jueves, 21 de abril de 2011

Elogio a Ortiz y a Capobianco

Amalia Gonzalez Riveros
g.riveros47@yahoo.com

Se puede estar o no de acuedo con Oscar Ortiz (yo muchas veces no lo estoy) pero hay que reconocer que, junto con Guillermo Capobianco, son de los pocos políticos de oposición que se atreven a escribir, a exponer sus ideas y a decir qué piensan o qué quieren hacer. Me refiero a los políticos de oposición o, al menos, a los políticos que no están alineados con el oficialismo.

El resto de los políticos de oposición son ágrafos. Las únicas señales que tenemos de ellos son tristes intervenciones en los medios de prensa televisiva y radial, generalmente desafortunadas e incoherentes, plagadas de muletillas y de inconsistencias. Repeticiones de repeticiones, lugares comunes y frases huecas.

Pero en realidad no sabemos lo que piensan (más allá de trivialidades), de lo que proponen o respecto a lo que creen. ¿Quién ha leido un articulo (aunque sea uno pequeño) de Germán Antelo, de Samuel Doria Medina o de Ruben Costas explicando cómo ven la coyuntura política o estableciendo criterios de actuación sobre qué y qué no se debe hacer en la política nacional? Nadie. ¿quién ha leido una columna política de Juan del Granado, de Desiré Bravo, de Mario Cossio? ¿quién ha escuchado en alguna ocasión (ya no diremos leido) una sóla tesis política de fondo, consistente, de Reyes Villa (de Bombom, no de Puka), de Percy Fernández, de Adriana Gil? Es sencillamente imposible.

Los políticos bolivianos de oposición están peleados con la palabra. Están divorciados de las ideas y de la ideología. La verdad, para qué engañarnos, es que se nota a la legua que les faltan lecturas, y estudio y discernimiento y reflexión. En eso también le gana por goleada el MAS a la oposición. No soy admiradora no de García Linera ni de chato Prada, a los que considero (escribiendo) aburridos, empalagosos y amaneradamente elitistas, con tendencia al remedo y a la repetición, pero reconozco que detras de todo lo que dicen hay lecturas, hay reflexión y hay trabajo. No hay nada comparable en la oposición. Por eso lo que hacen Ortiz y Capobianco (y muchos otros menos conocidos) en Aula Libre y en foros similares, tiene tanto mérito.

Es un esfuerzo meritorio que se debe resaltar y agradecer