domingo, 27 de octubre de 2013

VIOLENCIA

Carlos Meleán
cmelean@msn.com

Cuando a los mineros les metían dinamita como supositorio y después les prendían la mecha, era para que aprendan a no ser tan explosivos... y pocos decían algo y esa violencia era aceptada... seguramente, porque en nuestra historia clasista la violencia siempre fue un método didáctido, que nada tiene que ver con moral, ética o justicia. El tiempo pasó y la violencia se convirtió en parte de la cultura política, donde con cercos, paros y bloqueos se pudo voltear a gobiernos electos. Es decir que la violencia es parte de nuestra vida diaria y si los cogoteros asaltan o niños son robados, o mujeres violadas, o jóvenes son limpiados con un simple tiro en el pecho, pues no es nada nuevo ni nada que valga la Pena comentar ¿o no?, porque mientras los criminales hacen de las suyas, 500 policías patean a gente que marcha, que marcha por sus tierras y dignidad.

Por eso, ¿violencia un tema actual? ¿Un tema donde existe una violencia justa, una violencia buena y una mala e injusta? Violencia es violencia y ¿si alguien sale a la calle y se toma la libertad de acabar con la vida de otra persona, entonces dónde está la diferencia cuando uno sale a la calle por orden y reparte balines, patadas y gases? La ignorancia hace que muchas cosas sean vistas de diferentes formas, según los intereses a cuidar o según la dirección que sople el viento. Y nosotros somos parte del circo, donde los espectadores aplauden siempre que acaba la función o silban si es que tienen valor, ya que los que tienen valor acaban como Espinal o Quiroga Santa Cruz.

La violencia no es solución para nada, por lo tanto las reglas deberían ser más duras, más consecuentes, más justas, ¿pero cuando el sistema encubre a los criminales, qué se puede esperar? Nada, por eso los policías ya no son el símbolo de seguridad y los soldados tampoco. Ahora cada cual puede comprarse una pistola y listo, la justicia queda en nuestras manos y ahora que la comunitaria es legal pues que cada cual haga su propia sociedad con sus propias reglas y condenas.

Y así va la violencia siendo nuestra sombra, acompañandonos por los tiempos, cada vez con una nueva escusa, una nueva explicación, con una nueva forma de ser, la violencia es bastante fina, y ahora más que nunca se la siente desde la violencia verbal, la intelectual hasta la física. Y mientras más tiempo pasa y la sociedad se adapta a esta forma de comunicación, a esta nueva forma de educación la violencia se convierte en algo que es parte de la sociedad porque cada cual ya hizo su trato con ella, su trato para poder evitarla o para poder usarla para llegar a sus respectivas metas.

En todas las sociedades existe la violencia, la violencia es parte del juego, para que las estructuras sociales puedan ser definidas verbalmente y no importa que estudios demuestren que la violencia es como una epidemia que nada tiene que ver con educación, posición económica, social o política ni religiosa... la violencia es algo que aprendimos a usar, es por eso que nos cuesta dejarla de lado... ¿pero cómo poder dejarla si la ignorancia es fomentada, es camuflada como educación, como cultura, como religión?

El primer paso es el de aprender a pensar solos, aprender a definir nuestra posición en el medio ambiente que vivimos, es aprender a asumir nuestro rol político, que nad tiene que ver con partidos políticos o elecciones o gobiernos corruptos.

Si queremos dejar que la violencia siga gobernando, pues no tenemos nada más que hacer, como seguir comportandonos como hasta ahora lo hacemos, pero si queremos cambiar, entonces llegó la hora donde tenemos que actuar, así como lo hicieron Luis Espinal o Quiroga Santa Cruz y nada que ver con el Che, que con su forma de actuar demostró lo que relamente es la violencia, nada más que un acto criminal.