sábado, 22 de octubre de 2011

La defensa no-violenta del TIPNIS

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es


La marcha en defensa del TIPNIS se caracteriza por su no-violencia. Una muestra de determinación pacíficamente ejercida que sólo es posible cuando se tiene claridad de objetivos y una profunda convicción. Tres mil personas que al cruzar desde las tierras bajas a las altiplánicas lograron un sentimiento de unidad que muy pocas veces se alcanza entre los bolivianos; más acostumbrados a confrontaciones que lindan con la violencia, el encono y el revanchismo.

Los pueblos del TIPNIS y los otros pueblos originarios que triunfalmente ingresaron a la sede de gobierno han dado al resto del país una gran lección de bolivianidad porque se mostraron bolivianos ante todo. A la vez han revelado a una sociedad que dialoga sin comprender el problema del otro a cómo hacerse escuchar cuando se está convencido que se tiene la razón. No bloquean para interrumpir el paso a otros, caminan dejando el paso libre a los que siguen su propio camino. Así se construye una cultura de paz que falta en la manera en que se lleva la política en Bolivia. Así mostraron a la sociedad boliviana entera que se puede convivir entre los grupos más diversos a la vez que se construye una mejor sociedad.

Expusieron sus puntos de vista a toda Bolivia sin ingenuidad a la vez que con gran entereza. Se dan perfecta cuenta de las dimensiones políticas que tiene su movimiento y aún así lograron mantenerlo al margen del partidismo que sectariza la política nacional. La represión no los amedrentó, más bien, los fortaleció. No titubearon al llamar las cosas por su nombre y no se muestran dispuestos en absoluto a poner un precio a su hogar; el TIPNIS.

Mientras el gobierno utiliza las viejas triquiñuelas que la política criolla perfeccionó en un fallido intento de envolverlos y desenvolverlos, los pueblos originarios volcaron la engañosa propaganda oficialista a su favor exhibiendo las razones que genuinamente los impulsan. Gran parte de la población que no entendía hace tres meses qué pasaba en torno al TIPNIS , hoy pueden explicar las razones de la lucha indígena y volcarse a favorecerla e incluso a defenderla.

Ni que se diga del valor, la inteligencia y grandeza de espíritu de las mujeres del TIPNIS. Luchadoras en el campo de la política nacional a la vez que defensoras de su familia. No necesitan mirar a los hombres en busca de aprobación porque usan su propia cabeza para explicar sus propias convicciones. Mujeres honestas que saben lo que quieren y que están enseñando valores que parecían adormecidos en el resto de la sociedad boliviana.

Con la conducta que practican, que se pudo constatar durante los 65 días que les tomo llegar  a La Paz, están renovando las esperanzas de todos los bolivianos. Están mostrando que se puede construir una sociedad preocupada por el medio ambiente a la vez que alcanza mejores días para las familias bolivianas. Están demostrando que no es necesario venderse ni alquilarse a nadie para construir una mejor sociedad. Así se construye la paz que Bolivia necesita.