martes, 27 de abril de 2010

La torcida de Augustin Echalar

Tania B. Alipaz
taniabunke@gmail.com

Augustin Echalar en una nota titulada "Jallalla La Paz, Abajo el MAS" el día domingo 25 de abril en el nuevo periódico Pagina Siete refleja una profunda actitud misogina y discriminadora hacia las mujeres. En una muestra de liviandad malintencionada, el autonombrado "periodista independiente" asevera la existencia de una supuesta traición de parte de la ex candidata Elizabeth Salguero al jefe del MSM, Juan del Granado cuando las que conocemos a Eli y la propia opinión pública conoce que luego de fundar ese partido se alejo el año 2000 por el nepotismo conyugal y el "cuoteo" tradicional con MNR, ADN y MIR, impuestos por Juan del Granado. Las mujeres y los periodistas profesionales y responsables saben que ese alejamiento también fue provocado por la decisión arbitraria del Alcalde de eliminar el Lineamiento de Género del Plan de Desarrollo Municipal que fue denunciado por varias organizaciones de mujeres en esos años.

Si bien les cuesta aceptar a muchos machistas que Elizabeth Salguero fue invitada por el MAS en el 2005 a ser candidata a Diputada por La Paz y esa designación no se la debe a nadie, sino a su liderazgo y trayectoria por la defensa por los derechos humanos de los pueblos indígenas y de las mujeres. Para ese entonces, ya habían pasado varios años desde su alejamiento del MSM; todos tenemos el derecho a revisar nuestras posiciones y a evolucionar. Pero al parecer, ese tipo de actos de conciencia son reprochables para el Sr. Echalar que en una burda muestra de ambivalencia asevera que Eli destruyó "la ilusión de que las mujeres somos mejores que los hombres". Peca de presumido y de impostor quien intenta hablar en representación de "todas las mujeres", cuando su conducta en la sociedad impone una definición valiente y personal.

Si para el señor Echalar, que por sus cualidades periodísticas nunca ha brillado, defender los derechos de las mujeres es "usar y abusar de la arroba", pues mejor que se dedique a seguir cocinando y guiando a turistas en vez de escribir vituperios de bajo nivel. Por último, que acuse a Elizabeth de ser perfeccionista autodeclarada no tiene nada de ridículo, lo ridículo es darse aires de intelectual superado cuando en realidad no se tiene coraje para salir del ropero.