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jueves, 19 de marzo de 2009

ESCAÑOS INDIGENAS

Carlos Hugo Laruta Bustillos
chlaruta@hotmail.com

El primer instrumento legal nacional que sería materialización de lo que el oficialismo impuso se llamara Estado “Plurinacional”, será al parecer la Ley Electoral que regiría los eventos previstos constitucionalmente para diciembre de 2009 (elección de Presidente, Vice, Senadores y Diputados) y abril de 2010 (Gobernadores Departamentales, Asambleas, Alcaldes y Concejos).

El Poder Ejecutivo tomó la iniciativa y envió al Congreso un primer proyecto al que luego se le sumaron varios otros de la oposición (de PODEMOS y UNIDAD NACIONAL). Uno de los aspectos centrales de dicho proyecto es el establecimiento de escaños para los pueblos indígenas. El MAS propuso que sean 15 de 130 escaños de diputados, PODEMOS evolucionó desde 3 hasta 8 escaños, UN estableció 9 escaños, y expresando su descontento CIDOB exigió aumentar a 18 y CONAMAQ a 24 escaños.

Más allá de los números que son indudablemente importantes, la trabazón actual en el debate al respecto esta externando dos aspectos de un debate que lamentablemente no se completó en la Asamblea Constituyente. Los 2 temas son a ) ¿qué significado real tiene la existencia de dichos escaños indígenas? y b) ¿cual el sustento filosófico de su existencia?. Su respuesta permite un perfil inicial del tal Estado “plurinacional”.

Aunque no se dice en el texto constitucional aprobado que son 36 las “naciones y pueblos indígena originario campesinos” (NPIOC), sino sólo se mencionan sus idiomas, se sobreentiende por ello que las NPIOC son 36. Una presencia real y mecánica de ellas, sin tomar en cuenta su número poblacional, implicaría 36 escaños especiales. Pero ya un primer tamiz de la existencia real de dichas NPIOC las reduciría muy notablemente, pues para el caso del departamento de La Paz y según el censo de 2001, donde dicho sea de paso no se consideró a los afrodescendientes, los tacanas son 1.438, los lecos son 2.400, los mosetenes son 701, los araonas son 76, y los urus son 65 personas. Toda esa población sumada no se aproxima siquiera a la circunscripción urbana No. 7 de la ciudad de La Paz y la circunscripción gigante No. 15 de El Alto, con más de 80.000 y 140.000 potenciales votantes respectivamente. Una diferencia verdaderamente notable.

En cuanto a lo filosófico, solo desde la discriminación positiva a favor de las NPIOC, a través de la medida especial llamada escaños indígenas, puede sustentarse tal grado de contradicción entre su número y su representación congresal. Pero esta discriminación sólo es aceptable si su medida operativa no genera desigualdad básica respecto del resto de la población (indígenas urbanos, mestizos y clase media) y, es demostrable con el ejemplo de La Paz, que genera una desigualdad básica muy significativa. También dicha medida especial solo tiene legitimidad si la norma señala los tiempos y condiciones para su descontinuación, pues ninguna medida de discriminación positiva es de largo plazo. Esto tampoco está presente en el proyecto de Ley del oficialismo.

Más allá de los problemas técnicos y operativos sobre los escaños indígenas, la delimitación de las circunscripciones especiales, del grado de etnicidad de las personas y de los acuerdos para el nombramiento de un solo candidato entre pueblos indígenas diferentes y a momentos confrontados, con esta primera medida de existencia real del Estado “plurinacional” estamos viendo la verdadera y real existencia de eso que con un nombre exagerado se ha llamado “Naciones y Pueblos campesino, indígenas y originarios”. Veremos en que concluye el debate en el Congreso al respecto.

sábado, 14 de marzo de 2009

Matemática política para los indigenas

Mario Ronald Duran Chuquimia
mrduranch@yahoo.es

Los apologistas del indigenismo en Bolivia, recitan cual salmo bíblico que según el ultimo censo de población del 2001, el sesenta siete por ciento (67%) se auto identifica como indígena. Así también, diversos estudios étnicos señalan que existen treinta y seis naciones indígenas. Hasta ahí la matemática funciona bien, existe una población mayoritariamente indígena dividida en treinta y seis naciones, siendo las principales etnias (numéricamente) la aymara, la quechua y la guaraní. Cualquiera diría para que la redundancia si la matemática es sencilla.

Así tambien la nueva Constitución Política del Estado hecha en Sucre, aprobada en Oruro y modificada en La Paz por el Parlamento, aprobada mediante referéndum del 17 de Enero último, señala en el Artículo 2 de la Constitución Política del Estado (CPE) presupone la existencia e invariabilidad (en sus usos y costumbres) por más de 500 años, de naciones y pueblos “indígena originario campesinos”. Asimismo, establece el reconocimiento de su derecho a la libre determinación “en el marco de la unidad del Estado” de esas “naciones” y “pueblos así como el “dominio ancestral” sobre sus territorios. Esta visión está ratificada en la CPE en el Capítulo Cuarto de la Primera Parte “Derechos de las naciones y pueblos indígena originario campesinos”. El Artículo 30 señala que “Es nación y pueblo indígena originario campesino toda la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la invasión colonial española”.

Pero, como los bolivianos recibimos a la clase política como castigo y/o bendición de la Pachamama(usted decide) y como a dicha clase le encanta armar entuertos… mediante norma aprobada en el Parlamento se asigna catorce (14) escaños a las naciones indígenas originarias – campesinas, es decir el diez por ciento de los ciento treinta escaños parlamentarios… y aquí vienen algunas preguntas incomodas: ¿si supuestamente las naciones indígenas originarias – campesinas tienen la mayoría poblacional, porque no se les asigna escaños en función a dicha variable?, si existen treinta y seis naciones indígenas originarias – campesinas, ¿acaso no faltan veintidós escaños para que Bolivia tenga un parlamento plurinacional?. Como la verdad histórica nos ha dado las respuestas a las preguntas, dejemos establecido que por las acciones y no por los discursos se reconoce la línea politico - ideológica de cualquier gobierno.

El autor es ciudadano boliviano, radicado en El Alto.

El Alto. 13 de Marzo de 2009.

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