miércoles, 19 de octubre de 2011

EL TIPNIS UNE BOLIVIA

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

Finalmente, luego de tantas peripecias, por así decirlo, la marcha indígena del TIPNIS llego a la ciudad de La Paz. Si nos remontamos al momento de su partida, en 15 de agosto (hace 66 días atrás); nada indicaba que esa movilización podría afectar la vida política del país. Por el contrario, daba la impresión que, como había sucedido ya en el pasado, las demandas iban a ser negociadas y resueltas, por los operadores políticos del gobierno que se dedican a controlar los movimientos sociales. Para eso el gobierno cuenta con un vice ministerio a cargo de Cesar Navarro, quien, como hombre de confianza del propio presidente, se mueve muy rápidamente allá donde se manifieste cualquier atisbo de descontento.

En el caso de la Marcha del TIPNIS, las cosas no fueron como han venido sucediendo en los últimos años. Esto, porque fundamentalmente la demanda de los pueblos indígenas en relación a la construcción de la carretera, son innegociables. Como lo han dicho en más de una oportunidad y muy claramente ayer a su arribo a La Paz, para ellos, la construcción de la carretera es una verdadera declaración de guerra. Por ello, aunque haya habido alguna predisposición al dialogo y la negociación en los momentos anteriores a la intervención del 25 de septiembre; luego de esa abominable acción, las puertas de cualquier acuerdo entre los indígenas y el gobierno, quedo postergado, como estamos viendo hasta su arribo a La Paz

Lo que hiso el gobierno ese 25 de septiembre, es sólo comprable, con las más cobardes agresiones de las épocas dictatoriales. Pero más allá de las acciones violentas que todos hemos podido ver reflejadas por los medios de comunicación, la respuesta del gobierno ante lo sucedido; envés de asumir su responsabilidad de la manera mas sincera y humilde, lo que han hecho es esconder a los responsables, intentando preservar la imagen del presidente y del vicepresidente; imagen que al final, se ha deteriorado al extremo, fundamentalmente porque la propaganda y desinformación que han implementado, no han hecho otra cosa que corroborar las sospechas de la ciudadanía sobre la directa responsabilidad de Evo Morales y su Ministro de Gobierno en los sucesos.

De manera resumida, estas son algunas de las acusaciones del gobierno en contra de la marcha que pretendieron frenar su llegada a La Paz: el 21 de agosto, Evo Morales acuso a los dirigentes de la marcha de tener contactos con la embajada de los EE UU, mostrando un extracto de llamadas telefónicas; el 23 de agosto, el ministro de la presidencia, Calos Romero, acuso a los dirigentes indígenas recibían financiamientos millonarios de las ONGs y de estar involucrados en el tráfico de tierras y madera: El 24 de agosto, Juan Ramón Quintana, pide la expulsión de USAID por apoyar y financiar la marcha indígena y señala que la CIDOB participa de acciones conspirativas en contra del gobierno; el 27 de agosto, Evo Morales dice que el pliego de 16 puntos de los marchistas es inatendible, porque pretende paralizar las rutas San Buenaventura – Rurrenabaque y Monteagudo – Siguipati; el 30 de agosto, huestes de colonos afines al MAS, inician bloqueo en Yucumo, argumentando que quieren obligar a los marchistas a negociar con el gobierno, bloqueo que se mantiene por 25 días; el 1 de septiembre, Evo Morales acusas que la marcha recibe apoyo de empresarios, ONGs y NN UU y, que la marcha, mas parece viaje de turismo porque tiene carpas, comida y viajan en carros; el 21 de septiembre, Sacha Llorenti, denuncia que la marcha tiene nexos con Gonzalo Sánchez de Lozada desde los EE UU; el 22 de septiembre, Evo los llama "chapetones" al servicio de GSDL, prófugo y responsable de la masacre de octubre negro; el 23 de septiembre, el gobierno dispone un contingente policial en Yucumo, argumentando que esta para evitar un enfrentamiento entre los indígenas y los colonos cocaleros, policías que llegan a impedir que los marchistas se abastezcan de agua; el 24 de septiembre, Evo envía a Choquehuanca para que persuada a los marchistas, ocasión en la que el canciller es empujado a comandar la marcha e intentar superar el cerco policial; el gobierno luego del suceso, acusa a los marchistas de haber secuestrado al canciller, motivo por el cual, activa la intervención del día siguiente.

El domingo 25 se produce la intervención que acaba de desnudar las intenciones del gobierno por impedir que la marcha continúe, acción que al final, fue el detonante para que ayer 19 de octubre, la marcha entre triunfal a la ciudad de La Paz.

De lo sucedido ayer, dos cosas han quedado muy claras: una que la construcción de la carretera por el corazón del TIPNIS, es francamente imposible y que no habrá poder alguno del gobierno que pueda hacerlo; la otra, que las demandas de los indígenas de tierras bajas, su accionar pacifico, han generado una cohesión de los bolivianos en torno a su causa y una conciencia de que es fundamental la unidad de los bolivianos para superar los atropellos del poder.

Finalmente podemos decir que el capricho de Evo Morales y de su principal asesor, el vicepresidente, en construir si o si la carretera por el TIPNIS, han servido para unir a los bolivianos, con una tendencia clara a prescindir de ellos.

Es una paradoja de la historia, ayer estaban todos unidos en torno al TIPNIS, menos los que se reclamaban representantes de los indígenas de este país.