viernes, 15 de febrero de 2013

LA EMPATÍA COMO MEDIO PARA RESOLVER LA MEDITERRANEIDAD BOLIVIANA

Mario Requena Pinto
mwrp55@yahoo.com

LA EMPATÍA COMO MEDIO PARA RESOLVER LA MEDITERRANEIDAD BOLIVIANA
Parte II

En la primera parte de esta entrega se mostró lo que cada pueblo ( Bolivia, Chile Perú) cree respecto a lo que fue la Guerra del Pacífico. Ahora presentamos algunos antecedentes más y una propuesta.

¿ES POSIBLE UNA SOLUCIÓN?

Antes de plantear una posible solución, es necesario presentar algunos antecedentes más que permitirán entender mejor la magnitud del problema.

Al respecto, es útil repasar el momento político que vivían Perú, Chile, Bolivia y Argentina la segunda mitad de la década de los 70´s que es cuando se produce la negociación de Charaña y casi se cumplían cien años de la Guerra del Pacífico. Durante esta negociación, según algunos analistas bolivianos, es cuando Bolivia estuvo más cerca del mar, lo cual es para mí una opinión simplista basada en argumentos incorrectos y que demuestra falta de escepticismo y frialdad por el lado boliviano en lo que se refiere a reconocer los verdaderos intereses que estaban detrás de esa propuesta.

En la negociación de Charaña, Chile ofreció a Bolivia un corredor que lo separara del Perú con el fin último de ganar tiempo distendiendo los ánimos belicistas que tenían en ese momento tanto Perú como Bolivia, pero de ninguna manera esperando que fuera una solución factible dado que la respuesta de Perú era predecible. Ése período, fue quizás el único momento después de la Guerra del Pacífico en que las FFAA del Perú estaban mejor dotadas que las chilenas y si se generaba un conflicto, Perú tenía una buena chance de por lo menos recuperar Arica, su "Perla Cautiva", por lo que Chile necesitaba de manera urgente ganar tiempo. Además Perú tenía en ese entonces un gobierno militar que estaba muy afín a la geopolítica rusa, que fue la nación que lo había armado con material bélico de última generación superior al que disponía Chile en ese momento.

Bolivia, Argentina y Chile tenían dictaduras de derecha que enfrentaban un serio aislamiento internacional por parte de USA (gobierno de Jimmy Carter) y de los gobiernos socialistas de Europa, a los que se sumaba Rusia debido a que tales dictaduras realizaron una cruel persecución a sus políticos e intelectualidad de izquierda (Operación Cóndor).

Chile en particular, debido al sangriento derrocamiento del gobierno socialista de Allende, sufrió un aislamiento mucho más fuerte que Argentina y Bolivia y dicho aislamiento también se materializó en el embargo para la venta de armas y repuestos bélicos por parte de los países que tradicionalmente lo habían abastecido –USA, Inglaterra y en general los países europeos– lo cual lo dejaba más debilitado aún ante la eventualidad de un conflicto bélico con Perú ya que además Chile también enfrentaba en ese momento un serio problema limítrofe con Argentina en el Canal de Beagle, situación que llegó a un cuasi conflicto en 1978, el cual no se produjo debido a la oportuna intervención del Vaticano y el efectivo trabajo diplomático de los chilenos combinado con la intervención de los grupos empresariales de ambos países que no deseaban que se produjera un enfrentamiento bélico que terminaría debilitando seriamente a ambas naciones.

El discurso belicista de las dictaduras argentinas hacía prever que el conflicto con Chile era ya un hecho, pero fue evitado, como ya se dijo, por medios diplomáticos, sin embargo y sólo un par de años después, los gobiernos militares argentinos, al verse debilitados por la presión interna y externa para volver a sistemas de gobierno democráticos, decidieron apelar de todas maneras al enemigo externo para conseguir apoyo dentro de su país y producto de un grueso error de cálculo sobre la posible reacción del nuevo gobierno de Gran Bretaña (Margaret Tatcher) invadieron las Islas Malvinas.

El fracaso en esa guerra aceleró su salida del gobierno y además los enfrentó a las consecuencias legales y morales que provocó la terrible opresión a que sometieron a su pueblo.

Tocante al mismo tema, los chilenos, a sabiendas que si Argentina tenía éxito en su aventura en las Malvinas el siguiente enemigo a atacar eran ellos, dieron apoyo logístico a Inglaterra ya que la victoria inglesa les convenía porque la derrota argentina dejaba disminuidas a sus fuerzas armadas por muchos años, lo que efectivamente pasó.

Continuando con las posibilidades de que un corredor al norte de Arica sea la solución para el problema que acá se analiza, es muy poco probable que el Perú acepte separarse de Chile mediante un corredor boliviano en el medio de los dos países, ya que el manejo de la tensión Bolivia/Chile le da muchas ventajas en términos de negociaciones económicas y políticas tanto en su política interna como en las que realiza con el propio Chile. Por otro lado, Chile sabe que a diferencia de Bolivia, Perú es un país al que sí tiene que respetar, ya que ante un eventual conflicto, a pesar de la actual superioridad bélica de Chile, Perú puede ser un adversario de cuidado. Asimismo, las empresas chilenas tienen actualmente en el Perú alrededor de $US 10,000 millones de inversión directa, lo cual es un factor más por el que Chile no desea "incomodar" al Perú en cualquier solución del problema de la mediterraneidad boliviana. A su vez, la inversión peruana en Chile se aproxima a los $US 5,000 millones, haciendo imposible que una solución por parte de Chile sin que perjudique o beneficie a Perú (cediendo un corredor al norte de Arica) sea algo que este país esté dispuesto a analizar.

Por otra parte, la inversión chilena en Bolivia prácticamente no existe y la peruana es mínima.

Si se considera el sentido económico del centenario problema, se debe también incluir en el análisis que al Perú no le conviene la resolución de dicho conflicto, ya que como bien lo sabe la Cancillería chilena, el problema de Bolivia y Chile le da beneficios económicos al Perú. El último y más importante fue el fracaso de la exportación de gas boliviano por puertos chilenos, proyecto que hubiera impedido el éxito del proyecto peruano de exportación del gas de Camisea ya que ambos proyectos competían por los mismos mercados (México, California y el propio Chile). El beneficio para el Perú de mantener la tensión entre Chile y Bolivia es muy claro y queda demostrado por las declaraciones en los últimos años de los presidentes bolivianos al afirmar que el gas boliviano (y por lo tanto más $US 2,500 millones de dólares de inversión) saldrá por el Perú (Mesa) situación que económica y financieramente no es viable, por lo que ha hecho abandonar a las empresas interesadas la posibilidad de exportar gas por el Pacífico y tales empresas ahora concentran sus esfuerzos en los mercados regionales que son Argentina, Brasil, Uruguay y Chile (vía Argentina), dejando por lo tanto la vía libre al Perú para exportar gas con su proyecto de Camisea tanto a Chile como a Norteamérica. Por su parte, el presidente Morales ha preferido escoger el camino de la confrontación diplomática y acudir a La Haya, cuestión que no afecta en absoluto el pensar chileno, y más bien lo empeora.

Es interesante señalar que algunos analistas bolivianos proponen que se negocie con Chile un corredor al norte de Arica pero sin soberanía para evitar el permiso peruano, lo cual es completamente iluso ya que el efecto económico y diplomático para Perú sería desastroso y está claro que Chile no correrá el riesgo de indisponer a un socio comercial tan importante para sólo "abuenarse" y solucionar el problema boliviano.

Continuando con los temas puramente económicos para la conveniencia de un corredor al norte de Arica, se debe dejar muy claro que ese corredor daría a Bolivia una porción de la costa que tiene serios problemas técnicos para instalar un puerto que además no tendría razón económica de existir debido a la presencia de un puerto consolidado y eficiente a diez kilómetros de distancia. Del mismo modo, esa zona no permite la instalación de industrias ya que en ella está situado el aeropuerto. Se debe insistir que el puerto que en este momento Bolivia más necesita es para exportar gas natural y esta salida, por motivos netamente económicos derivados de la inversión y operación de los gasoductos, oleoductos y plantas procesadoras, el lugar más adecuado está cerca de Iquique o Mejillones, por lo cual, aún en el hipotético caso que se obtuviera un corredor al norte de Arica, éste no serviría para exportar el gas natural y sería necesario negociar de todas maneras zonas tipo enclaves en Iquique o Mejillones.

CONCLUSIÓN

Claramente, la posición e intereses de cada país conducen a que sea imposible una solución inmediata en la que se jerarquiza el tema de soberanía territorial para Bolivia, porque los gobiernos de Bolivia, Perú y Chile, por más que haya buena voluntad para encontrar alguna solución imaginativa, son "prisioneros" de su propia historia y sus respectivos intereses económicos. Basta sólo preguntarse, qué gobernante boliviano, chileno o peruano se atreverá a cumplir las exigencias del otro (Chile, compensación territorial; Perú, Arica tripartita, Bolivia que le devuelvan lo que le robaron sin entregar nada a cambio) sin considerar que tendría que convencer a su pueblo, a sus partidos políticos y a los intereses económicos en juego para que se haga algo que sería un suicidio político para cualquier gobernante que lo proponga. En ese sentido, Bolivia tiene una seria debilidad ya que no hay (ni hubo) una política coherente respecto a qué se debe ceder para entablar una negociación con Chile.

Dadas estas restricciones, se debiera echar andar un proceso de acercamiento entre las tres partes mediante un diálogo franco y abierto, en el que se debe buscar soluciones económicas imaginativas que rompan con las viejas propuestas consideradas como las únicas posibles, particularmente aquella que prioriza el corredor boliviano al norte de Arica y además mientras sea inaceptable para Bolivia que Chile exija compensación territorial en el supuesto caso que la negociación tomara algún rumbo.

Tampoco pueden existir imposiciones cortoplacistas que vayan más allá de las propias limitaciones que tiene el gobierno de cada país para poder tratar el problema de la mediterraneidad boliviana.

Entonces, para iniciar el tratamiento de la mediterraneidad boliviana con alguna perspectiva real de solución, se debe empezar un proceso largo y continuo, proceso en el que es necesario que los gobernantes, políticos e intelectuales formadores de opinión de cada país hagan empatía con lo que pasa en los otros dos países y sobre esa base se diseñe un camino en el que necesariamente se debe respetar lo que cada pueblo cree, y quizás con el tiempo, una vez perdida la desconfianza mutua y el recelo, rescribir la historia de acuerdo a lo que realmente pasó.

Por otra parte, Chile deberá entender que no se puede seguir pensando que el tema de la soberanía marítima boliviana está resuelto, y si desea ayudar realmente a Bolivia, deberá asumir el liderazgo en las soluciones propuestas ya que Bolivia no es capaz de ofrecer algo consistente. El problema bolivianos es más bien de carácter sociológico y político que económico, sin embargo, debido a que el argumento de soberanía se lo utiliza en la política interna boliviana para culpar a Chile de todos los males que padece Bolivia, es necesario que Chile enfrente el problema en su correcta dimensión: es un problema sociológico y político con graves consecuencias económicas para Bolivia ya se están tomando decisiones económicas equivocadas utilizando como pretexto la soberanía marítima y lo que es peor, tales decisiones están afectando profundamente la integración de América del Sur, especialmente en el plano energético.

Por otra parte, tanto Chile como Perú pierden la oportunidad de aprovechar los ingentes recursos naturales que posee Bolivia especialmente en lo relacionado con energía y agua.

¿CUÁL ES LA PROPUESTA, ENTONCES?

Bolivia, Chile y Perú debieran explorar de manera paralela dos tipos de solución. La primera es relativamente inmediata (o de corto plazo) que es la solución tipo "enclaves territoriales" donde en un principio Bolivia, Chile y Perú hacen intercambios de enclaves territoriales sin el concepto de soberanía debido a que tanto Chile como ningún país en el mundo aceptaría la cesión gratuita de su territorio. La zona escogida por Bolivia estaría entre Iquique y Mejillones para evitar la susceptibilidad peruana y los enclaves que daría Bolivia tanto a Chile como a Perú estarían en la zona de Puerto Busch, para que dichos países tengan acceso a la Cuenca del Plata mediante el establecimiento de zonas francas que permitan penetrar el mercado brasileño.

Bolivia por su parte, buscaría desarrollar un puerto muy eficiente que logre administrar el comercio exterior boliviano, para lo cual tendrá que competir de todas maneras con los puertos chilenos. Pero lo más importante sería establecer lo más pronto posible una terminal de LNG que le de ventajas para cuando venga, en 2019, la renegociación del contrato a Brasil, porque en esa negociación inminente Brasil tiene enormes ventajas porque su economía ya no es prisionera del gas boliviano gracias a sus terminales de LNG, en cambio Bolivia depende completamente de las compras brasileras. Eso hace muy probable que Brasil logre una negociación muy favorable que afectará sobremanera las finanzas públicas bolivianas.

La segunda parte de la solución, y que como dijimos va de manera paralela a la primera para evitar líos con la nueva Constitución, daría resultados en el muy largo plazo y envolvería la negociación del corredor al norte de Arica.

Es necesario aclarar previamente que la exigencia boliviana de conseguir territorio chileno sin entregar a su vez territorio es realmente un camino que conduce a ninguna parte porque ningún gobierno de Chile -ni del mundo- está dispuesto a aceptar, a no ser que sea por la fuerza, la cesión gratuita de su territorio.

Debido entonces a que el pueblo boliviano tampoco está preparado para aceptar la solución de intercambio territorial (el sentimiento equivaldría como pagarle al ladrón para que devuelva las cosas que robó) es necesario tratar el tema de la soberanía de manera gradual.

Al respecto, se deberá explorar primero la complementación económica con zonas de libre comercio donde la soberanía permanece como está ahora y luego, ya en el largo plazo y una vez que se vean las ventajas y que cada pueblo esté maduro para aceptar las exigencias de los otros, recién hablar de soberanía con el consiguiente intercambio territorial.

Si la primera fase (la de los enclaves) ya está funcionando, se habrán cumplido tres cosas:

a) Bolivia habrá logrado desarrollar un puerto eficiente que competirá con los puertos de Arica e Iquique y además, se habrá demostrado que la economía boliviana es vital para el devenir del norte chileno y el sur peruano.

b) Chile y Perú habrán logrado instalar en la zona de Puerto Suárez zonas francas con acceso libre a un puerto en el río Paraguay y con áreas industriales, comerciales y turísticas cuyos mercados serían los países de la Cuenca del Plata. Para ello habrán cooperado para construir no sólo un aeropuerto sino también el desarrollo de un mega puerto pluvial en Puerto Busch, con el cuál la carga boliviana ya no tendría que pasar por territorio brasilero en su salida al río Paraguay.

c) Se habrá ofrecido al Perú el mismo trato que se le dio a Chile, evitando con eso la desconfianza peruana respecto a que Bolivia caiga bajo la geopolítica chilena.

Para desarrollar la opción del Corredor se debe "inventar" primeramente un nuevo sistema de manejo territorial, donde los tres países queden satisfechos y para ello se deberá concebir nuevas maneras de combinar soberanía con desarrollo. La zona de Arica- Tacna con un corredor boliviano sin soberanía en una primera instancia tiene una oportunidad única para generar un polo de desarrollo tri-nacional con miras al Asia si los tres países se ponen de acuerdo para ver cómo lo manejan. Los esquemas de Hong Kong y Macao pueden dar algunas ideas.

Ya para terminar, una de las grandes ventajas de este enfoque es que es un mecanismo óptimo para favorecer la integración entre países siendo Bolivia la más beneficiada ya que recibiría una enorme cantidad de inversión extranjera en las zonas fronterizas siendo el otro resultado importante el haber solucionado su ya su centenario problema.


BIBLIOGRAFIA:
1.- Historia de Bolivia, José de Mesa, Teresa Gisbert, Carlos Mesa, Editorial Gisbert, La Paz, Bolivia, 2003
2.-. www.geocities.com/el mardebolivia/chiledepredador.html, Chile Depredador, Cástulo Martinez, Arica, Chile, 2003
3.-www.geocities.com/rhaph/combate.html, La Guerra del Pacífico, Rudyard Herbert Adán Perez Hernández
4.- La Guerra del Pacífico, Juan del Campo, www.geocities.com/ragopato/enlaces.htm
5.- Batalla de Arica, Grandes Combates y Batallas del Peru, www.peru.com/batallas_navales/arica/la _batalla.asp