miércoles, 29 de mayo de 2013

LA NECESIDAD HACE AL HEREJE

Karen Arauz
karauz2002@yahoo.com

A juzgar por las estrecheces por las que atraviesa Venezuela en estos momentos, está absolutamente justificada la frondosa delegación que acompañó a Maduro a Bolivia. Que la visita haya sido además en Cochabamba, donde la abundancia de su gastronomía es proverbial, con seguridad tiene que haberlos conmovido. Las cantidades de comida y la profusión de bebidas que con seguridad condimentaron las áridas reuniones, debe ser un recuerdo imborrable. Sin hablar la variedad de marcas y calidades de papel higiénico que adorna (impensable adjetivo calificativo para este papel de tan terrible destino) desde las góndolas de los grandes supermercados, hasta la más discreta de las tiendas de barrio, ha tenido que despertar una profunda admiración. Eso es algo que nos tiene que hacer sentir orgullosos y soberanos. Nosotros no tenemos millones de dólares de entrada diaria ni somos parte de la OPEP, pero aún importamos descomunales cantidades de papel de baño.

Como el espíritu es ser constructivos, es de esperar que el gobierno nacional -que al fin tiene algo que enseñar a sus homólogos caribeños- les hayas sugerido la práctica común en Bolivia, por la que cartones, periódicos pasados y escandalosa cantidad de papel de borradores y desechados documentos republicanos provenientes de la gran burocracia gubernamental, se cambian por un humilde aunque igualmente útil papel de tosco acabado, de un espantoso color rosado (a estas alturas ya debería ser azul) pero que por iniciativa industrial privada, proviene del noble reciclado. A la estatal Papelbol, hay que darle aún un par de años para ver si finalmente llega a producir.

No sabemos -porque en los últimos ocho años el relacionamiento con Venezuela se balancea entre lo reservado y lo vergonzante- si entre los acuerdos a los que se arribó el pasado fin de semana, se halla la posibilidad de trueque de diesel por chicha punateña. Se ha comprometido la exportación (léase compensación) de productos alimenticios, oferta que como en algunas otras situaciones en la vida, el interesado es el último en enterarse. Los productores ya conocen por boca de los textileros, cómo es el mercado venezolano, los precios que rigen el comercio bilateral y también que no son muy diligentes con los pagos. Se ha creado una empresa binacional de alimentos, donde nosotros pondremos los alimentos y ellos nos irán borrando algunas deuditas.

Otra cosa es la escasez de vino que en estos momentos afecta a la curia venezolana. Que no se tenga el indispensable elemento para el acto de consagración en las misas -como buenos laicos que son- no debe ser algo que los preocupe particularmente. Pero nuevamente en la senda de lo constructivo, es de esperar que a nuestro plurinacional gobierno haya planteado un otro trueque para los pagos de Evo Cumple, por ejemplo. Se han invertido ingentes recursos para la industrialización de la hoja de coca, por lo que es perfectamente factible, que les enviemos millones de litros del delicioso y renombrado vino de coca al menos para las libaciones bolivarianas. Las inmensas extensiones de cultivos - como nunca jamás- garantizarían una constante provisión. No sé si a los curitas venezolanos les sea útil, pero al menos, nuestra buena intención quedaría manifiesta.

De fuentes muy bien informadas provenientes del cogollo mismo de la relación bilateral, se comenta sotto voce que los bolivarianos, le están cediendo a Cristina, el honor de guiarnos en la exploración hidrocarburífera, lo que es un anhelo largamente acariciado. La joya de la corona para tal efecto, serían los parques nacionales y los territorios indígenas protegidos. Tan serio es el propósito, que si bien no lo hará ya PDVSA, por su desprendimiento hacia Yacimientos Argentinos y en apoyo a Ella, se rumorea que incluso existiría un adendum ultra secreto, por el que en caso de ser positivos los resultados y se descubrieran importantes yacimientos, Bolivia se comprometería a no venderles a los gringos imperialistas rostro de fascistas, ni una molécula de petróleo o gas. Ese es negocio bolivariano y pretenderían mantener la exclusividad. Maduro que es muy avispado, habría obligado a SE a pensar en la rauda conformación de una comisión de altísimo nivel a la cabeza de la troika García- Quintana -Romero a fin de encontrar la salida para soslayar esta condición, lo que para los avezados ministros, seria pan comido.

Las consultas previas a los pueblos indígenas para la invasión a sus territorios, la neutralización de los ambientalistas así como otros detalles sin mayor importancia, quedaría en manos de ésos mismos con la colaboración del excelso embajador ante la ONU, los preclaros asambleístas oficialistas y el bullanguero aporte de sus movimientos sociales.

En resumen, es claro que la condecoración del Cóndor de los Andes hubiese estado plenamente justificada si las cosas hubieran quedado allí. Pero dicen que ni los honores de Estado ni los opíparos almuerzos pudieron evitar que el entusiasmo le gane a la estrategia. No ha servido para que Maduro pase por alto el librito de contabilidad y se haya tenido que hacer una inicial conciliación de cuentas, lo que hasta la desaparición de Chávez el Generoso, estuvo bilateralmente confinada a un rincón de la inconsciencia.