martes, 24 de septiembre de 2013

CHUQUIAGO HERIDO, CHUQUIAGO LUCHADOR

Julio Héctor Linares Calderón
juliolinaresc@hotmail.com

Pedestre charlas de taxi, chucutas contando su experiencia con el censador de noviembre de 2012: a mí me tocó un bachiller, a mí un soldado que apenas se familiarizaba con la boleta, a otro un empleado público al que le avisaron que iba a censar dos días antes, a otros les fue peor, nunca llegó el empadronador a su hogar. Vecinos que desaparecieron ese día, ¿dónde se habrán ido?, la de la tienda dice que a su pueblo.

Candentes debates técnicos en la tele, falta de actualización cartográfica, boleta censal llena de errores, deficiencia en la capacitación de empadronadores, boletas no llenadas al final del día, miles de llamadas que reclamaban el no empadronamiento y que no fueron atendidas.

Pueden rasgarse hasta el extremo las vestiduras las autoridades, pero ésa es la imagen que dio el Censo; mal planeado, mal ejecutado –no lo dice sólo la derecha, la oposición– lo hacen académicos.

Chuquiago, el gran perdedor de este errático cálculo, 23 son los municipios en el país que tienen más de 50 mil habitantes, sólo uno dicen que perdió habitantes, La Paz. Las proyecciones del INE, previas al Censo- decían que en 2012, los paceños iban a ser 90 mil más que en 2001, pero según el resultado hay una tasa negativa intercensal de crecimiento, ¡que somos 30 mil menos!

Cómo confiar en esos datos, si el Registro para la Administración Tributaria (RUAT) dice que en estos 12 años se registraron como 60 mil viviendas para pagar impuestos en el municipio paceño, así como 100 mil vehículos nuevos que circulan por nuestras calles.

Por otro lado, los datos del Servicio Departamental de Salud dicen que 10 mil niños nacen en los hospitales de la hoyada cada año y la UMSA registró un crecimiento de 20 mil estudiantes en su matrícula.

Los errores en este gobierno nunca se aceptan ni se revisan, todo queda igual, el ejemplo lo dan cientos de casos de inseguridad ciudadana, muertes, violación a los derechos humanos, así como planes y proyectos de desarrollo mal elaborados y ejecutados, errores que se tapan.

Luego viene la desacreditación, y si es inconcebible que intelectuales como el Vicepresidente o la ministra Caro defiendan a ultranza este proceso censal, es más sorprendente que entren en un falso debate y comiencen a relacionar el supuesto dato de decrecimiento de paceños, a la deficiente ejecución de los presupuestos municipales. Entonces, el dato del mismo Censo, que dice que más de 500 mil bolivianos abandonaron el país en estos años, ¿es culpa de la mala gestión de Morales?

Chuquiago pujante, lo sabe el ministro Arce, el 2012 se recaudaron 13 mil millones de bolivianos en La Paz, somos los que más aportamos en el país y de este dinero sólo se nos devuelve el 6% como Coparticipación Tributaria. La recaudación por impuestos inmuebles en los últimos 10 años se incrementó en 160% y el gobierno municipal cada año logra nuevos récords recaudatorios, esto con la ayuda de más de 40 mil nuevas actividades económicas registradas en el municipio desde 2001.

El Censo fallido y las declaraciones parcializadas del Gobierno central no hacen daño al alcalde Revilla o al MSM, sino a la gente que vive aquí de lunes a domingo, así como a los más de 300 mil ciudadanos –de acuerdo con un estudio del gobierno municipal– de El Alto, Viacha, Laja, Mecapaca, Achocalla que vienen día a día a Chuquiago Marka, y hace uso de sus calles, espacios urbanos y servicios básicos.

La Paz sí necesita de una compensación, primero porque fue dañada por el Censo mal hecho; y segundo, porque es el núcleo del Área Metropolitana social, política y económica más importante del país.

El Censo no será revisado, eso está claro, pero la lucha cívica paceña ya se ha iniciado, la Ley Marco de Autonomías habla del Pacto Fiscal, ¡vamos por ese debate!