jueves, 3 de julio de 2014

ANTI IMPERIALISMO A SU MEDIDA


Gonzalo Rodríguez Amurrio

El gobierno y la Federación Sindical Mundial (FSM), del 30 de junio al 2 de julio, materializaron un favor mutuo: aparentar luchar por la liberación de los pueblos del mundo, con el "Encuentro Sindical Mundial Anti-imperialista", realizado en Cochabamba.

Abusando un tema sensible como es la soberanía de los pueblos, en particular frente a cualquier agresión de potencia extranjera, hicieron creer que en tal evento se ha trazado la línea que puede efectivamente ayudar a la lucha de los trabajadores del mundo, en sus respectivos países y entre ellos el nuestro.

La tesis política aprobada en tal evento, al margen de los muchos yerros en el análisis económico y político mundial, que se abordará detenidamente en su momento, llega a conclusiones falaces que como país nos atinge y urge ponerlas en evidencia.

Empezando por una de tales falacias, tomemos la afirmación que se hace de que en Bolivia no se reprime ni persigue a los sectores populares y sindicatos. Admitir ello equivale a decir, y solo a manera de los múltiples ejemplos que se podrían citar, que en la lucha por mejores pensiones (2013) no hubo gasificaciones, detención de trabajadores y menos existieron los obreros de COBOCE que resultaron heridos de bala en Parotani.

En otra falacia de gran calibre, se afirma que el Estado boliviano se ha fusionado con la sociedad civil, en consecuencia se podría creer que todo ciudadano/a está en condiciones de influir y decidir políticas públicas, pero extrañamente tal supuesta fusión hasta hoy no puede posibilitar que salga una nueva Ley General del Trabajo.

A su turno se apunta la artillería contra lo que llaman el terrorismo mediático, que estuviera mellando los procesos de cambio, a los sindicatos y a los movimientos sociales. Pero, feliz estaría el gobierno si, en el caso boliviano, los medios de comunicación no hubieran reflejado la represión y heridos de bala durante la lucha por mejores jubilaciones.

Pero hay más, como queriendo curarse en salud, frente a las reiteradas observaciones al gobierno por parte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y en especial por su Comité de Libertad Sindical, a propósito de la vulneración de una serie de derechos laborales en Bolivia, la mentada tesis llega a afirmar que la OIT debilita la soberanía económica de los pueblos y sus trabajadores.

Vaya paradoja, precisamente tras la represión sufrida por el movimiento sindical boliviano en mayo de 2013, la propia COB envió una queja detallada ante la OIT contra el gobierno de Morales; queja que por cierto, meses después, la cúpula sindical no quiso entregar a sus organizaciones afiliadas. Algún momento se conocerá su contenido y la dirección de la COB tendrá que rendir cuentas sobre cuál fue el seguimiento que hizo.

Con estos elementos expuestos, no cabe duda que el Encuentro Anti-imperialista, para el cual el Estado boliviano presupuestó Bs. 2.000.000.- (Decreto Supremo 2024), fue simple y llanamente un evento para alimentar las apariencias revolucionarias del gobierno, en pos de algún rédito en el proceso electoral, en el que el país ha ingresado.

Sin duda, mucho aún queda por analizar de ese evento anti-imperialista a la medida del gobierno, pero, por de pronto cabe finalmente precisar cuál fue el rédito que obtuvo la FSM de ese intercambio de favores. La cuestionada tesis concluye con un reconocimiento a esta organización sindical mundial por su aporte a la defensa de la clase trabajadora de diferentes países del mundo, dejando en el olvido su silencio cómplice durante la invasión y ocupación militar de diez años, por parte de la ex URSS a Afganistán (1979 – 1989), agresión extranjera que debió condenar si de verdad fuera un ente sindical anti-imperialista.