jueves, 19 de julio de 2012

Corrupción "por accidente"

Walter "Puka" Reyesvilla Méndez
http://pukacosa.blogspot.com/
aguadoble@yahoo.es

Se sabe que el régimen estaría –si es que no lo ha hecho ya- estableciendo sanciones para los funcionarios que sean sorprendidos conduciendo en estado de ebriedad vehículos oficiales; sanciones, supongo, más allá de las que establece el Código de Tránsito ante un hecho tal trátese de empleados gubernamentales o de comunes mortales conduciendo borrachos coches del Estado, del servicio público o particulares.

Los borrachos al volante no solo son una constante en las filas del régimen; también han venido a sustituir a los controles institucionales anticorrupción que o están de vacación permanente o sencillamente no existen.

Más allá de las "mamaderas" de servidores públicos que se han conocido gracias a desgraciados accidentes, el mejor modo de "detección" de corrupción que, para su "mala suerte" y pesar de la ciudadanía, han sido ciertos hechos, criminales inclusive, los que han destapado descomunales cuanto millonarios negociados. El más sonado, sin duda, es el caso –los casos- "Santos Ramírez / Catler/Uniservice / Planta separadora de Río Grande / Asesinato de O'Connor / El Caballito / Ticocos". Si no se producía el hecho de sangre, probablemente toda la mafia descrita previamente seguiría ocupando oficinas en YPFB.

Pero parece ser que se va una mafia e inmediatamente ingresa otra -¿con aquiescencia del #2… del #1?- y no es sino gracias a otro bochornoso evento, un accidente, que nos llegamos a enterar de la podredumbre enquistada en la estatal petrolera.

Hablando de accidentes, ¿no son accidentales-interinos el Presidente de YPFB y un sin número de jerarcas –el Contralor, verbigratia-?

Aplicando un tropo de Álvaro Riveros Tejada, podríamos decir que el mejor Zar anticorrupción que tiene el estado Plurinacional es don Johnnie Walker, porque el sólo hecho de manejar un vehículo oficial para uso privado con el agravante de hacerlo ebrio de colores ya es un hecho de corrupción; ni qué decir cuando debido a ello conocemos la magnitud de la mafia que administra es Estado.

Estamos ante un sistema que bien podría recibir, con sarcasmo, el nombre de corrupción "por accidente". Dios nos proteja.