miércoles, 27 de marzo de 2013

JUGANDO AJEDREZ EN LA HAYA

Mario Requena Pinto
mwrp55@yahoo.com

El mensaje del presidente Morales en relación a la política de Estado que a partir de ahora los gobiernos bolivianos seguirán en el tema de la recuperación de la soberanía marítima envuelve una amplia gama de acciones tanto en el tema legal como en lo geopolítico.

En esta entrega analizaremos el tema legal que se manejaría en el tribunal de La Haya y en una próxima columna el efecto económico y la viabilidad de desviar carga boliviana desde puertos chilenos hacia puertos peruanos.

En lo legal, si bien no se conoce la forma específica de la demanda que el Gobierno presentará en los siguientes 30 días, las declaraciones del director de Diremar, Juan Lanchipa y del Vicecanciller Alurralde dan indicios de cuál sería dicha estrategia.

En efecto, el director Lanchipa declaró: "La cuestión territorial es uno de los componentes del Tratado (de 1904), pero que se halla íntimamente relacionado con el cumplimiento de las obligaciones y precisamente Bolivia, para habilitar todos los mecanismos de solución pacífica de controversias, ha visto por conveniente retirar la reserva del artículo 6º del Pacto de Bogotá" .

Adicionalmente, en la misma conferencia de prensa el Vicecanciller Alurralde afirmó que antes de la ratificación sin reservas del Pacto de Bogotá, el país no podía recurrir a tribunales internacionales para solucionar temas como el desvío del río Lauca, el uso de las aguas del Silala o de los soldados que fueron apresados injustamente cuando luchaban contra el contrabando.

Por otra parte, tanto juristas nacionales como chilenos reconocen que al no ser retroactivos los pactos, significa que la base de la demanda boliviana sería sobre acciones o cuestiones posteriores a 1948 donde Chile habría incumplido o simplemente no habría respetado los derechos bolivianos. Estas cuestiones serían: el desvío de las aguas del Río Lauca, el uso de las aguas del Silala, el desminado de fronteras, el libre tránsito establecido en el Tratado de 1904 y la cuestión marítima definida en el mismo Tratado

Con todos estos elementos es sencillo deducir que la estrategia que seguiría Bolivia será "envolvente" y de largo plazo. Envolvente porque en un principio se demandaría a Chile por varios temas, entre ellos las cuestiones del río Lauca, el Silala, el desminado de fronteras y el libre tránsito, donde Bolivia tendría las pruebas suficientes para demostrar que ese país no ha cumplido las normas internacionales ni los tratados o convenios establecidos. Una vez obtenidos resultados favorables a Bolivia y particularmente en el tema del libre tránsito (que corresponde al Tratado de 1904) quedaría demostrado que Chile no cumple sus compromisos y por lo tanto sería válido que Bolivia pida una revisión completa del Tratado de 1904.

El plan es de largo aliento debido a que no se tendrán resultados concretos en los siguientes cinco a ocho años y por eso el presidente Morales ha pedido que se siga una política de Estado, ya que los gobiernos futuros deberán continuar con los juicios establecidos en La Haya

Si bien no se puede asegurar que se tenga un 100% de éxito en La Haya, la estrategia es astuta ya que se estaría atacando a Chile donde más le duele, que es su afirmación que dicho país cumple a la cabalidad los Tratados que firma, pero si se llegara a demostrar lo contrario en uno o más de los contenciosos nombrado más arriba, la imagen internacional de ese país quedará empañada y Bolivia habría conseguido no sólo compensaciones económicas, sino simpatía internacional para tratar el tema sustancial que es la recuperación de la soberanía marítima. Adicionalmente, al ser una estrategia de largo aliento, se tendría en jaque permanente a la política exterior chilena y a la sinceridad de su discurso sobre la integración latinoamericana.

Las debilidades de esta estrategia surgen del hecho que el tema de fondo para Bolivia – que es la recuperación de la soberanía marítima – por más que Chile pierda en todos los contenciosos que nuestro país presente ante La Haya, seguirá dependiendo de una negociación bilateral ya que en lo referente a territorios, el Tratado de 1904, según el Pacto de Bogotá, no se puede tocar. El obstáculo definitivo para poder llegar a algún tipo de solución en el tema marítimo es la negación de Bolivia de entregar compensación territorial si es que Chile considerara ceder parte de su territorio y es por eso que las declaraciones de los sucesivos gobiernos chilenos referentes a este problema remarcan insistentemente que se puede negociar muchas cosas excepto el tema de territorio con soberanía, peor aún si Bolivia no toma la iniciativa de entablar conversaciones ofreciendo un área geográfica equivalente a la que Chile estaría dispuesto a entregar.

El presidente Morales tienen la esperanza que el nuevo gobierno de Chile - que con alta probabilidad será dirigido por Michelle Bachelet y con quién nuestro Presidente tiene mucha afinidad- sea más abierto al diálogo relacionado con el problema marítimo, pero es probable que, dado que el libelo en La Haya estaría iniciado hasta fines de año, el nuevo gobierno de Chile no cambie la política definida por su actual administración que es que mientras haya contenciosos en los tribunales de La Haya, Chile no establecerá ningún tipo de diálogo sobre los temas que están siendo discutidos en esa jurisdicción, lo que obligará a que Bolivia deje en "status quo" cualquier proceso de complementación económica y comercial con ese país que incluya algún aspecto de lo discutido en dicho Tribunal. Se puede vaticinar, por lo tanto, un largo período donde las relaciones gobierno-gobierno entre Chile y Bolivia se enfriarán y es de esperar que se cumpla el deseo del presidente Morales que estos contenciosos no afecten la amistad entre los pueblos de ambos países.