martes, 10 de agosto de 2010

LA ZONA DEL CONFLICTO, RETO A LOS ORUREÑOS

Jaime Chumacero López
jchumacer@yahoo.com

El origen del problema, se encuentra referido a un conflicto de límites territoriales interdepartamentales, ocasionados por la ligereza de definición de límites gestados por el proceso de municipalización, base con el cual se determino las jurisdicciones municipales definidos en la Ley de Participación Popular, ese proceso ha sido generado principalmente por la Holandesa Zonisig y los técnicos contratados por ella, los mismos que trabajaron, bajo la conducción del Viceministerio de Ordenamiento Territorial (denominativo que se les daba en ese entonces a las actuales Subsecretarias de los Ministerios). En dicho proceso, se han dado una serie de atropellos a la historia, a la cultura, a las tradiciones y tradicionales continuidades territoriales, a las expansiones naturales de las urbes (que hoy por hoy tienen serias dificultades para constituirse en verdaderas metrópolis), en los que se han dado libertades para anexionar territorios que pertenecían por legítimo derecho e historia a una y otra provincia o a uno y otro departamento.

Esto precisamente es lo que sucede con el cerro Tahua, el mismo que junto a otros 2 cerros, han sido anexionados al territorio orureño, más propiamente al municipio cuyo denominativo es Santuario de Quillacas, municipio este que colinda, con el poderoso centro de contrabando y de circulación y venta de autos ilegales, sin que medie autoridad alguna (Challapata); no causa sorpresa alguna, que, precisamente haya sido el Departamento de Oruro el que ha vanguardizando la lucha contra la nueva Ley de Aduanas, realizando una movilización radical de contrabandistas que quemaron despiadadamente las mercancías legales existentes en las oficinas de Aduana de su ciudad capital.

Anteriormente cuando el periódico El Potosí, tenía la aquicencia de publicar mis comentarios, publicaron un artículo que escribí con el denominativo de: “Una Nación llamada Potosíâ€�, en la misma que con mapas de acompañamiento ilustrativo (como lo hago ahora), hacía referencia a un documento histórico y tal vez único sobre la Capitanía de Potosí, donde se hace una descripción detallista de los 5 asientos con que contaba dicha capitanía, esos asientos eran Porco, Lipez, Chayanta, Tarija y Antofagasta. En ella hacia una referencia a la potenticidad que habría tenido Potosí siendo el centro de estos 5 asientos con recursos naturales espectaculares: petróleo y frutas de Tarija, la Plata y estaño de Potosí, las piedra preciosas descritas en dicho libro existentes en los Lipez (hoy explotados por San Cristobal… no sé si pagaran por dicha explotación o declararan por esas piedras), el Cobre, Guano y puerto de Antofagasta, y esa poderosa cultura indígena de los Karais (con su Tinku que compite con los caporales) y el origen del charango existente en Chayanta. Esta mentalidad de potencialidad ha sido debilitada por las idas y venidas, vencimientos y derrotas en este suelo de diferentes libertadores que vinieron desde Argentina y desde Perú, cuyo último trajín era la toma de la ciudad de Potosí y con ello el estupendo botín que representaba entonces, sin duda este es el verdadero Dorado que buscaban todos, por ello Belgrano al no poder sostener la resistencia al realista Pedro Domingo Olañeta (a este último lo considero… yo, como el verdadero padre de Bolivia), quiso hacer volar la Casa de Moneda. Por eso también la última épica cumbre de Simón Bolivar de subir al Cerro Rico y desde ahí lanzar un discurso desdeñándola.

El libro que hace mención a la capitanía es el documento extenso de más de 500 páginas escrita en 1780 por Pedro Vicente Cañete y reeditado por única vez por La Casa Nacional de Moneda en 1955, tengo la suerte de contar con semejante joya y ojala la Fundación del Banco Nacional de Bolivia (actual tutelar de dicha Casa de Moneda), vuelva a reeditarla, así se le solicitó pero no se que esperan.

Reto a historiadores, analistas y comentaristas de Oruro, a que demuestren con documentos en la mano, como ahora demuestro yo, que dicho territorio pertenece a Potosí.