miércoles, 28 de agosto de 2013

LA VIDA NO VALE NADA

Luis Fernando Ortiz Daza
lufo69@yahoo.com

Sigan mintiéndonos, sigan con el discurso de que vamos bien, sigan por favor que cada vez les creemos menos. La tragedia de Palmasola ha desnudado nuestra indolencia, pero, sobre todo ha desnudado que de lo que vivimos es de discursos- Sigan con aviones de lujo, sigan construyendo coliseos y sigan llenándose la boca de desarrollo.

Palmasola duele, duele terriblemente esa masacre que pudo ser evitada.
No se habla de prevención, sólo se habla de criminalizar, de castigar al otro, de reproducir el odio y la violencia, sólo se habla de penalizar, no de perdonar, esto ha llevado a llenar la cárcel de reos sin sentencia, reos extorsionados que acusados sin pruebas deambulan en las sombras, el miedo y la nueva extorsión de los criminales.

Algo más ha desnudado esta masacre, el sistema de salud en Santa Cruz ha colapsado, con seguridad en el resto del nuevo Estado en proceso de cambio pasa lo mismo, los heridos, quemados y acuchillados no tenían dónde ser atendidos, increíble, 5 aquí, 3 allá 7 en otro lado y así dispersos no conseguían camas y no es que hubo otra tragedia, si no es la tragedia diaria de miles de enfermos que no pueden ser atendidos.

Hoy hay dolor en Bolivia, las autoridades nacionales se han aplazado, hay que decirles que se vayan, hay que decirles a los del ministerio de gobierno que si no se ocupan de la seguridad y sólo se dedican a la persecución política y a la siembra y cosecha de pruebas para perseguir a la oposición, no los necesitamos, que se vayan. Es hora que el ministro de salud incompetente, que no se ocupa de la infraestructura hospitalaria, que se vaya, es hora de que las gobernaciones digan su palabra, de que se empodere de la autonomía y se ocupe de su pueblo.

Sigan mintiendo, que siga la farra, el discurso de patria o muerte, vaya suerte que nos toca con tanta patria y tanta muerte, sigan señores ministros festejando los recursos ingentes que tenemos, las reservas grandiosas de dólares en los bancos, lo bien que nos va con los bonos en el mercado internacional, sigan festejando que hoy sabemos con esta tragedia que se nos ha acabado la reserva moral.

Algo ha cambiado desde hace 8 años, tenemos más, pero somos menos, valemos menos como humanos, la vida no vale nada decía un trovador cubano que creía en la revolución y paradójicamente hoy constatamos que no vale nada, la vida no vale nada si no es para perecer para que otros puedan tener lo que uno disfruta y ama. Hoy los que no tienen nada, deben perecer para que los que tienen sigan disfrutando.

El drama de los que no tienen acceso a la justicia debe llamarnos la atención, un solo muerto duele, hoy son treinta o más. Un herido duele, hay muchos más y no hay camas, un banco de sangre, sin sangre, sin embargo los bancos llenos de dinero sin ejecutar, sin invertir en salud y educación, municipios llenándose la boca con canchas de pasto sintético, pero, sin salud, municipios que expulsan a sus ciudadanos para llenar las cárceles por falta de oportunidades de trabajo.

El drama que vivimos es a causa de la desinstitucionalización del país, se ha desmontado la república para dar paso a la ineficiencia, corrupción e improvisación. Los funcionarios desde los ministerios sólo nos hablan de política, de los recursos del gas, como si además fuera gracias a ellos. Hoy Palmasola nos demuestra con su dolor que el Estado no existe, que es una ilusión, que nos falta mucho y nos ha demostrado además que es hora que muchos se vayan.

Palmasola duele y la vida no vale nada, paz en la tumba de quienes han muerto en esa cárcel, esperanza para los heridos y condolencias para los familiares. Honor para todos quienes involuntariamente se han inmolado para hacernos dar cuenta de que vivimos una farsa, de que si seguimos así, no tenemos futuro.