viernes, 21 de junio de 2013

MODELO ESTATISTA NO SOCIAL

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

El MAS llegó al poder con la promesa de industrializar el país y superar la pobreza. Pasada la mitad de su segundo periodo de Gobierno, se evidencia que la asignación de recursos públicos realizada durante estos siete años ha estado principalmente dirigida a la creación y fortalecimiento de empresas estatales que no han contribuido a lograr ni lo uno ni lo otro. Se han descuidado las áreas sociales sin una estrategia integral de lucha contra la pobreza.

Una interesante investigación realizada por el economista Teófilo Caballero, La economía plural y el modelo económico, social comunitario y productivo, publicada por la Fundación Nueva Democracia, muestra que mientras el gasto público reflejado en el Presupuesto General de la Nación (PGN), pasó de Bs 58.917 millones (2007) a Bs 122.399 millones (2011), los recursos destinados a 25 empresas estatales pasaron, en el mismo periodo, de Bs 29.050 millones a 60.731 millones. Es decir, estas absorbieron prácticamente el 50% de los recursos estatales.

Por su parte, los tres bonos que el Estado entrega en efectivo a sectores de la población solo representaron el 1,9% del PGN, equivalentes a Bs 2.784 millones, de los cuales, alrededor de la mitad ya existían antes del arribo al poder del MAS, mediante la distribución del Bonosol, creado por anteriores gestiones. Paradójicamente, estos bonos han sido la base de la estrategia discursiva del Gobierno y muy efectivos para sustentar la popularidad y éxitos electorales del presidente. La realidad muestra que la asignación de nuevos recursos al área social ha sido mínima y que la prioridad han sido las empresas públicas, muchas de las cuales aún no funcionan o no generan resultados, además de problemas de corrupción, ineficiencia y falta de transparencia.

Una de las conclusiones del economista Caballero es que se corre el peligro de que estas empresas estatales no generen nuevos ingresos y que próximamente se conviertan en generadoras de pérdidas.

El MAS ha desperdiciado una oportunidad histórica para desarrollar Bolivia, luchar contra la pobreza y sentar las bases de una economía productiva, competitiva y sostenible. Su política dogmática y populista, aplicada en un marco de una coyuntura extraordinaria de ingresos por los altos precios del gas natural, los minerales y la soya, ha provocado que se descuide lo social y se privilegie lo político, generando una bonanza de consumo que no nos llevará a superar la pobreza de forma sostenida