jueves, 28 de octubre de 2010

HOMENAJE A DOÑA ANITA

Carlos Mariaca Alvarez
carlosmariaca@yahoo.com
(Delegado de la Confederación Boliviana de la Persona con Discapacidad)

Todas las sociedades tienen una historia por entender y principios por comprender. Solo caminando por la senda de la verdad, las nuevas generaciones continuarán en la conquista del bien común por la igualdad de derechos justicia y dignidad. Escribimos estas líneas pensando y homenajeando a una mujer, Ana María Romero de Campero, que un día supo escuchar y entender el discurso de lucha y nuestros gritos ahogados por la postergación y discriminación social en la que vivíamos las personas con discapacidad, desde la creación de Bolivia y quizá aún más.

La Defensoría del Pueblo, en la gestión de Ana María Romero de Campero, inició un importante proceso de dialogo y acercamiento con poblaciones en situación de discriminación social, fue un escenario que por entonces tuvo el valor de reconocer y ayudar a resguardar los derechos humanos a través del empoderamiento ciudadano de las organizaciones sociales de y para personas con discapacidad.

Fue un escenario en el que se propició la participación directa de las personas con discapacidad sembrando en su reivindicación la semilla de reflexión, debate y concertación. Para muchos dirigentes, fue una lección que duró poco, ya que en el camino las personas con intereses solo ven sus propias ideas y son celosos apenas de sus objetivos.

Las pocas oportunidades que pudimos compartir con Doña Anita, aún mantenía aquel principio de orientar para el empoderamiento de nuestra población, para asumir que somos dueños y maestros de nuestro propio camino. Enaltecemos aquella visión, porque rescata nuestro principio de ejercer nuestros derechos en igualdad de oportunidades.

La "Concertación" y "Propiciar una Cultura de Paz", no solo son palabras o enunciados escritos que vertía doña Ana María, sino eran principios comprendidos en la participación, el diálogo y la palabra, donde están las bases para transformar un país, generando debate, reflexión, concertación y solución, ante la demanda y necesidad del pueblo. Así lo enunciaba y así deberíamos cultivarlo.

Nuestra población no está lejos de ser parte en la toma de decisiones de nuestro país, como tampoco estamos lejos de tener el mismo derecho que nos otorga, no solo la Constitución Política del Estado, sino la conciencia humana que emerge en la cultura de inclusión y respeto a la diferencia de cada uno/a.

Seguiremos aquel camino que era la visión e ideal de Una Mujer, Una Periodista, Una Defensora del Pueblo y de los Derechos Humanos, para encaminar nuestro destino por un País con Identidad propia, basados en el desarrollo humano, basado en los principios humanos que forjaremos desde cada uno de nosotros/as a través de la toma conciencia de reconocer y ejercer la igualdad justicia y equidad social.

"NUESTRA DIGNIDAD NO TIENE PRECIO Y NUESTROS DERECHOS NO SE NEGOCIAN"