lunes, 12 de julio de 2010

En coca

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

No me refiero a los pronósticos de quien será campeón mundial o a averiguar lo que me depara el destino. Me refiero a la dificultad de saber que fuente es la más confiable para conocer la producción de coca en Bolivia, su peso en la agricultura o su aporte al PIB. Hay cifras aparentemente contradictorias de la misma fuente como es el INE o, sin la precisión necesaria, como son las de la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD).

Analizo los datos del INE sobre la producción de la hoja de coca y encuentro que reflejan considerables reducciones. A precios de cada año entre 1988 y 2009, la producción de coca, único producto que se registra en las cuentas nacionales en rubro aparte, cae un 550% y a precios de 1990 la caída es de 414% en el mismo periodo. Si se observan otros datos sobre la coca, que el mismo INE registra, se puede concluir que al caer la oferta, obedeciendo religiosamente a las leyes del mercado, los precios tuvieron que subir. Efectivamente, el precio de la carga de 100 libras comercializadas en el Chapare sube de 160 bolivianos a 3.107 entre 1992 y 2007. Lo extraño de este contraste es que un aumento por encima de 1.900% contribuyó a una constante reducción de la producción. Un verdadero éxito de la erradicación.

Los datos que publica la ONUDD guardan cierta correlación con lo anotado por el INE cuando en su estudio se refieren a una reducción de 38.000 hectáreas a 30.500 entre 1998 y 2008. Sin embargo, la concordancia se rompe cuando este estudio afirma que la participación de la producción de la coca en el PIB agrícola aumentó del 16% al 21%, cuando el dato del valor de la producción registrado por el INE cae de 144 millones de bolivianos a 41 millones en el mismo período. En la primera instancia (aumento de la participación en el PIB agrícola) se puede pensar que está explicada por el ascenso de los precios, pero no es a lo que lleva a concluir el aporte al PIB hecho por la coca en el estudio de ONUDD y menos aún por el contraste con los datos de la producción que publica el INE.

Por otra parte, los datos para el PIB tanto el total como el agrícola que presenta el estudio de la ONUDD están muy lejos de los datos oficiales del INE. Alejados están los valores absolutos que el estudio presenta para el PIB agrícola; 1.360 millones de dólares para 2007 y 1.400 para 2008 sin que se especifique con que precios surgen estas cifras. El INE señala las sumas de 560 y 575 millones de dólares respectivamente a precios de 1990. A precios de cada año el PIB agrícola, según el INE, llegó a 1.473 millones de dólares y 1.800 millones para los mismos años. Los datos de 9.100 millones de dólares para 2007 y 9.400 millones para 2008 del estudio tampoco se acercan en absoluto a los cercan de17.000 millones de PIB, que son las cifras oficiales del INE.

Que no sea por las afirmaciones que el Gobernador Rubén Costas hace para que el gobierno revisen las cifras incongruentes, que sea porque es necesario tener datos fidedignos y únicos en las referencias nacionales e internacionales. No se pueden leer en coca los datos que deben tenerse como próximos a la verdad.

Por otra parte, un estudio de una oficina de la ONU debe también velar por las congruencias internas de la información que usa y de las que hace públicas. Son muchas las decisiones que emergen de los datos utilizados y de los datos que se publican por agencias de gobierno y de organismos internacionales como para no darles la seriedad que se espera de ellas. La información es un bien público y debe ser lo más tranparente posible en beneficio del Estado y de los ciudadanos.