jueves, 13 de enero de 2011

Las consecuencias del “exportar o morir=?ISO-8859-1?Q?=94?=

Dulfredo Endara Delgado
endaradelgado@gmail.com

La nivelación de precios del diesel y la gasolina, ha puesto en el tapete de discusión los principios del nuevo Estado Plurinacional. La medida, unilateral, aislada e insuficiente, ha sido instintivamente rechazada, abriendo una etapa de profunda, exhaustiva y rápida reflexión, sobre si son solo los precios de esos hidrocarburos los que están en debate o es el tiempo de articular lo alcanzado en materia económica, fundir las políticas de corto y el largo plazo, y finalmente, diseñar el nuevo relacionamiento de Bolivia con el mundo.

Ni duda cabe, hoy todavía vivimos las consecuencias de un modelo económico que consideró inexistente el mercado interno y se orientó hacia la explotación de los recursos naturales para su exportación; el Estado pasó –según esta concepción– de gendarme obstructor a árbitro regulador, se planteó que la única vía de desarrollo era a través del libre mercado con el exterior, demás está decir que el Estado debía alimentarse de las migajas que dejaran caer en su festín las corporaciones multinacionales, las cuales en el mediano plazo, debieron quedar como absolutas propietarias de los recursos naturales. No otra cosa fue el BONOSOL, que partiendo de una privatización de más del 50% se orientaba a la total transferencia accionaria de YPFB con el pretexto del pago de este beneficio.

Semejante sistema de relaciones económicas necesitaba un discurso de apología. Víctor Paz Estenssoro en 1985 abrió el camino ideológico, mintió sobre la viabilidad de Bolivia para señalar que el camino era: "Exportar o morir", ese camino neoliberal globalizador hizo crisis continuamente, pero en su agonía, se ha convertido en un: Exportar (legal o ilegalmente) y morir.

En el 2008, la discusión se centraba en los altos incentivos a la producción de oleaginosas y aceites para su exportación (subsidio del diesel, devolución de impuestos), entonces el desabastecimiento interno iba a la par de precios más elevados que en el exterior; mostrando el incompatible relacionamiento internacional con el nuevo modelo de desarrollo que privilegia el mercado interno.

En estos días, cuando residuos de esa política neoliberal iniciada a mediados de los años 80 causan desabastecimiento de hidrocarburos y de las mercancías transables que reproducen una porción de éstos, provocando especulación inclusive de los productos que no se exportan, se abre el escenario para una profunda discusión social sobre el rumbo que debe tomar la economía y su relacionamiento internacional.

Las discusiones en las organizaciones sociales, convocadas por el Presidente para dar la solución al problema, no deberían centrarse sólo en la problemática del diesel y la gasolina, sino que es necesario evaluar el momento histórico, el mismo requiere se plantee de modo global e integral el vivir bien, generalizando la visión de transformación del Estado comunitario y solidario en construcción, dando solución al tema energético en el marco de la certeza en la viabilidad de Bolivia en el contexto internacional, tanto en el corto como en el largo plazo. Por consiguiente, no puede esperarse sino solo soluciones de economía general, resultado del profundo debate al interior de la sociedad.