miércoles, 26 de enero de 2011

Acullico

Jack Matijasevic Mostajo
jackmatija@yahoo.es

Después de que corriera la noticia de que se había descubierto una montaña donde flui la plata, a los tres meses de este hecho más de tres mil personas con ambición de riqueza ya poblaban las faldas del Potocsi.

Antes de la llegada de los españoles el circuito económico de los habitantes aledaños al majestuoso cerro comprendía a la comarca más grande llamada Kantomo ahora Cantumarca, que conquistados por Wayna Capac en su visita a estas latitudes, tenían como actividad principal la producción de herramientas y armas producto del sílice que se encontraba en el cerro denominado Huayna Cabra, a cuyas faldas se asienta esta población. En este circuito al norte de esta población se encontraba un valle denominado por los españoles de Jesús Valle donde las características de su ecosistema es propicio para la producción de maíz, papa y otros tubérculos, al este de estos dos lugares se encuentra la serranía del Kari Kari que completaba el circuito económico de la región con la producción de lana y carne producto de la crianza de llamas.

Con la llegada de los españoles y esa explosión demográfica, la producción alimenticia no llegaba a satisfacer a esta creciente población, por lo que se empezaron a llevar misiones de reconocimiento de territorio para acceder a alimentos en valles aledaños, con lo que vendrían el asentamiento de haciendas en los valles de Vitichi, Cotagaita, Tupiza. Aun así la población que crecía en mayor población principalmente por indígenas que eran usados para la explotación minera a quienes necesariamente se debía alimentar con lo poco que se producía.

Un navarro aventurero que en su búsqueda de riqueza había conocido de las virtudes de la hoja de coca y el lugar donde se producía, solicito al Virreinato del Perú se le diera en comandado el rebaño aún existente de llamas del sacerdocio inca para poder transportar con estos desde los Yungas la "sagrada" hoja a la ya denominada Villa Imperial de Carlos V.

Según relatan los cronistas de la época, Guamán Poma de Ayala, Betanzos, Cieza de León entre otros, el incanato conocía de las virtudes y de las desventajas del consumo de la milagrosa hoja, una de estas que todos conocemos es la de eliminar el hambre y las ansias de comer, razón por la cual el navarro al que me refiero llevo la hoja de coca a Potosí para suplir con su uso el acceso a los alimentos por parte de la población indígena y con el argumento de que la hoja les proveía de fuerza suplementaria para las labores de mina, con lo que se inició el comercio de la hoja de coca y el sometimiento total de los pueblos andinos.

Los cronistas antes señalados incluyendo el Inca Garcilaso de la Vega mencionan que la hoja tenía un uso y administración ceremonial y de uso exclusivo de la etnia Inca, por lo que la denominaban "sagrada", ya que la misma no podía ser consumida por el pueblo y la plebe en general, sino que esta era de uso sacerdotal y monárquico, además que al no existir una economía de libre mercado en el desconocimiento de la moneda no era comercializada. La hoja de coca llegaba a otras personas de la plebe o el pueblo en formas como: la retribución de sus aportes al imperio; vale decir a aquellas personas que habían contribuido en obras de ingeniería, ciencia o en las propias conquistas, por lo que nuevamente se advierte que su uso no era masivo como lo es en el momento.

El acullico comienza con la conquista y la explotación de Cerro Rico de Potosí y a partir de ello su consumo se populariza en la sustitución a los alimentos básico, lo que vendría a ser una de las armas más que el europeo uso en la conquista de américa y el sometimiento a los pueblos andinos.

Ya el Padre Calancha en su investigación de la flora y la fauna en el siglo XVII había mencionado los atributos narcotizantes que tenía la hoja que ahora son muy conocidos al ser esta la materia prima para la fabricación de analgésicos y estimulantes.

Lastimosamente se ha dejado pasar esta parte de la historia y el conquistador uso la hoja para sus propios intereses, a lo que ahora la población en la confusión que la historia ha hecho, quieren usar el denominativo de hoja sagrada para generalizar su consumo, el cual a mi criterio no es bueno ya que el hecho de usar indiscriminadamente hace que se pierda el hambre, como ya se ha mencionado y por ende la no ingestión de alimentación nutritiva hace que las neuronas vayan muriendo poco a poco.

Como podemos aceptar que una alta autoridad a inicios de este Gobierno, haya declarado que se debería suplir el desayuno escolar con el acullico de coca, es que realmente no estamos conscientes aún del gran daño que se le ha hecho a la población indígena desde hace cuatro siglos, ya que el consumo en exceso de la hoja de coca provoca daños irreversibles al cerebro.

La misión de todo gobierno debería ser de prestar seguridad alimentaria a su población de tal manera que la misma reciba los mejores y mayores nutrientes, los cuales se encuentran en las frutas, el pescado, etc., etc., sin embargo nuestro actual gobierno está abocado en que se produzca más coca en desmedro de terrenos que bien eran anteriormente usados para la producción frutícola como la Asunta por ejemplo, o el propio Chapare, aunque bien sabido es que la hoja de esta región es más destinada a la fabricación de narcóticos.

La población requiere más de su gobierno para ampliar la frontera alimenticia de su población y la haga autosustentable, alentando las cadenas productivas, apoyando el emprendimiento privado, mejorando la educación y el conocimiento para no caer más en armas conquistadoras como la hoja de coca que ha nublado la visión de nuestro pueblo durante 500 años y ahora representa otro peligro mas para la población, ya que su uso en gran porcentaje está orientado a la producción de cocaína, que al acullico mismo.