martes, 28 de diciembre de 2010

RE: gasolinazo molotov

Adrian Barrenechea
adrian_barrenech@hotmail.com

Estimado Señor Vega:

Primero, permítame expresarle mi más absoluto respeto hacia su ideología y afinidad política, además de puntualizar que no es mi intensión tornar el "gasolinazo" en un elemento de debate sobre la fortaleza o debilidad del actual gobierno, tampoco es discutir la necesidad u oportunidad de la medida.

Simplemente pretendo hacer algunas precisiones sobre la posición asumida por Ud. al momento de plantear todas las interrogantes en su ensayo e, inclusive con el riesgo de ser entrometido, sobre la manera en la que le respondió a su amigo:

1. La notoria desazón de su amigo es compartida, no solamente por furibundos opositores al gobierno de Evo, como parece Ud. afirmar en su ensayo, esa es la desazón de cientos de miles de personas que con dificultad conseguíamos "estirar" muy humildes salarios para cubrir nuestras obligaciones y llegar a fin de mes. Sin importar la inclinación política, ideológica, los prejuicios y las posturas, esa desazón la compartimos todos los que, a diferencia del Ministro Arce, no sabemos qué es lo que pasará en las próximas semanas, no sabemos cuánto subirá el precio de los productos de la canasta familiar, ni siquiera sabemos cuánto nos costará ahora el trufi para llegar a nuestros trabajos.

2. Aun para los más furibundos y fervientes opositores al gobierno actual sería un absurdo desmedido alegrarse por el posible costo político negativo que podría (o no) tener una medida de estas características para el gobierno que la emitió; cuando lo cierto es que el efecto real, actual, tangible, sin especulaciones es que muchas personas, hoy, no tienen ingresos suficientes para cubrir el alza de los precios, solamente del transporte. Ud. me dirá que ya se ha anunciado que se tomarán medidas para "compensar" y que se aumentarán los salarios por encima de la inflación, pero todo eso, al igual que el costo político, hoy, es simple especulación.

3. Es claro que esta medida no debería tener un impacto muy significativo en la inflación, especialmente cuando el análisis lo hace un funcionario que no debe pagar gasolina (pues utiliza vehículos oficiales) y ni siquiera opinaré sobre el celular, también subvencionado y los demás beneficios que (con justicia o no) implica ser un Ministro de Estado. Sin embargo, no olvide Ud. que son pocos los afortunados que gozan de esa condición.

4. Sobre su opinión respecto de la coherencia de la medida no me pronuncio, pues como aclaré al inicio de esta atrevida nota, la respeto profundamente. Y sobre las mentiras piadosas, comparto su opinión, ampliándola al tipo de cambio y el IPC.