domingo, 25 de abril de 2010

La lucidez del Che Guevara

Tito Pedro Reynaga V
wreynagavx@yahoo.es

Una de las cosas más temibles del momento histórico que está pasando el país (BOLIVIA) está en su posible evolución, de la mano del gobierno del MAS, hacia la repetición del modelo del llamado "socialismo real", el vivido en la ex URSS y los países del campo socialista que lidero en el siglo pasado. Un tipo de socialismo que luego de setenta años de práctica soberana termina en frustración y desastre, por factores propios, internos al mismo sistema socialista instalado por Lenin y Stalin. ¿Cierto? Porque el derrumbe no fue en guerra internacional, ni revuelta civil, ni peste o terremoto o meteorito abatiéndose sobre el planeta (como el que acabo con los dinosaurios hace 60 millones de años).

Entonces, de derivar el proceso de cambio por este rumbo, estaríamos afanados por reproducir el mismo desastre social vivido por el "campo socialista" en el planeta, uno de cuyos hitos fue la degradación de la URSS hasta su desaparición en medio de una crisis humanitaria. Y esta vez, para sufrirlo en carne propia y con mayor miseria material y moral, impactando mayormente entre aymaras y quechuas. Cosa que sucedería a corto plazo, por la creciente aceleración de la historia. No estamos ya en el siglo XX, no tendríamos que esperar los más de 70 años de socialismo experimentado en la URSS ni los más de 50 de Cuba. Más aún, si consideramos la pobreza del país y lo esmirriado de su aparato productivo, además de la ponzoña colonial que heredamos del dominio español.

Si esta es la perspectiva, de la posible instalación del "socialismo real", nada mejores serian los resultados del proceso de cambio si se intenta poner en práctica esa suerte de nuevo y distinto socialismo que anuncian como "socialismo del siglo XXI", "revolución democrática cultural", "socialismo comunitario", etc. Ya que, en los hechos, lo más que podrán hacer es, sobre un núcleo, de "economía centralmente planificada" y la consiguiente dictadura (que entra de cajón), agregar lo que la imaginación excitada de los ideólogos del proceso de cambio dicte. Dando lugar a un mamotreto de sistema social, sin concierto ni sistema, al juntar formas diversas y hasta incompatibles, cosas como formas de economía de mercado, corporativismo, formas precapitalistas, feudales, etc.

Y no sería extraña la reproducción, en el corazón de Sudamérica, de las aterradoras experiencias del socialismo africano, como el de Zimbawe.

Pero, aunque usted no lo crea, de este tipo de problemas nos alerto ya el Che Guevara. ¿Extraño? Pues si, fue que hacia 1965, este, escribió refiriéndose a las cuestiones de la construcción del socialismo y el comunismo, recogiendo sin duda sus experiencias de líder de la revolución cubana:

"Si a esto se agrega el escolasticismo que ha frenado el desarrollo de la filosofía marxista, e impedido el tratamiento sistemático del periodo, cuya economía política no se ha desarrollado, debemos convenir que todavía estamos en pañales y es preciso dedicarse a investigar todas las características primordiales del mismo antes de elaborar una teoría económica y política de mayor alcance" El Che Guevara ("El socialismo y el hombre en Cuba", 1965) p. 5,

http://www.jcecuador.org/biblioteca/El%20socialismo.pdf

Y, según se ve, si alguien se ha puesto a investigar estas vitales cuestiones, no ha logrado aun resultados o no los ha hecho conocer públicamente. Lo que quiere decir que nadie sabe, ni aquí ni en ningún otro lugar, cuales puedan ser las cualidades, formas, mecanismos, nexos (etc.) propios de la construcción del socialismo pretendido. Y ocurre que a vísperas de la puesta en escena solo tenemos un incipiente esbozo de libreto y libretistas confusos, que no saben qué hacer ante el desafío histórico. ¿No es esto lo que se está viendo en Venezuela? Y en Cuba, luego de más de 50 años de tanteos imaginativos como frustrantes.

Pueden ser muchas las cosas que reprocharle al Che, pero sin duda, que este pasaje de su obra intelectual es seria e invita a la responsabilidad. Claro está, si es que somos revolucionarios y marxistas de verdad, y no meros traficantes de la política.