jueves, 20 de octubre de 2011

Otra vez la razón de Estado

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

Doble derrota política en menos de 72 horas.

El Gobierno del Presidente Evo Morales está extremadamente débil como no lo había estado antes en sus años de mandato constitucional.

Las Fuerzas Armadas de la Nación la institución que monopoliza la fuerza y la violencia legal del estado, le ha retirado su respaldo luego de la sentencia de años de prisión a Jefes Militares que cumplieron la orden escrita de su Capital General de reprimir una protesta social.

Con la Policía Nacional acontece lo mismo luego de las acciones represivas de Yucumo y de la actitud pilatuna de los niveles jerárquicos de la línea de mando del órgano ejecutivo. A pesar del pedido de perdón del Presidente y el gesto de las esposas de oficiales que lavaron los pies de los héroes del TIPNIS, la marcha alcanzó su meta de acampar en la plaza murillo.

Hasta aquí al parecer ha concluido la certidumbre que tuvo el órgano ejecutivo de creer que luego del asalto institucional a los mandos supremos de las FFAA y de la Policía Nacional el país quedaba bajo el mando inapelable del poder político y de las decisiones del caudillo.

Trasladaron mecánicamente el fenómeno revolucionario de procesos como el de Cuba, la Rusia Zarista y otros en donde los ejércitos oligárquicos fueron derrotados en las calles y campos de batalla como sucediera también en la Bolivia revolucionaria del 52.

Tal vez la gran originalidad de los revolucionarios bolivianos fue el intentar transformar la naturaleza de un proceso democrático en una revolución tipo bolchevique y de la Sierra Maestra, sin asalto al Palacio de Invierno ni toma de Santa Clara y entrada triunfal en la Habana el primero de enero del 59.

A tal extremo se obnubilaron los revolucionarios jacobinos en democracia que supusieron que la masa electoral del país se iba a dejar seducir por una elección inédita del órgano judicial sin candidatos conocidos y prohibidos de darse a conocer, sin campaña electoral, sin rostros y sin nombres de potenciales jueces y miembros de órganos fundamentales de la República en destrucción.

Y para completar el escenario sobreviene la heroica caminata de los indígenas del TIPNIS que ha tenido la mágica virtud de mostrar ante el mundo al Gobierno del MAS y a su endiosado caudillo como potenciales depredadores de la madre tierra y crueles represores de sus derechos revestidos por la Constitución del estado plurinacional en proceso de imposición.

El Presidente Evo y su iluminado ideólogo indigenista, se encuentran en una encrucijada en la que los ha puesto el proceso de cambio y el destino, liquidar de alguna manera imaginativa a la columna de héroes indígenas hoy en La Paz o dejar de lado la construcción de una carretera vital y estratégica para Brasil y su Proyecto de Gran Potencia, para los cocaleros que se aprestan a invadir y depredar las tierras y para las mafias de todo tinte y nacionalidad.

Otra vez un caudillo y un gobierno frente al reto de una razón de estado.

Cuando esta columna esté en las calles ya se habrá desvelado de un lado u otro la interrogante.

Que Dios ilumine a nuestros líderes.