jueves, 24 de febrero de 2011

Hernán Zeballos H.
hernanzeballos@yahoo.com

Hace unos pocos días ha concluido la Feria de Alasitas, el mercado anual donde centenares de vendedores venden el producto de sus habilidades manuales, mediante la oferta de miniaturas, las cuales representan las ilusiones de la gente. Desea Usted tener una casa, un auto, un camión, herramientas de trabajo, un título de técnico o universitario, el certificado matrimonial? Cualquier fantasía como un viaje a los lugares más atractivos del planeta, todo lo consigue por unos pocos bolivianos. Psicológicamente es una forma de "visualizar" lo que uno desea lograr. PERO, la realidad es dura, la mayoría de las cosas, para obtenerlas, requieren inteligencia, esfuerzo, trabajo, afinidad con otras personas para lograrlo, y pueden pasar meses o años y talvez nunca se logran.

Aunque en nuestra realidad nacional, particularmente la política, continúa la Venta de Ilusiones. En los últimos 5 años, ellas se han multiplicado. Veamos algunas de las ilusiones vendidas que, aún están sin concretarse. Frente a la marcada escasez de ciertos productos de nuestra canasta básica como el azúcar, el arroz, a veces la marraqueta --la cual si no escasea, se ha encogido--, los vendedores de ilusiones dicen que el problema está resuelto o muy pronto a resolverse. El Gerente de EMAPA, entidad fuertemente cuestionada, cuyo cierre ha sido pedido por miles de comerciantes de estos productos, ha dicho recientemente: "Gracias a EMAPA, tenemos soberanía alimentaria". Ni el mejor vendedor de Alasitas podría, sin sonrojarse, hacer semejante afirmación. PERO, dice que con los créditos otorgados a pequeños productores de arroz, caña y oleaginosas se ha incrementado la superficie en varios miles de Has. los cuales están contribuyendo a confirmar esa afirmación. La realidad gráfica de los medios impresos y los canales de televisión, nos muestran en contraste la pérdida de varios miles de Has. de cultivos debido a fenómenos climáticos y por las medidas adversas adoptadas contra la producción agropecuaria.

Ante los reclamos de Potosí y Oruro por una mejor conección aérea se ofrecieron dos aeropuertos internacionales, uno para cada capital, cuando la realidad nos enseña que hace unos años se invirtieron más de dos millones de dólares en mejorar la infraestructura del aeropuerto de Potosí y después de unos meses en que se realizaban unos dos o tres vuelos semanales estos se interrumpieron por falta de pasajeros. ¿Un aeropuerto para Oruro? Parece claramente innecesario, aunque ya se está invirtiendo para ampliar o mejorar el aeropuerto existente al cual eventualmente llegan aviones pequeños.

Ante el conflicto Palos Blancos y Caranavi, por una planta de procesamiento de cítricos, después de serios incidentes, incluyendo un par de muertos --que parece se suicidaron-- se brindó una solución salomónica: dos plantas, una para cada localidad. Creo que aún no se puesto, ni siquiera las piedras fundamentales.

La venta de ilusiones continúa, para un mismo cerro entre Oruro y Potosí, dos plantas de cemento, para dar trabajo en el Chapare --además de la coca--, se supone que PAPELBOL ya estaría operando, cuando no pasa de ser un galpón sin uso, etc. Etc.

Creo que en el país, la venta de ilusiones es inacabable, mientras que la realidad machacona persiste agudizando el hambre y la pobreza.