martes, 2 de septiembre de 2014

NI MACHIST AS NI MISÓGINOS… simplemente… UTILITARIOS


José Pastén Burgoa
En este mundo consumista como dice Joan Manuel Serrat…."todo pasa y todo queda" y en el actual contexto, el rol de la mujer y su protagonismo se circunscriben a la participación forzada en la política, la noticia cotidiana hablando de feminicidio y la prensa que aprovecha lo bueno y lo malo de la coyuntura pero dándole siempre el toque de morbo y sensacionalismo encubiertos.
¿Es que acaso solo en fechas preelectorales se la busca y presenta a la mujer como adalid del cambio?. ¿Acaso no hay mujeres que  año tras año, durante todos los días hacen una silenciosa tarea ejecutiva, formativa, de solidaridad social, de fortaleza y entrega y que son obviadas e ignoradas por los utilitarios políticos?
¿Acaso no conoce usted amable lector a uno o varias mujeres que hacen labores titánicas y que no son reconocidas  en su justa dimensión? (a ellas no les importa).  Ellas deben soportar toda clase de arremetidas de la  opinión pública y los sesudos analistas.  Desde la perspectiva gubernamental oficialista, aquellas que cumplen tareas difíciles y complicadas, entre ellas el manejo de una cartera de estado, deben callar ante humillantes charadas criollas donde el jefazo habla de lencería y la forma en como quitársela....ja,ja,ja, que chistoso, que irreverente.
Acaso cae bien que un rey Midas sentencie a una de sus dependientes a cambiar de destino laboral mandándola al otro lado del rio Nilo todo por favorecer a su súbdito en proyección?.  ¿Qué doble moral manejamos? ¿Que discurso ambiguo e utilitario empleamos? ¿Nuestro poder situacional nos premia y faculta a ordenar a nuestro séquito a pararse de manos o saltar cual quiltro mimado?
Pero también ellas se prestan a la irreverencia, a la orden misógina, al tratamiento  feudal, a soportar las "metidas de mano en público", aprendiéndose discursos y peroratas cual lorito hablador, defendiendo a su amo cual feroz mastin. No es el ánimo del articulista ofender a la mujer ni mucho menos denostar sus tareas eventuales transitorias y pasajeras pero es bueno asumir una pizca de auto crítica,
La importancia de  la mujer radica en que no se la debe tomar en épocas específicas porque eso es faltarle el respeto, usar de ella utilitariamente,  limitar su potencialidad, cosificar su imagen, presentarla como florero decorativo y vaya que los políticos son hábiles para lucirse en esa "política de género  participativa".
A aquellas damas que optaron por navegar en aguas políticas cenagosas.  ¡Cuidado! ¡Mucho cuidado!  Una vez conseguido el objetivo político la desconfianza y precaución deben ser el pan nuestro de cada día, de lo contrario pregúntenle a la diputada Rebeca Delgado que de la cúspide terminó como parlamentaria ambulatoria con atención en los pasillos, sin oficina ni peyorativa alguna pese a su idoneidad principista.