jueves, 10 de noviembre de 2011

DE LA COCINA AL ATAÚD

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com


A Silvio Rodríguez le estremecieron un montón de mujeres, mujeres de fuego, mujeres de nieve. A nosotros nos estremece la verdad latente y hoy siempre manifiesta que devela que en el primer semestre del año se reportaron al menos 277 casos de feminicidio en Bolivia. Para la viceministra de Igualdad de Oportunidades, Gardy Costas, esta cifra debe llevarnos a la "reflexión y la propuesta". Para la reflexión, debemos partir de algunas premisas o conceptos que aclaren el fenómeno cultural y reproducción del feminicidio. La propuesta surgirá de esta reflexión.

Empecemos por la violencia doméstica que ha permanecido durante siglos oculta y vista como algo natural, expresión pura del patriarcado que ha mantenido por siglos invisibilizadas a las mujeres viviendo en desigualdad de derechos y condiciones, las mismas han sido consideradas siempre de menor categoría que los hombres, pensando en que no estaban capacitadas para disponer de sus vidas, es así que las obligaban a vivir bajo su custodia, quienes podían decidir sobre la vida de ellas y "permitirse" ejercer violencia argumentado plena potestad (redmujer.org.ar).

Precisamente en muchos casos el feminicidio ha tenido como antesala esos episodios de violencia intrafamiliar y noviazgos violentos, dichas muertes han sido desvalorizadas y en muchos casos no tomadas en cuenta por las autoridades judiciales, quedando la mayor parte de las veces en la impunidad. En Bolivia existe un sesgo de género, al tomar la muerte de una mujer en manos de su pareja, simplemente como un asesinato u homicidio en estado de emoción violenta del agresor, que por tanto es perdonable y digno de una leve sanción.

Urge que en la modificación del código penal se establezca claramente la figura del feminicidio, entendiendo la noción del feminicidio, para romper con esquemas judiciales de chicanería al que acuden siempre los abogados defensores, para entender el feminicidio partamos de la noción de La noción de genocidio que se aplica a la realización de actos con el fin de destruir y hacer desaparecer a un grupo humano nacional, étnico o religioso. En este sentido, nos sirve como concepto antecedente. Desde algunos autores, se aplica para explicar la histórica violencia que se viene perpetrando con las mujeres en las sociedades.

Ya un sociólogo norteamericano, Teodore Winkler describió en su texto "Mujeres en un mundo inseguro", lo que él denominó "el genocidio escondido". Concepto que devela las cifras escalofriantes de mujeres que son víctimas de violencia, con daño físico permanente o muerte. En esta línea de pensamiento, el término Feminicidio viene a nombrar el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales que atentan contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres. Estos contextos tienen en común que las mujeres son usables, prescindibles, maltratables y desechables. Y estas prácticas manifiestan una infinita crueldad, y son de hecho crímenes de odio contra las mujeres.

La terminología que aún se usa en muchos medios de comunicación, está arraigada al pensamiento cavernícola de sometimiento patriarcal hacia las mujeres, debe servir para la reflexión las expresiones sensacionalistas y de uso común cuando se perpetra violencia contra las mujeres. Cuántas veces no leímos, escuchamos o comentamos términos como: Crimen Pasional.- Expresión que tiende a distorsionar un acto criminal -que atenta, en general, contra la vida de las mujeres- y sus razones, justificando la acción y favoreciendo a quien la comete por considerarlo como no responsable de la acción, perfilándolo como alguien que no siendo criminal, es arrastrado por la pasión,por una "locura pasajera de amor", los celos.

No existen bases jurídico-legales en nuestro sistema de derecho para tales definiciones, y esta expresión -en el discurso social- se enlaza con el argumento jurídico de "estado emocional violento".

Riña y disputa matrimonial.- La tematización de la violencia de género por la prensa y la opinión pública aluden algunas veces al problema como "riña o disputa matrimonial" y en algunos casos de lesiones graves y muerte, se aludea "la violencia contra las mujeres. El primer uso del término, supone que las dos partes acceden en forma igualitaria al poder, ocultando la dominación y subordinación.

Bajos Instintos.- La frase "La sometió a sus bajos instintos" es de habitual presencia en las noticias que brindan los medios de comunicación, especialmente los gráficos, respecto de actos de violación. Se utiliza estaexpresión para explicar ciertos modos de actuar de los varones, asumiendo una base instintiva de la naturaleza humana, que alude a no poder controlar conductas sexuales que no contemplan el consentimiento de la mujer.

Crímenes por amor.- En las noticias policiales se suele usar en los titulares estas expresiones, que de alguna forma, intentan encontrar motivos socialmente aceptados a estos crímenes, minimizando la gravedad de la acción.

Por cuestiones de celos.- El origen etimológico del término "celos" proviene del griego que significa "preocupación por algo que se considera propio". En el discurso social, es persistente la idea de que en las relaciones de pareja entre varones y mujeres, la mujer es propiedad del varón y le pertenece, pudiendo usar la coacción física cuando esta propiedad corre peligro.

Por supuesto que hay otro componente social que refuerza la información de los medios: "La cultura del alcohol". Esa cultura que te hace machito para declarar las más sanas intenciones de amor, como así también sirve para justificar la violencia más extrema en nuestro Estado, donde el machismo se exacerba y es perdonado, porque no sabía lo que hacía. Aquí es tremendamente paradójico el perdonar porque no sabe lo que hace. Jesús lo dijo en la cruz, pero, es imposible que millones de mujeres en el mundo puedan pedir que Dios perdone a criminales. Borracho estaba, pero me acuerdo, a ver si ella olvida, a ver si ella y nosotros perdonamos y olvidamos.

Dentro del castigo por crímenes, el feminicidio debe ser penalizado como crimen de lesa humanidad, debiendo tener una pena aún mayor que el homicidio y asesinato juntos. Por otro lado, la violencia física y psicológica hacia las mujeres debe ser diferenciada y estudiada en su más amplio contexto, para saber cómo se da y en qué casos es o no más condenable la una sobre la otra.

En cuanto al manejo de la información, los medios, autoridades fiscales, policiales, en el hogar, debemos expresarnos con un lenguaje puramente informativo, con una buena dosis de sensibilidad. Resulta imprescindible escapar de los tópicos, frases hechas, comentarios frívolos o clichés. La utilización de un lenguaje violento desvirtúa las razones de la agresión. Frases del estilo "certera puñalada", "cadáver ensangrentado", "cosida a cuchilladas", "había una gran mancha de sangre", dirigen la atención a aspectos colaterales, incompatibles con los motivos reales de la agresión.

Aunque no hay un consenso en esta cuestión, se ha difundido de manera bastante generalizada la calificación "violencia de género", utilizada también por distintas instituciones y foros internacionales. No obstante, y dado que se trata de comunicar, el término "violencia de género" no resulta claro para el público. Será aconsejable, cuando se utilice, acompañarlo de expresiones como "violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico", "violencia masculina en la familia", o "violencia contra las mujeres en general".

Los prejuicios o tabús predominan en la información, preocupa la banalidad en el uso de adjetivos, como "celoso" o "bebedor" para definir al agresor nos acercan a la exculpación. Decir de la víctima, por ejemplo, que "era joven y guapa", "salía con amigas" o "tenía un amante" desvían el foco de lo verdaderamente importante y nos acerca también a la disculpa o la comprensión del maltratador.

En cuanto al tema de la propuesta, es hora que los y las levantamanos de las Asamblea Legislativas Plurinacionales y Departamentales elaboren una ley urgente en defensa de las mujeres y la reforma a los códigos penales que contemple penas severas para los feminicidas, bueno sería que el próximo año se declare como el año por la justicia y los derechos de las mujeres y que no vengan con eufemismos abstractos como la violencia de género.