viernes, 4 de junio de 2010

Re: TIQUIPAYA 2010

Luis Eduardo Siles
guatonles@hotmail.com

La verdad es que los tiempos modernos son los del problema de la sobre información mas que el de la sub información, lo que complica las cosas y hace más que nunca necesario contar con herramientas y tiempo para distinguir la paja del trigo. Es por ello que uno no puede estar demasiado ocupado respondiendo a todo, pero en este caso hare una excepción para el curioso comentario que este señor "Simoreal" hace sobre un articulo mío sobre la impostura de la reunión de hippies denominada "Cumbre climática de los pueblos" que tuvo lugar en Cochabamba y a la que no solo no asistió ninguno de los presidentes invitados (salvo el orate venezolano), sino ninguna organización medioambiental seria.

Empieza el susodicho cayendo en el síndrome de la "Historia empieza el 2003" y haciendo gala de su ignorancia se pregunta ¿En toda la historia de la república boliviana ha habido algún partido que obtuviera el 50% de todos los votos válidos? Obviamente que si querido amigo, en varias ocasiones a principios de siglo cuando el voto era censitario, y después de 1952 donde realmente cuenta, en las elecciones de 1956, 1960, y 1964 el MNR obtuvo mucho más que eso.

Naturalmente como es objetivo reconocerlo, una parte mediante el voto genuino y otra parte, sobretodo en 1964, mediante una amplia gama de recursos destinados a forzar el mismo, como recurrir al "voto comunitario", abusar de los bienes estatales, agredir y amedrentar a la oposición y por ultimo llenar ánforas en el camino a la corte electoral. ¿Alguna novedad en relación a los métodos masistas? La única es que hoy la parte de la votación que se le puede atribuir a esos mecanismos de fraude directo e indirecto a obviamente disminuido en relación a los años sesentas, pero luego de un paréntesis, de 1980 a 2002, se ha reactivado y hay abundantes indicios de ello. Los resultados electorales recientes deben, en todos los casos sufrir una "corrección" que varía en función de las estimaciones. Carlos Valverde a incluso editado un CD con abundancia de pruebas.

Luego, en un estilo de simplificación tan arraigado entre los gestores del supuesto "cambio", el señor Simoreal reduce una categoría tan compleja como la "legitimidad" a lo siguiente "la legitimidad de los gobernantes emana de los votos del pueblo". Seria bueno querido amigo que se de una vueltita por los textos de Weber y descubrirá que hay tres tipos de legitimidad de los gobernantes, la Legitimidad Racional que "Descansa en la creencia en la legalidad de ordenaciones estatuidas y de los derechos de mando de los llamados por esas ordenaciones a ejercer la autoridad"; la Legitimidad Tradicional que "Descansa en la creencia cotidiana de la santidad de las tradiciones que rigieron desde lejanos tiempos y en la legitimidad de los señalados por esa tradición para ejercer esa autoridad" y la Legitimidad Carismática: "Se obedece al caudillo calificado por razones de confianza personal".

Para Hobbes y Locke, "El principio de legitimidad de la sociedad política es el consentimiento. Los hombres para salir del estado de guerra y encontrar la seguridad y la paz, se someten a la voluntad de otro hombre o de una asamblea" Y podemos seguir con Maquiavelo para quien la legitimidad se basa, en principio, en la fuerza, para Kelsen en la norma, podríamos debatir sobre la diferencia entre legalidad y legitimidad etc, etc.

Desde ese punto de vista es legitimo, valga la redundancia, sostener que la legitimidad de este gobierno se basa en la coca, y es no solo legitimo sino objetivo sostener que la economía de la que presumen se basa en la cocaína como se empieza a mencionar con cada vez más fuerza en muchos lugares del mundo.

Pero el señor Simoreal no es de lo que "quería hablar" sino de que "La destrucción de la Tierra es una verdadera desgracia que parece difícil de contener" y que haya otras causas responsables de la deforestación en Bolivia que un "cultivo autóctono y minoritario" como es la coca por que la soya o la ganadería serian tan o más dañinas que el arbusto en cuestión. Le concedo que para analizar el proceso de deforestación es pertinente mencionar todos los factores y no solo uno. Lo que no parece muy consistente es criticar un perspectiva hablando de otra; es usted el que menciona la deforestacion, que es solo una parte del daño medioambiental.

Mi artículo simplemente se refiere al hecho de que Evo Morales, al intentar posar como el gran medioambientalista ratifica que es un impostor como ha habido pocos, por que ocurre, señor Simoreal, que no es presidente de la Federación de Ganaderos o de Soyeros sino de la de Cocaleros, y ocurre que el derivado del arbusto no es la torta de soja o los bifes chorizos, sino un narcótico que genera muerte y violencia en gran parte del mundo.

Quizás es debatible el daño que al humus de la tierra hace el arbusto como tal, lo que definitivamente no resiste el menor análisis es que el vertido de acido sulfúrico, cal viva, y los otros químicos en la producción de cocaína es generador de una devastación medioambiental mayor, sin comparación con ninguna de las otras causas de degradación ambiental y no solo de la deforestación. Sostener que la soya es un cultivo mecanizado y la coca no tiene mayor relevancia considerando la mano de obra que se utiliza en la producción del arbusto, lo que cuenta es el resultado final. Las flores de amapola son autóctonas asi como lo es la planta de la marihuana o las plantas de donde se obtienen muchos venenos y no por eso los gobiernos de los países los andan promocionando.

Toda esta curiosísima y bizarra lógica reposa en la casi esquizofrénica afirmación "coca no es cocaína" un bolivianismo, un alto-peruanismo de la tradición de "se cumple pero no se acata" o "te pego pero te quiero", que eventualmente puede ser considerado semánticamente o axiológicamente muy "creativo" pero que es absolutamente inaceptable desde el punto de vista de la ética de la política pública, porque confirma la prevalencia de hipocresía y ambigüedad en el escenario político, aspecto en el que a todas luces el "cambio" es una involución. Aquí no hay ningún resentimiento, señor, lo que hay es la idea de empezar a hablar las cosas por su nombre.