miércoles, 19 de octubre de 2011

Huesos y carne cruda.

Fabian Restivo
unfotografo@hotmail.com

Anduve buscando en mi memoria y en algunos libros. No hay una parábola que grafique con antelación los hechos que concurrieron a esta elección por magistrados. Así de originales somos.
Y si no hubiera pasado nada? Y si solo fuera el ruido estéril de una oposición que no encuentra ahora la puerta para escapar de su propia trampa y de un gobierno que no acaba de recordar la combinación de la cerradura para salir, teniendo la puerta frente a sus ojos?

Vamos por partes. Tengo algunas preguntas.

A Juan del Granado le molesta ser llamado "de derecha". A Doria Medina no me consta. Pero igual me genera un guiño raro que un ex ministro de un gobierno que salió tercero en las elecciones y asumió con menos del 20% de los votos, sin que la gente lo eligiera, y que nunca consiguiera para si, mas del 6%, diga que una votación del 40% es ilegitima. Se asume Doria Medina a si mismo como ilegitimo? Y si fuera así, desde donde reclama legitimidad? Insisto. Son preguntas nomas.
A don Juan del Granado pareciera que algo no le salió como lo calculó y cuando lo vi en los medios diciendo que nadie debía asumir, que debían renunciar todos, un poco sacado de sus casillas, atropellándose con sus propias palabras, me recordó mucho al señor Tuto Quiroga cuando las encuestas le decían que perdía la campaña contra Evo Morales. La misma campaña de la derecha durante la constituyente, la misma reacción que la derecha en las anteriores presidenciales. No es chicana. Son impresiones.

La ultima carrera televisada, fue la de ambos (del Granado y Doria Medina) apresurándose para ver quien se quedaba primero con los votos nulos. Como si aquello fuera una piñata de cumpleaños. La misma imagen. El mismo discurso.
La oposición atragantándose. Rápido. Comiéndose la carne, cruda.

Y si no hubiera pasado casi nada? Podríamos asumir los datos tal y como parecen que son: el MAS mantuvo su voto duro del casi 40%, la derecha mantuvo su voto duro del casi 40%. Queda casi un 20% de votos en blanco. Allí esta el talón de Aquiles. Y si bien el gobierno es incapaz de ver su propio talón, la oposición no tiene ni idea de para que sirve una flecha.

Y no estoy hablando de la inhabilidad del gobierno que no consiguió salirse de una trampita tan infantil como la de "esto es un plebiscito". La oposición mediática le maneja la agenda de discusión al gobierno desde antes de asumir. No importa lo que haga. Los temas de discusión los pone la oposición siempre. Los otros responden.

En medio de esto, pareciendo asegurarse que el barco llegará a mal puerto, (porque de verdad parece hecho a propósito) el ejecutivo deja que la marcha "casi por el TIPNIS" avanzara mas de cincuenta días, cometiendo todo tipo de torpezas políticas y ejecutivas, cuando aun la población no se cura del fracasado gasolinazo y de las peleas estériles con medio mundo, que no terminan de resolverse pero que acaban regalándole un desgaste mediático importante en las ciudades. Resultado: el 20% de los votantes dijeron lo suyo. Y esto parece ser lo más claro y novedoso: "no votamos por la oposición, pero tampoco por el gobierno". O sea, todo parece indicar que el gobierno llegó al hueso de la paciencia de los permanentemente ignorados "libres". Afirmándoles el empute (para ser claros) desde una campaña electoral tan desastrosa, que ni un tornado la hubiera organizado mejor.

Los datos periféricos se transforman en las estrellas de la jornada: muchas mujeres electas y unas listas que circularon por internet, con unos nombres que aparentemente fueron instrucciones del gobierno a sus organizaciones. Si esto fuera cierto, vale decir que ninguno de esos nombres resultó electo. Aquí valen dos razonamientos: o es cierto lo de las listas, o es una jugada opositora para mentir que las bases no responden al gobierno. Para aceptar la segunda hipótesis, deberíamos creer que la derecha es inteligente. Cada uno sacará sus conclusiones. Menos la oposición que como se sabe, es tan incapaz de leer la realidad, como el gobierno de ver su propio talón. Por eso estamos aquí. Observando como el gobierno llegó al hueso, mientras la oposición se come la carne, cruda.