miércoles, 14 de marzo de 2012

LA COMUNICACION COMO SERVICIO PUBLICO

Guillermo Capobianco Ribera
memocapobianco@gmail.com

El Presidente Hugo Chávez Frías, además de ser el jefe absoluto del proceso de la Revolución Bolivariana, es un comunicador social impresionante, fuera de serie.

Se lo ha podido ver en la pantalla de Tele Sur el domingo pasado, conducir una reunión de su gabinete desde una sala de hospital de La Habana asignando recursos económicos mediante Decretos Presidenciales, e interactuando directamente mediante la imagen televisiva con centros de producción y líderes comunales de su partido en Venezuela.

Hizo demostración de su talento al parecer innato de comunicador.

Durante dos horas habló y dijo de todo; preguntó, respondió, interpeló, recitó poemas y entonó canciones populares de su tierra, al tiempo que contaba cuentos hilarantes que hacían de la reunión un verdadero espectáculo, lleno de colorido verbal y gestual.

En este tiempo de Revolución Tecnológica de las telecomunicaciones y de la imagen en movimiento es una realidad insoslayable de que quien reclame el apoyo popular tiene que ser un actor, el más cualificado posible, para lidiar en el terreno de la llamada "guerra mediática" en el gigantesco escenario global de la lucha social y política.

En este campo, Chávez lleva las de ganar; es gobernante dictador legal absoluto en su país, se ha dotado de los instrumentos de tecnología moderna de comunicación, Canal de TV, etc.; controla la renta petrolera más cuantiosa y millonaria de la región que la distribuye a su libre albedrío, pero sobre todo posee un talento "histriónico" fuera de lo común para utilizar la tecnología en función de su proyecto que tiene dimensión continental.

Entretanto, en países y procesos democráticos como el de España, por el contrario, se ha desarrollado con extraordinario éxito la comunicación como un servicio público a la comunidad, a la sociedad civil, a la ciudadanía en general.

La sociedad española se ha dotado de una TV pública, propiedad del Estado Español, independiente del gobierno en funciones, con un directorio nombrado por unanimidad del congreso y el voto de todos los grupos parlamentarios y partidos, sobre la base de la nominación de personalidades intachables para garantizar el profesionalismo en el tratamiento de la información y el respeto a la opinión ciudadana.

Centenares de periodistas profesionales de alto nivel, informan como corresponsales desde todas partes del mundo para un público televidente global y planetario.

La TV pública es una base fundamental de la democracia en España y debiera ser un modelo de referencia global en los procesos de cambio democrático y revolucionario sobre todo en América Latina.

En nuestro país la utilización de la TV estatal es utilizada de manera arbitraria y hasta grosera por el gobierno del Estado Plurinacional, como instrumento de propaganda oficial y encumbramiento del caudillo del Proceso de Cambio, desconociendo normas universales de objetivad, pluralismo y transparencia y sin el menor respeto al ciudadano y su opinión que debiera ser la base inconmovible de toda democracia.