martes, 19 de abril de 2011

"El poder al oculista"

Cynthia Perou
cynthia_perou@hotmail.com

Después de un largo análisis y de un estudio a detalle sobre las causas del problema en nuestro maravilloso terruño he descubierto que las declaraciones de nuestros mandatarios no solo son producto de la ausencia de acido fólico. En realidad se trata de un problema de miopía.

No puedo negar que durante un tiempo creí que eran cataratas, Silalas o mares , aquellos males que aquejaban la visión de nuestra elite gobernante, sin embargo, el confundir kilos y toneladas en temas de narcotráfico me dio una luz del problema verdadero.

En este abril cautamente estudie su método de comprobación científica acerca de la realidad, concluyendo que la observación pura y simple sin acciones, deriva en la improvisación. Una prueba más que evidencia que el problema está en la visión. Es evidente que la dirección correcta es difícil de tomar cuando no ves dos en un burro, mucho menos cuando la visión no te deja distinguir a los dos y a los burros.

Una vez aniquilados casi todos los opositores externos y viviendo del aplauso los detractores internos pensé que en palacio rondaba el espectro de Peter Pan, ya que todos tienden a batirse a duelo hasta con su propia sombra, aunque no me animo a descartar la simple paranoia, parecen más problemas de ceguera política.

Ante la imposibilidad de reconocer al otro, ya que uno mismo no se puede reconocer por semejante miopía, el sujeto se encuentra prisionero de sus miedos, por eso acude a prácticas de intimidación, ya sea por la vía de la amenaza o lanzándonos a sus canes de presa. En el caso de la amenaza, hay que diferenciar que los movimientos sociales que antes apoyaban a Evo Morales , este mes de abril estaban en las calles, entonces diremos que 4 miembros del CONAMAC en televisión, no hacen un movimiento social, por otro lado los ministros ya no asustan a nadie, entonces a otros perros con ese hueso.

La negligencia se encuentra en el oculista de palacio, ya que usar lentes no es cuestión de gusto sino de obligación, aunque sea más fácil no ver más allá de las narices y vivir en una realidad prefabricada por algunos bizcos palaciegos.

Al que sin duda extrañe en estos últimos y convulsionados días fue a nuestro despistado Ministro Magoo Arce, que sin duda, pone el toque de humor a cualquier ocasión. En resumen fue tan desafortunado nuestro abril que ni siquiera nos hicieron reír.