese fin es necesario acumular capital.

Y ¡Eureka¡, para ello es necesario, sobre todo en países atrasados como el nuestro, hacer ojos y oídos sordos al clamor de la madre tierra, al clamor que no es otro que las voces de indígenas y pobladores en general que piden por lo menos a un gobierno o gobiernos indolentes, respetar las leyes, cumplir con el discurso y las promesas hechas para por lo menos mitigar los impactos ambientales.

La cumbre de Tiquipaya o cumbre climática que se realiza en Bolivia es una respuesta contestataria pretendida a la cumbre de Copenhague sobre el medio ambiente realizada el año pasado, y que fue un fracaso por la falta de entendimiento y por posiciones político ideológicas, que antes de plantear soluciones, se dedicaron a hacer prevalecer los intereses particulares de cada Estado. Los más poderosos (EEUU, China, Rusia,), emergentes (Brasil, India y los tigres asiáticos), que aducen que un freno a la devastación ambiental de manera radical, implicaría una crisis económica sin precedentes en la historia económica, que por tanto si se logran acuerdos, estos deben ser graduales y de largo aliento.

Los Países en vía de desarrollo, la mayoría de África, Centro y Sud América, que son los verdaderamente afectados por el cambio climático, ya que sufren constantes inundaciones, sequías y contaminación atmosférica que se llevan cientos de miles de vidas cada año, tienen otra postura, que sean los países industrializados los que corten drásticamente las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera y que se pague una indemnización por los contaminantes, pero para qué? Para industrializarnos y seguir con el círculo vicioso.

A priori, y en afán de crítica constructiva y en defensa del medio ambiente, es pertinente hacer una evaluación de la previa y el inicio de la cumbre en Tiquipaya. La realidad que nos golpea a los bolivianos es de una indefensión total, indígenas del chaco tarijeño y del norte paceño están sumamente molestos y en movilización por el incumplimiento del Estado y las petroleras acerca de la consulta previa para la intervención en las tierras comunitarias de origen y por la falta de licencias ambientales para la exploración y explotación de recursos hidrocarburíferos.

En la Amazonía la deforestación es palpable y el gobierno y gobiernos locales no hacen nada para frenar este flagelo, la ley que antes obligaba a las empresas madereras al manejo sostenible, ha sido abolida de facto, pues, se siguen otorgando tierras a cocaleros en el Chapare, los nativos mismos son víctimas y actores de la corrupción al permitir el contrabando y la tala indiscriminada por falta de Estado en esa región.

Los recursos hídricos se agotan espectacularmente y se hacen oídos sordos a las movilizaciones en San Cristóbal porque se reclama el uso abusivo de agua para la minería y he aquí otra vez la ausencia de Estado, el gobierno dice que es un problema local y debe ser solucionado en la región. Sin embargo no hay autonomía, si se diera una solución que afecte los intereses de la empresa o del gobierno aquí sí se alzará el grito al cielo y habrá represión.

Dejemos la soberbia, dejémonos de mitos del pollo, los calvos y la Coca Cola, miremos para adentro, demos soluciones posibles y reales, primero en nuestro Estado y primero también cada uno en su propio Estado, no seamos hipócritas, todos estamos enfrascados en un desarrollismo suicida y si esperamos soluciones globales y ponernos de acuerdo entre todos, la crisis ambiental nos perseguirá hasta el fin de nuestros pocos días. La conclusión de esta cumbre si efectivamente quiere ser histórica debe dejar de lado paradigmas y debe proponer que cada Estado, cada población, cada habitante somos responsables del Medio Ambiente y que desde donde estamos somos todos responsables.

Basta de gastos insulsos y contaminación en cumbres grandilocuentes, que lo único que buscan es el protagonismo ideológico (A ver quién es el más antiimperialista), basta de gastos en grandes conferencias, seminarios, talleres donde se habla de medio ambiente y se toma coca, se come pollo y se sirve en plástico, se habla y los snobs de siempre se llenan los bolsillos gracias a grandes consultorías.