martes, 5 de febrero de 2013

LA HOJA DE COCA ES Y CONTIENE COCAÍNA

Franz Rafael Barrios Gonzalez
franzrbarrios@yahoo.com

Si en algo pudiera decirse que destaca el boliviano de la última mitad de siglo, es en su habilidad para crear eufemismos, sean éstos palabras (españolas, híbridos idiomáticos, diminutivos, etc.) o frases. ¿Por qué lo hace? Porque en su generalidad, más aún el plurinacional, siempre huye de la realidad, sobretodo si ésta le es adversa. Y cuando es adversa, siempre halla una "razón" para justificar lo injustificable, por más descabellada que resulte. Carece del valor para llamar a las cosas por su nombre, incluso en ámbitos enteramente científicos. El uso del eufemismo, ha dejado de ser un comportamiento "racional" (normal) para convertirse en un "trastorno" que se acompaña además por comportamiento quejoso, desidioso y resentido, efectos de grave acomplejamiento y carencia absoluta de voluntad para conocer y modificar la realidad.

Paradigmas de "eufemismo", cuando no de grave error, son las tristemente "célebres" frases: "Coca no es cocaína", "la coca es buena y originaria, la cocaína es mala, extraña, ajena y nos vino de fuera", "Kausachun coca, coca originaria y ancestral como patrimonio cultural y como factor de cohesión social, en su estado natural no es un estupefaciente...".

Ante ello, parece haber llegado la hora de considerar con seriedad el tema y llamar a las cosas por su nombre.

A nivel mundial (por si los plurinacionales lo dudan), la abundante literatura contemporánea en bioquímica y farmacología asevera coincidentemente que Andean Niemann fue quien "aisló" químicamente por primera vez a la cocaína en 1860. Asimismo, y sin lugar a duda, afirma que LA SUSTANCIA DENOMINADA COCAÍNA "ABUNDA EN LAS HOJAS DE LA COCA (ERYTHOXYLON COCA)" (Goodman Gilman, A. et al, 1996).

Las mencionadas disciplinas científicas relatan que "Muchos químicos de esa época, saborearon su compuesto recién aislado y observaron que producía adormecimiento de la lengua" (idem). El eminente cirujano W.S. Halsted popularizó su uso para la anestesia local y, hacia 1884, Karl Koller la usó como un anestésico para operaciones oftalmológicas. Sin embargo, la literatura especializada afirma que "a causa de su toxicidad y sus propiedades adictivas, en 1892 se inició una búsqueda de sustitutivos sintéticos de la cocaína con las investigaciones de Einhorn y colaboradores. En 1905 este esfuerzo culminó en la síntesis de la procaína" (ídem).

Bajo tales hechos científicos irrefutables, LA COCA ES Y TIENE COCAÍNA EN ABUNDANCIA. Su única utilidad, radica precisamente en ello. Es por eso que, "Durante siglos los nativos de los Andes habían mascado un extracto alcalino de estas hojas, por sus acciones estimulantes y eufóricas" (ídem). Dichas acciones estimulantes y eufóricas, definitivamente nunca se produjeron ni se producen como efecto de "magia o religión" alguna, sino simplemente porque la masticación de la hoja de coca (acullico), libera la ABUNDANTE COCAÍNA que existe en su savia. A la masticación (aislamiento mecánico de la cocaína), debe sumársele el efecto que sobre las hojas masticadas ejercen las enzimas de la saliva (aislamiento químico de la cocaína), así como el ácido clorhídrico que en abundancia secreta el estómago de los seres humanos.

Ahora bien, como se puede inferir claramente, la trituración de la hoja de coca (sea mediante "pisado" o mediante trituradoras mecánicas), más su posterior mezcla y "maceración" con las sustancias químicas denominadas precursores (ACIDO CLORHÍDRICO o éter etílico o ácido sulfúrico, etc.), realizados en el "aislamiento" industrial de cocaína, son procesos "análogos" y con efectos física y químicamente idénticos a los de la masticación y digestión del jugo extraído de la hoja de coca mediante el acullico.

En consecuencia, cabe preguntarse, ¿qué utilidad tiene la hoja de coca sin su alcaloide denominado cocaína? La respuesta es simple, NINGUNA.

Para peor suerte de los plurinacionales, la industria farmacológica mundial desde hace 107 años (síntesis de la procaína), carece absolutamente de interés comercial en la cocaína aislada y más aún en la hoja de coca sin cocaína (alcaloide).

Finalmente. La irrefutable verdad científica de que LA HOJA DE COCA ES COCAÍNA Y CONTIENE ABUNDANTE COCAÍNA, una vez más desbarata las "ilusiones" de los plurinacionales cocaleros.