miércoles, 26 de marzo de 2014

DEL 1 AL 10


Carlos Tony Sánchez

Dicen que son originalmente de la India, luego arábigos, y vaya a saber uno el porqué los europeos le dieron la forma que conocemos y no otra, en fin. Al respecto, este humilde ciudadano cree que la silueta de esos números, son como seres humanos de perfil y nos definen de alguna manera. Veamos:

El 1, siempre –afirman - es el primero. Pedante, soberbio y discriminador por excelencia; tiene un espíritu capitalista, a pesar de ser un mero palito sin cabeza y, aún sin ella, con un "jopo"  condescendiente pretende interés por los otros números. De estructura endeble, se atornilla en su base, porque el 1 teme desplomarse cuando ronda la brisa del popular Cero. Sin embargo (pese a todo lo mencionado) no osarían dejarlo postrado, por eso lo mantienen erguido. Es el sueño de la mayoría de los números naturales, el "Number Dream ".

El 2, es lisonjero. Empieza arriba y termina – en un instante - en un mar horizontal, navegando hacia la izquierda. Jamás alza vuelo y tampoco cambia de rumbo. Su caída emula la mano en descenso de los saludos aristocráticos de la Era Victoriana y los agradecimientos finales de cuanta bailarina de Ballet exista. Es como un burgués arrepentido, cuya nave halla destino en una caleta de pescadores.

El 3 es erótico y onírico… son como los pechos femeninos, de una madre o de una mujer voluptuosa; es pues el 3, tanto la necesidad del hombre de protección femenina, como de satisfacción de sus necesidades viriles. Pero también son (cuando se juntan) aves a lo lejos, aves migrantes de alas redondeadas y retraídas al tomar nuevos impulsos; son nuestros sueños de alejarnos de este mundo trágico y alcanzar las alturas. Los 3 entonces, trascienden.

El 4, el cuatro es un número inútil. Es nada más que la silueta de una silla contrahecha y frágil, a la medida de quien la dibuje y al revés. Es el número estrella de un equilibrista de circo de barrio. Un diputado elegido a dedo, en un "Frente" de 4 pelagatos.

El 5, ¡ ah ¡ el cinco es peligroso. Su inicio es determinación, seguridad, implacabilidad y termina en esa dócil universalidad santurrona. Es como una cobra erguida, agresiva y que además, silba suave. Es un número farisaico, religioso.

El 6 es un número sólido, vital e independiente. No sabes si viene o va, se encapsula en sí mismo, es misterioso y palpita. Te invita a acercarte a su interior, cada vez que lo trazas y sin embargo no osas indagar qué es lo que guarda en esa su barriguita sellada. El 6 no envidia ni codicia a ningún otro número… lleva vida en su vientre y sospecho que no necesita de otro número para multiplicarse. El 6 es una virgen en gestación. Un milagro.

El 7, me provoca náuseas. Es un número burócrata, mediocre y conformista. Gusta estar medio erguido, medio inclinado…casi agazapado y además su techo plano nunca apunta hacia arriba, no quiere. Cree hallarse inclusive por encima del 1, y meramente por  una testa engominada. Es un cantor de tangos que envidia, los agudos celestiales de un Tenor y la temible profundidad de un Barítono. Ha renunciado a ser 7, por parecer 1.

El 8, es sensual, no hay dudas. Era originalmente un óvalo, como una mujer árabe gorda, mofletuda y enjoyada, que regalaba su danza a los acuciosos hombres del Sahara. Pero son los franceses de la Belle Epoque, quienes le quitaron los siete velos y le colocaron un  corsette, para regalarle cintura…y así, despertar los ánimos caídos de un bohemio en el Moulin Rouge.  El 8 es entonces, por así decirlo, mágico.

El 9 es un número condenado…a punto de perecer. Doblado en su columna, bástele un empujoncito para caer y balancearse eternamente en su curva figura, como una tortuga echada sobre su caparazón, condenada a mirar el cielo sin alcanzarlo, muriendo y negándose a morir. Un cadáver político.

Y el 10, es pura hipocresía. Es el fracaso de la dialéctica hegeliana, pues nunca llegan a la unidad de los contrarios. El cero del 10 es un óvalo que – dicen -  no es nada ni vale nada, aunque debiera valer pues le da la supremacía al enclenque 1 cuando a su diestra se planta y, le quita el honor al mismo, cuando a su siniestra se coloca. El cero es pues, a quien el 1 teme….es una paradoja. El 10 no es un número arábigo, es judío, es mosaico, es Anás y Caifás. Los romanos son los únicos en el mundo antiguo que entendieron esta crisis, por eso le pusieron una X.

El 10 es y no es. Es fe sin obras. Son cónyuges republicanos que no se soportan y sin embargo están juntos y aparentando, pues saben que separados, éste no vale nada y aquel es solo 1.