jueves, 16 de octubre de 2014

DE ABSURDOS MINISTERIALES Y LAS LAPTOPS


Gonzalo Rodríguez Amurrio

Recientemente y con estruendosos aspavientos, la ministra de Desarrollo Productivo ha denunciado la pérdida de licencias e información digital en una laptop, de aquellas entregadas a colegios de Tarija a nombre de las y los bachilleres de este 2014.

Toda pérdida indigna, pero mucho más indigna el despropósito que hay detrás de la denuncia, cuando ésta vino acompañada de la conminatoria a los padres de familia, para que dejen de exigir al gobierno que éste permita que los estudiantes de último curso se lleven las laptop a sus casas.

Como quién habría encontrado, al fin, el justificativo ideal para hacer frente a la exigencia de que las laptop pasen a propiedad de las y los bachilleres, en su denuncia la ministra enfatiza en que el estudiante que borró información de la portátil copió juegos y pornografía, de manera que, según dicha autoridad, si los estudiantes llevan las laptop a sus casas se pervertirán.

Así, manipulando sentimientos de temor en los padres de familia, enarbolando el fantasma de la perversión de los estudiantes, la ministra quiere dar fin, de forma banal, al debate y las protestas que tienen lugar a causa de la negativa gubernamental de dar las laptop en propiedad a los estudiantes,

Por cierto que tal fantasma no puede ni debe impedir el debate sobre esta temática y en consecuencia, corresponde analizarlos argumentos que, a su turno, fueron expuestos por la ministra desde septiembre, cuando surgió el conflicto, y que son básicamente tres: 1. Las laptop en los colegios son mil veces más útiles que en las casas, 2. Están diseñadas para trabajar en red entre el profesor/a y sus alumnos/as y, 3. En las casas no se podrá controlar su uso y podrían llevar a la perversión.

La afirmación de que las laptop son mucho más útiles en el colegio que en la casa, solo será creíble cuando los estudiantes las usen en gran parte de sus horas de clase cual cuaderno, libro digital, o multimedia; pero ello no ocurre en la realidad, las laptop pasan más horas almacenadas en los depósitos que en los pupitres, hecho que cualquier medio de comunicación puede comprobar.

De otra parte, no existe un solo plan de clase que acredite que los profesores estén considerando el uso de tal herramienta como parte central de sus estrategias de enseñanza y aprendizaje. Sobre ello es el Ministerio de Educación quien debiera decir su palabra, pero hasta hoy mantiene silencio absoluto, cual no supiera cómo incorporar las laptop a las estrategias educativas.

Por tanto, la mayor posibilidad de uso de las laptop está en que los estudiantes puedan emplearlas para hacer las tareas que encomiendan sus docentes para la casa, preparar sus presentaciones digitalizadas y acceder a la información que se habría instalado en cada portátil; ello en tiempo extra escolar, más allá del que disponen en el colegio, y porque en su aula deben prestar atención a las explicaciones de sus profesores/as, antes que trabajar todo el tiempo en las portátiles.

A su turno, el que estén diseñadas para trabajar en red, es más bien "mil veces más útil" para comunicarse a distancia, antes que dentro de una misma aula. Vanagloriarse porque estarán en red con su profesor dentro el curso, es como usar celulares para mandarnos mensajes entre familiares estando todos presentes en la misma casa, lo que no es más que una vanidad absurda.

Estar en red con su profesor/a en sus respectivas horas de clase no es la maravilla que cree la ministra, pues los estudiantes tienen a sus docentes de carne y hueso en frente durante sus clases y no requieren de artilugio alguno para comunicarse con ellos.

Lo valioso de la cualidad de conexión de una laptop radica, más bien, en que posibilita acceder a conocimientos que fluyen vía Internet y, para ello, cada estudiante, fuera de sus horas de clase, siempre tendrá mayores posibilidades de más horas de navegación en la red mundial.

Ahora bien, aceptar el argumento de que al llevarse a casa las laptop entrañan un peligro insuperable de perversión, porque los padres no podríamos controlar su uso, nos llevará también a la absurda conclusión de que los televisores y reproductores de DVD de nuestros hogares tendrán que ser trasladados a los colegios, porque no siempre sabemos cómo usan y qué ven nuestros hijos en casa, durante nuestra ausencia.

Esas expresiones absurdas de justificar una política gubernamental restrictiva no es precisamente la forma adecuada de prevenir riesgos sobre nuestra juventud, ni mejorar la educación, pero ¿cómo y qué podría saber al respecto un  ministerio que es de producción y no de educación?