viernes, 23 de abril de 2010

El racismo de la "madre tierra"

Franz Rafaél Barrios González
franzrbarrios@yahoo.com

E. Morales tras los pasos y el millón de Al Gore. Hay que mal imaginarse las ínfulas de su cierta "moral y ética" si es que recae el nobel por sus logros ecológicos, en la investidura del Presidente. Esa es la única ambición de su circo.

Si bien no es una discriminación hecha por la "madre tierra" como el ser vivo, el sujeto que la creatividad indígena del mundo así lo sospecha. Es una realizada por quienes se apropian, exclusivizan y además se hacen pasar como los médiums históricos de esa "madre tierra".

E. Morales y sus miembros de la orden "los jefecitos del medioambiente" han aclarado al mundo que ellos, por su condición de "indígenas". Son los únicos seres inmaculados y castos, habilitados para encontrarle no solo las consecuencias si no las causas -ojo de este detalle- del abuso capitalista a la naturaleza. Los no indígenas, occidentales y de civilización son el demonio con patitas de cabra, son los culpables únicos y que no tienen moral ni ética para hablar del asunto medioambiental. Es decir que los occidentales (sus usos y costumbres) son excluidos de la solución siendo solamente la causa de los efectos contaminantes, y de los cuales los indígenas poseen las patentes de investigación. Son existencialmente inferiores y distintos al ser indígena. Los indígenas se expían en el ser occidental todos sus odios.

Parece que en el esquema del indígena no existe el mínimo criterio para establecer de que hay diferencias entre la industria y el desarrollo, y un evidente exceso nocivo. En los discursos de la cumbre indígena se evitó o bien se ignoró que el capitalismo no es la única tendencia que usa y/o abusa industrialmente de los réditos. Por ejemplo están los "socialistas" y "comunistas" regímenes de la Eurasia, o de sur américa donde se explotan plantas nucleares e industrializadoras del petróleo a un nivel superior al del capitalismo. El mismo Morales está tentado por una plata nuclear de oferta rusa. El mismo Morales y su gobierno atraviesan un importante conflicto en el sector del Nor-Lípez potosino, a causa de la sobre extracción de aguas subterráneas que impactan en el ecosistema.

Los indígenas se auto asignan gozar del privilegio de que primero lo pasado siempre fue mejor (pretérito perfecto de la convivencia antes de la llegada del hombre occidental), y de que ellos en cualquier parte del mundo viven tan desconectados de la civilización (industrial y desarrollada). Que uno no se explica entonces como ellos "no contaminan", pero disfrutan de las herramientas tecnólogas que también tienen niveles ambivalentes de polución y emisión toxica en diferentes fases de su producción y deshecho.

Debieron pues los indigenitas llegados de afuera arribar al valle boliviano en cóndores y llamas, y no contaminar los cielos con el Jet fuel del avión y los diesel's del bus. Debieron no llegar una gran mayoría de ellos vestidos con poliéster de alegorías indigenoides. Debieron de prescindir de portar consigo notebooks, celulares y otros, que también tienen incidencia en la contaminación. O por último preguntarle al habido lector García Linera con cuantas hojas de árboles se fabrican los libros que hacen a su abundante biblioteca.

Por otro lado el indígena criticón desconoce que más bien fue bajo la tradición occidental que se han producido reglamentaciones, controles precautorios y demás instrumentos -practicados o no- que procuran la conservación del medio ambiente. Uno puede consultar lo común dispuesto por la Unión Europea, o la legislación norte americana al respecto. O bien aunque no quepa dentro lo políticamente correcto, se debe ser reconocido y ponderar dispuestos legales cuya autoría e innovación le pertenecen ni más ni menos que al III Reich. Las famosas Tierscchutzgesetz (derecho de la protección de los animales). y Reichsnaturschutzgesetz (derecho del Reich sobre la naturaleza) de 1935. De manera muy sorprendente las premisas que guiaban a esta producción legal nazi sobre el medio ambiente, eran la ponderación del entorno "previo" a la aparición del humano en la tierra*.

"Durante siglos nos han ido hinchando la cabeza con la idea de que el progreso era defender el derecho de las tierras cultivadas. Pero hoy en día, es un progreso reivindicar los derechos de la naturaleza salvaje junto al de los campos. ¡Y no sólo los de los terrenos arbolados, sino también los de las dunas de arena, de las marismas, de las garrigas, de los arrecifes y de los glaciares!".

Evo Morales te habían ganado la ideíta, unos híper industrializados nazis, con la que piensas te harán acreedor del nobel!

Finalmente los indígenas debieron plantear alternativas serias a la vida sin industria, a la negación de la irresistible evolución, al inevitable desgaste de la naturaleza. Los dinosaurios no tenían capitalismo ni se creían indígenas, pero igual nomás se extinguieron.

NOTA
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*Consultar al autor Wilhelm Heinrich Riehl, ver también: Luc Ferry, El Nuevo Orden Ecológico