miércoles, 7 de diciembre de 2011

CUMBRE SOCIAL, QUE EN REALIDAD, ES CUMBRE POLITICA PARTIDARIA

Eduardo Campos Velasco
eduardocamposdc@yahoo.es

Después de conocerse la decisión de la COB, de no asistir a la cumbre convocada por el presiente para los próximos días, queda evidente que el encuentro se reducirá a una reunión política de los partidarios de Morales. En realidad, la decisión de la COB - consecuente con su papel de representación social de los trabajadores de Bolivia – desnuda la pretensión del gobierno de intentar hacer creer a la opinión pública, que el encuentro de militantes del MAS, podía pasar como una cumbre social.

Felizmente, los principales sectores sociales del país, advirtieron en engaño a tiempo y no porque se consideren opositores al gobierno, sino más bien, precautelando la representación que cumplen han tomado una decisión acertada. Por supuesto que algunos grupos afines al partido de gobierno, de todos modos asistirán a la convocatoria del presidente, pero está claro que el máximo nivel de representación de los trabajadores de Bolivia, como es la COB, ha marcado la diferencia.

La cumbre, en todo caso, no dejará de realizarse y todo indica que sus principales conclusiones apuntaran a ratificar el liderazgo de Morales y la aprobación de todo lo que ha hecho hasta la fecha. Así, nada nuevo sucederá en el país, que no sea lo conocido y – también – agotado, de la gestión de Morales. Más "proceso de cambio" en el estilo que les conocemos; más improvisación y demagogia en los temas estratégicos; más confrontación y des-institucionalización de la sociedad boliviana; más ALBA en las relaciones internacionales; más creación de empresas estatales como Papelbol,. Cartonbol; Evabol, etc; más inversión pública dilapidada en canchas, coliseos y un sinfín de obras improductivas y superfluas; más medidas restrictivas al aparato productivo; más propaganda y control de medios; más copamiento de las instituciones estatales para beneficio partidario; más ventajas para los sectores leales al gobierno; en fin, mas de todo lo que hemos visto en estos últimos 6 años. Esas entre otras, suponemos que serán las consecuencias directas de la reunión convocada por el presidente.

Bolivia - como de sobra conocemos - no ha resuelto sus principales problemas estructurales. Pobreza, desigualdad, baja producción y productividad y una lejanía dramática de los circuitos comerciales del mundo, nos sitúan entre las sociedades más precarias y atrasadas del planeta. A todo esto, los niveles de agregación social e institucionalidad, que nunca fueron consistentes, se han desmoronado aún más, bajo premisas demagógicas e irresponsables. No siendo suficiente con esa situación, el país se encuentra entre las sociedades más corruptas de la región y el mundo.

En ese contexto, las demandas de seguridad ciudadana, empleo y salario, producción y seguridad alimentaria, fomento a las exportaciones, mejoramiento de la calidad de formación de los recursos humanos, salud y calidad de vida; etc. etc., resultan poco menos que imposibles, si antes no se enfrentan de manera efectiva, responsable y seria los factores que impiden que esas demandas sean atendidas.

Bolivia, mientras pretenda mejorar la calidad de vida de sus habitantes, apostando a la división y la violencia, bajo la premisa descolonizadora de la venganza, no superara los indicadores precarios que tiene en todos los órdenes, aún – y como lo estamos constatando todos en estos últimos 6 años – si dispone de mayores recursos económicos. El país ahora tiene más ingresos que en el pasado, pero las condiciones, en términos generales, no han cambiado.

Los indicies de pobreza que se han reducido, son insuficientes para la magnitud de la situación y si los comparamos con los obtenidos en sociedades vecinas, más los recursos destinados, antes que enorgullecer al gobierno, debiera provocar significativos ajustes a lo que se está haciendo. Si a esto sumamos los índices de desigualdad, que en términos generales, no han sufrido modificación, la situación francamente es dramática.

De la producción y productividad, ni que decir; ahora exportamos 3 veces más que hace 6 o 7 años, hemos pasado de los 3 mil millones a casi los 10 mil millones de dólares anuales, pero la base de ese crecimiento, está fundada en la elevación de los precios internacionales de los hidrocarburos y minerales y no en la elevación de los volúmenes, rendimientos y menos valor agregado. Por otra parte, más del 90% de esas exportaciones corresponden a gas y minerales y los productos no tradicionales, que son los que generan valor agregado y empleo, permitiendo además una sistemática inserción en los circuitos económicos internacionales, hoy no cuentan con el respaldo de políticas publicas de fomento.

Tanto se habla de la seguridad alimentaria y se hace todo lo posible para destruir el débil aparato productivo agropecuario. Paraguay el año 2010, ha exportado más de 10 millones de dólares, sobre la base de su producción agropecuaria, mientras Paraguay cuentan con más de 8 millones de has. de soya, en Bolivia no pasan de los 2 millones.

En el ámbito de las relaciones internacionales, el gobierno privilegia acuerdos con Cuba, Venezuela, Nicaragua e Irán, mientras todos nuestros vecinos, para no hablar del mundo, tienen acuerdos, sobre todo comerciales, con EE UU, Europa y Asia. Incluso Argentina y Brasil, gobiernos aliados del presidente Morales, tiene acuerdos estratégicos con los EE UU. De las relaciones con Chile en particular, de la famosa "agenda de 13 puntos" tan publicitada y defendida por el gobierno, hemos pasado a una situación de incertidumbre e indefinición. Ahora no sabemos si nos acercamos a mar o estamos más lejos que nuca.

En fin, no hay aspecto de la realidad boliviana que no se encuentre seriamente comprometida y mientras la prioridad del gobierno, siga siendo la realización de cumbres, lámanse como se llamen éstas (social, histórica, revolucionarias, etc.) para lograra respaldo político al liderazgo de Evo Morales, no se resolverán los temas estratégicos.

Para resolver los graves problemas de Bolivia, se requiere la participación y el concurso de todos los actores de la sociedad; actores políticos, actores económicos y actores sociales. Dista mucho de esto, lo que acontecerá en algunos días más en Cochabamba. En todo caso, si el propósito es mejorar la imagen del gobierno y del presidente Morales, hacen mal, al optar por esa vía. La única manera de mejorar la aceptación ciudadana y el reconocimiento de los liderazgos, es respondiendo a los problemas y demandas de la sociedad.