viernes, 21 de enero de 2011

¿OTRA VEZ LA DEUDA?

Armando Méndez Morales

El economista Julio Alvarado realizó un análisis de la deuda del sector público bajo el sugestivo titulo: "Bolivia se desangra", que tuvo difusión en los medios de comunicación. Su conclusión es que el gobierno del presidente Morales se endeudó en 4,928 millones de dólares, casi mil millones por año, en una época en que, según el mismo gobierno, no hubo déficit fiscal como en el pasado.

El nuevo endeudamiento del gobierno de Morales desglosado en interna y externa sería el siguiente: 1,364 millones de dólares en deuda interna y 3,564 millones de dólares por la contratación de nuevos préstamos con el exterior. No todos estos préstamos contratados fueron ya desembolsados; hasta noviembre de 2010 estaban pendientes 2,578 millones de dólares, por lo que este monto todavía no se ha convertido en verdadera deuda. Lo será en el futuro.

Otra forma de ver el endeudamiento externo es sumando los desembolsos efectivos que se han recibido en ese periodo de tiempo. Bajo este criterio, se tiene que el gobierno de Evo Morales se ha beneficiado con un total de 2,600 millones de dólares hasta fines del año 2010. Si a este monto se suma a la deuda interna del Tesoro General de la Nación, ya indicado, se tendría un total de 3,964 millones de dólares, un monto menor al calculado por Alvarado. Sin embargo, si se suma la deuda del Banco Central, por sus operaciones monetarias, porque también es deuda publica, se llega a un monto total de cinco mil millones de dólares, un valor similar al calculado por Alvarado, siendo la conclusión la misma: un endeudamiento anual de 1,000 millones de dólares.

Por tanto, la pregunta es: ¿Por qué se endeudó el gobierno teniendo un superávit? Se justifica el endeudamiento público cuando los ingresos del Estado son menores a sus gastos, situación en la cual el endeudamiento permite que los gastos sean superiores a los ingresos. Si alguien se endeuda teniendo superávit con sus ingresos, quiere decir que está acumulado en algún lugar los ingresos o lo que se endeuda. ¿Será esta la explicación para el descomunal incremento de depósitos del Sector Público en el Banco Central de Bolivia, que subió de un saldo de Bs. 7,337 millones para fines de 2005 a Bs. 29,375 millones a septiembre del año 2010? Este monto en bolivianos representa $us. 4,155 millones, un monto que guarda relación con el incremento de la deuda total antes referido.

La economía enseña que cuando ingresan capitales del exterior, en cualquiera de sus formas (deuda o inversión), presionan a la apreciación de la moneda nacional, debido a que un incremento en la oferta de dólares trae consigo una caída en su precio, que es el tipo de cambio. Cuando el Banco Central compra esos flujos financieros también aumenta la cantidad de dinero existente en la economía. El incremento de la deuda externa comentada tendría estos efectos. Si a esto se suma el hecho, ya conocido, que durante los cinco años de gobierno del Presidente Evo Morales ingresaron como nunca ingentes cantidades de dólares por el excelente comportamiento de los precios de las exportaciones de minerales y de gas, se concluye que sobre llovido mojado tanto para el tipo de cambio, como instrumento económico, que influye la competitividad de nuestro aparato productivo, como para la expansión monetaria que genera inflación de precios.

Se sabe que el tipo de cambio no es una variable que afecte las exportaciones de materias primas, pero si es decisivo para las exportaciones industriales de un país de las características de Bolivia. Cuando el tipo de cambio cae genera un igual comportamiento en estas. Cuando sube sucede lo opuesto, no de manera inmediata, sino mediata. Y aunque el Banco Central decidiese no apreciar la moneda nacional bajando el tipo de cambio, en realidad se produce este fenómeno por causa de la inflación. Todo sube menos el dólar americano.

Mi generación puede recordar aquel manifiesto económico, de fines de los años 70, publicado como solicitada en algún periódico de la época, del novel e ingenuo Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) â€"que se derechizó después según los izquierdistas - sobre el endeudamiento externo al que había recurrido la dictadura del gobierno de Banzer. Este endeudamiento se generó en una época en la que el país vivió también una situación muy favorable en su comercio exterior, pero no tanto como la actual. El MIR denunció el excesivo endeudamiento al que se había incurrido, lo que se comprobó años después, cuando llegado el nefasto gobierno de la Unidad Democrática y Popular (UDP), del cual fueron parte irresponsable los jóvenes del MIR, irresponsable porque abandonaron a Hernán Siles Zuazo a los seis meses de iniciado el gobierno- el país no pudo honrar la deuda ingresando en default. Esta situación implicó que Bolivia dejase de recibir recursos externos, absolutamente imprescindibles para el desempeño normal de la economía boliviana, lo que se convirtió en el shock externo que estimuló, primero, la alta inflación y, luego, la desastrosa hiperinflación.

Gracias a las variadas condonaciones de deuda externa con las que Bolivia se benefició desde fines de los años 80, -porque sus acreedores vieron que el país no estaba en condiciones de honrarla- siendo la más conocida la denominada HIPC (por sus siglas en ingles, Países Pobres Sobre Endeudados, en castellano) de fines de los años 90, el gobierno del Presidente Morales se benefició con un monto de 3,564 millones de dólares, según el dato que nos brinda Alvarado, el cual lo confirmo. Este es el monto de deuda condonado a Bolivia en el periodo 2006-2009. La denomina iniciativa HIPC consideraba que al aliviar la carga de la deuda externa a países pobres, dichos recursos deben canalizarse a la necesaria infraestructura, la educación y la salud, dado que la atención a estos desafíos es condición para el desarrollo económico.

Se supone que las condonaciones de la deuda externa debieron dejar una lección a los gobiernos de Bolivia, no endeudarse, sino sólo en casos excepcionales. Sin embargo, se continúa haciéndolo. Hoy, gracias a las condonaciones, su volumen, que es del orden de los $us. 2,850 millones, no es un problema, pero si sigue creciendo lo será, otra vez, en el futuro.

Hasta el año 1993 prácticamente no había deuda pública interna. La importante surgió como consecuencia de una consolidación de obligaciones pendientes entre el Tesoro General de la Nación y el BCB, efectuada el año anterior, y que se convirtió en bonos con un vencimiento de hasta 99 años. La que había se conoce con el nombre de "deuda flotante", aquella surgida por compromisos pendientes de pago, no desembolsados, del Tesoro General del Estado a fines de cada año, los mismos que se lo hacía en el transcurso de los primeros meses del año siguiente. Hoy, la deuda pública interna alcanza el equivalente a $us. 4,458 millones de dólares, la misma que se ubica en $us. 5,835 si se suma la deuda del Banco Central de Bolivia por sus operaciones monetarias. Esto representa el doble de la deuda externa. ¿Qué problemas puede atraer esta situación? Dejo a la imaginación del lector.