jueves, 6 de septiembre de 2012

LA RUTA COLOMBIA

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

Colombia ha alcanzado el segundo lugar en tamaño económico entre las naciones sudamericanas, al alcanzar en 2013 un PIB de 362.000 millones de dólares, superando a Argentina, que se habría quedado con un PIB de 347.000 millones de dólares. Más allá de las discusiones sobre las cifras, es innegable que Colombia ha marcado un camino notable de progreso económico y social en las últimas décadas que la convierte en un ejemplo del cual debemos aprender mucho quienes soñamos con superar la pobreza y encaminarnos hacia el desarrollo.

El logro colombiano no es poca cosa. Implica haber superado a Venezuela con sus ingentes recursos hidrocarburíferos, y a la Argentina, con su gran extensión territorial y su gran economía agroproductiva. En los próximos años, los expertos en Economía tendrán unos casos de estudios muy interesantes comparando cómo Venezuela y Argentina fueron superados por Colombia en el camino hacia el desarrollo, pues las diferencias entre los modelos y las políticas públicas son notorias. Los primeros, más ricos en recursos naturales, han seguido modelos populistas, mientras que Colombia ha apostado a la consolidación de una institucionalidad democrática y de una economía integrada competitivamente a la globalización.

En mi opinión, su fortaleza más importante es una fuerte institucionalidad. Colombia tiene una democracia consolidada. La alternancia democrática es una realidad y los resultados de sus elecciones se respetan. Su sistema jurídico es uno de los más avanzados de Latinoamérica y su poder judicial goza de respeto y credibilidad, protegiendo los derechos de los ciudadanos y brindando seguridad jurídica a las empresas e inversionistas.

En el área económica, tiene una economía competitiva y de fuerte orientación exportadora, habiendo diversificado su producción y mejorado la calidad de sus manufacturas. Su sector público, vinculado a la promoción internacional del país y de sus exportaciones, es reconocido por un gran profesionalismo, alta capacidad negociadora y campañas de marketing internacional muy efectivas. Incluso su empresa estatal de petróleo, Ecopetrol, se ha convertido en un raro modelo de eficiencia frente a las generalmente desastrosas empresas públicas de la región.

En el área social, los niveles de pobreza han caído notablemente y la clase media ha crecido en cantidad y calidad de bienestar gracias a la combinación de crecimiento económico con agresivas políticas sociales de ayuda a las familias más pobres.

Todos estos logros han sido realidad, a pesar de vivir durante más de medio siglo en una guerra civil contra la guerrilla y el narcotráfico, que afortunadamente va siendo superada en lo que parece ser una victoria final de la democracia sobre la violencia. Seguramente, se podrán encontrar todavía muchas deficiencias pero los logros de Colombia son incuestionables y un ejemplo de que la institucionalidad, la estabilidad y la continuidad en políticas públicas serias y responsables son el camino hacia el desarrollo social y económico.