jueves, 7 de noviembre de 2013

DOBLE DISCURSO

Oscar Ortiz Antelo
oscar.ortiz.articulos@gmail.com

En un reciente discurso, el presidente Evo Morales le dijo a un sector de cocaleros que ya había pasado de moda gritar "viva la coca" y que era momento de gritar "viva la piña", "viva la banana" o "viva el palmito". Expresión sorprendente para quien llegó al Gobierno bajo el lema "¡viva la coca, mueran los gringos!" y que combatió agresivamente los programas de desarrollo alternativo.

No es la primera posición de este tipo que asume el presidente . Cuando enfrentó el conflicto con los pueblos indígenas por el proyecto de construcción de una carretera que atravesase el Tipnis, sorprendió al declarar que él nunca se había considerado líder indígena sino sindical. Quizás esta fue una declaración sincera pero contradictoria a la actitud de alguien que, antes de jurar a la Presidencia, fue investido como líder religioso de los pueblos indígenas del mundo.

Hace poco su Gobierno firmó contratos de exploración petrolera con las transnacionales que fueron nacionalizadas, pero que continúan trabajando en Bolivia, recibiendo ingresos superiores a los que tenían antes de la nacionalización. Al mismo tiempo, se emite publicidad en la cual se relaciona el heroísmo de los combatientes de la Guerra del Chaco con el que habría tenido el presidente Morales al tomar las empresas nacionalizadas con gran número de fuerzas especiales de combate, a pesar de que en las mismas solo estaban los porteros. El vicepresidente García Linera no se queda atrás. Cuando en el exterior le preguntan por las nacionalizaciones, responde que en realidad han consistido en compra de acciones y que siempre se ha llegado a buenos acuerdos con dichas empresas. En lo interno, al mismo tiempo que incentiva a los empresarios a invertir, pronuncia discursos radicales reivindicando el comunismo frente a sus bases partidarias. En Expocruz le preguntaron cuándo establecerá el socialismo en Bolivia, respondió que primero había que crear la riqueza para después distribuirla, argumento similar al de los vilipendiados Gobiernos neoliberales.

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, sigue la misma conducta. Después de años de negar la existencia de cárteles internacionales de la droga en territorio boliviano, diciendo que solo llegaban 'emisarios', ahora denuncia que atrás de las muertes de militares y policías emboscados en la zona de Apolo, estaban narcos extranjeros.

El populismo es siempre el mismo, utiliza las ideologías para llegar al poder, pero una vez en el mismo, solo le interesa mantenerlo a como dé lugar, primero para disfrutarlo, después para protegerse de las consecuencias de sus abusos.