lunes, 14 de abril de 2014

LA RETARDACION DE JUSTICIA, LA POLITICA Y LOS COMERCIANTES DEL DERECHO


José Pastén Burgoa
pastenburgoa@hotmail.com

Solo el cirujano sabe la responsabilidad que significa ingresar a quirófano e intervenir al paciente.  Solo el piloto de una aeronave sabe lo que significa llevar a buen puerto a pasajeros y tripulantes.  Solo el abogado en ejercicio, militante y comprometido sabe lo que es sortear escollos, barreras y apetencias de los operadores de justicia y los aprendices del Derecho.  La distancia entre teoría y práctica es inmensurable y lo cierto es que el Órgano Judicial (La ministra del rubro lo sigue llamando "Poder Judicial")siempre está en la mira y es tela para cortar.

Institutos jurídicos como "El Debido Proceso", "Garantías Constitucionales", "Supremacía de la Constitución" parecen ser simples enunciados ya que en la práctica no dejan de ser texto escrito y recurso de oratoria política.  La situación es más aflictiva cuando la política partidaria se empodera de la administración de justicia y hace evidente sus intereses en pos del logro de sus objetivos. Esto ha sido siempre y parece que siempre lo será y no falta alguna autoridad con mando decisional que es directa o indirectamente familiar, pariente o amigazo de un encumbrado político en función de gobierno que coadyuva negativamente a este enmarañado rompecabezas.

Pero también es importante hacer una "mea culpa" en el ámbito de los leguleyos, doctos en derecho, adalides de la justicia.   En estrados judiciales no se mueve "un pelo" si no se deja un "dinerillo"  para la elaboración de un acta, transcripción de la misma, publicación de un edicto, notificación o "traslado", asistencia a una inspección ocular, etc. etc. etc. etc.  Si no hay  el  "impulso procesal" mal entendido, el litigante y su patrocinante se quedan con los crespos hechos,  todo por no ser parte del sistema.  Ni qué decir de los órganos coadyuvantes de investigación.  Aunque la víctima tenga la razón jurídica e histórica si no hay "quintos" (expresión  oriental que significa dinero) no pasa  nada.

Es evidente el mal momento, cisma o movimiento telúrico que está atravesando la instancia judicial y amerita una intervención quirúrgica de emergencia.  Necesitamos peritos, especialistas, jurisconsultos, entendidos en la materia que sepan estructurar políticas de estado en materia legal.  El nepotismo, el amiguismo, la militancia obsecuente nos demuestran que pese a todos los esfuerzos la administración de justicia renguea, cojea dramáticamente y los ocasionales litigantes que no son 100 ni 200 caen diezmados durante la sustanciación del proceso ya sea por cansancio, enfermedad, iliquidez, retardación dejusticia, favorecimiento político  y otros incidentes.

Y pese a filmaciones e imágenes públicas donde se muestran a jueces sorprendidos de manera flagrante recibiendo dinero, a fiscales estirando la mano, el meollo del problema no es definitivamente atribuible a ellos.  De por medio está la carrera administrativa con riesgo inminente de verse en la calle pese a tener títulos, grados y cartones con el consiguiente desprestigio, todo por no cumplir instrucciones de mandos superiores.  Hay ejemplos recurrentes y conocidas de gente "en problemas".

No existirá Seguridad Jurídica, trasparencia, acceso a la justicia,  mientras existan estos componentes y aderezos que nada bien hacen a nuestra sociedad y la añeja y trivial expresión "zapatero a tus zapatos" es hoy determinante, necesaria e imperativa.