sábado, 22 de enero de 2011

DISCRIMINACIÓN, RACISMO Y NECESIDAD DE EDUCACIÓN

Ximena Foronda Clavijo
xforonda@yahoo.es

Bolivia está creciendo y cómo duele crecer. Bolivia atraviesa un proceso de aprendizaje en competencias: saber conocer, saber hacer y saber ser, para saber decidir. Bolivia es como un niño que debe formarse con normas y límites, buen trato, sin violencia, sin imposiciones, sin condicionamientos, debe conocer y ejercer sus obligaciones para gozar de sus libertades, distinguir y aprender a amar la belleza de lo diferente, entender que cada boliviano tiene derecho a opinar y que con seguridad, serán varias las ocasiones donde no existirá coincidencia, lo que nos unirá más; así se logrará producir la investigación y el debate, compartir, reflexionar y por supuesto, aportar para mejorar, encontrar nuestras habilidades, destrezas y fortalezas para ser independientes, y continuar descubriendo nuevos mundos.

El país enfrenta un cambio: de Estado colonizador a Estado Plurinacional que con seguridad trae repercusiones. Es así que cuando además se habla de racismo y discriminación, Bolivia en legítimo derecho se siente desorganizada y necesita guía.

Estudiando la Ley 045/2010 sobre discriminación y toda forma de racismo, entendiéndola y compartiéndola, concluyo, que discriminación y racismo no termina en color de piel, vestimenta o primera lengua, no es cómo te nombren: originario, mestizo, afro boliviano, afro mestizo boliviano, indígena originario campesino, o como te sientas o quieras ser nombrado.

La discriminación está presente en el día a día, en la falta de equilibrio y armonía entre gobernantes y gobernados, viviéndola a través de actitudes y malos servicios públicos en sectores como son: salud, educación, transporte, policía, justicia, ministerios, fondos para la jubilación; falta de opciones y acceso a un trabajo digno con salario justo, a una casa propia, al alimento diario, y en especial a gozar de la sonrisa de nuestros hijos participando de cada etapa del desarrollo de sus vidas. La discriminación empieza en casa, generalmente por la incapacidad del saber amar y miedo de los padres.

Discriminación es no querer escuchar con intención, es el no sentir la indignación al ver la inequidad y el no hacer nada para avanzar de aquí en adelante inmunes al veneno que dejó la ignorancia de cuanto humano no tuvo la dicha de lactar la miel del amor a través del pecho de su madre. La discriminación y el racismo es permitir subvalorarnos, devaluarnos como seres humanos, es dar opción a pueblos vecinos a irrespetarnos porque saben que entre nosotros nos ponemos trancas, somos intolerantes y hay quienes creen que son superiores o inferiores.

La discriminación y racismo vividos dejaron una deuda de dolor con ansias de ser cobrada, una deuda que como boliviana a momentos también quisiera reclamar. Pero, ¿cómo?, no es inteligente haber sobrevivido a una colonización para pasar a ser los verdugos que colonicen a nuevos bolivianos. Esto es infame, es mostrar al desnudo nuestra ignorancia, permitir ver al mundo nuestra vulnerabilidad y miserable educación. Continuar así es aceptar la discriminación que hoy en día es un delito y por lo tanto está penado por la Ley 045, en la que el gobierno ya dejó conocer el objetivo con el que se respaldará, además de principios de interculturalidad, igualdad, equidad y protección; estableciendo sanciones para la misoginia, xenofobia, homofobia, transfobia, a través de diferentes acciones y medidas de prevención como ser: la educación.

Nuestros gobernantes se pusieron más trabajo del que tal vez lo pensaron porque el reconocimiento y respeto se inician a través del ejemplo, y en algún momento el pueblo reflejará lo que aprendió. Y necesitamos aprender a vivir sin violencia, a aceptarnos diferentes, que el pueblo se sepa y sienta respetado, que la corrupción empezando por el gobierno, sea erradicada, aprender a escuchar nuestras voces, a ser crítico de nuestras falencias, aprender haciendo; es decir: ser protagonistas de lo que será nuestra historia, es el presente y la senda del futuro que debemos dejar de guía para los que nos siguen, haciendo uso de nuestros derechos cumpliendo nuestras obligaciones.

Bolivia aún en etapa de formación, ya posee la capacidad para decidir y elegir acertadamente en libertad, por su libertad y ser partícipe en las decisiones y acciones hacia su propia educación, porque es verdad que "un pueblo sin educación, es un pueblo fácil de". Por lo tanto; los rumores de la imposición de una nueva doctrina educativa para los bolivianos, la descarto entendiéndola como un sometimiento, entonces un peligroso error.

Ser boliviano es sentirse boliviano, es vibrar en orgullo por sus contrastes, es conocer honestamente su historia, aceptarla y aprender de ella de manera crítica. Ser boliviano es aportar desde nuestros propios espacios a su desarrollo, venciendo estos límites de racismos y discriminación impuestos por nosotros mismos en nuestro cotidiano, amando y cuidando a nuestro país, sintiéndonos importantes y necesarios pues, Bolivia necesita de todos y cada uno de nosotros para poder crecer independiente, fuerte y soberana. Cuando esto suceda sabremos que se cumplió la labor encomendada.

Una Bolivia, siete letras, vocales y consonantes, infinidad de sabores, ritmos y colores.