martes, 22 de junio de 2010

PAISES RICOS - PAÍSES POBRES

Oscar Pereyra
opereyras@hotmail.com

Me gustaría complementar el artículo de mi querido profesor Lic. Armando Mendez, comparando la situación de una persona con la de un país:

Un hombre de recursos escasos, normalmente no se endeuda y sí lo hace, es en pequeñas proporciones, debido a que su capacidad pago es insuficiente, cuando contrae un crédito cumple con la obligación, sin embargo, en todo momento está con mayores necesidades que recursos propios pueden cubrir.

Un hombre rico generalmente está endeudado, parece una paradoja que si alguien dispone de US$100.000.- en su cuenta, recurra a un crédito por decir de US$ 30.000.-, significa que no quiere perder su liquidez o el costo de oportunidad del dinero, pero también utiliza el endeudamiento para asegurarse legalmente en alguna operación de compra o inversión. Para este hombre endeudado no significa ninguna dificultad otorgar un préstamo de US$ 2.000.- a una persona de escasos recursos; es más el apalancamiento financiero -entiendase como la relación entre capital propio y crédito invertido en una operación financiera. Al reducir el capital inicial que es necesario aportar, se produce un aumento de la rentabilidad obtenida. El incremento del apalancamiento también aumenta los riesgos de la operación, dado que provoca menor flexibilidad o mayor exposición a la insolvencia o incapacidad de atender los pagos- Debemos entender que a mayor endeudamiento mayor rentabilidad y mayor riesgo, con recursos ajenos.

Esta misma lógica considero que se aplica a los países ricos que tienen una gran capacidad de generar ingresos y por tanto vivir endeudados, lo cual no representa un problema, es mas el acreedor somete a su voluntad al deudor cuando se trata de un pobre; si se trata de deudas entre ricos... son temas de negocios, ninguno se deja someter por qué ambos tienen sus contrapartidas y están en condiciones de negociación similares.

El problema surge cuando un hombre rico al igual que un país rico se endeuda por encima de su capacidad de generar ingresos, en este caso se crea un efecto dominó que repercute sobre la gente de menores recursos o países en vías de desarrollo, consecuentemente en situaciones como esta son los pobres son los que más pierden y los ricos habrán perdido una pequeña porción de su riqueza. Por lo tanto el rico atraviesa crisis financieras, pero difícilmente crisis económicas que lo reduzcan a la condición de pobre, seguirá siendo rico de rodas maneras y con poder.

Por lo tanto, crisis financiera no es sinónimo de crisis económica.