martes, 2 de junio de 2009

Manual para elegir al candidato de la oposición II

Andrés Ortega
pensardiferente@gmail.com

Ya hablamos del líder y su estrategia, y en ese análisis afirmé que debemos buscar al candidato de la oposición, "Pero si creen que este candidato debe ser del agrado de movimientos sociales, de los indígenas, de los alteños, de que debe identificarse con los pueblos oprimidos durante 500 años (aunque según los últimos datos bicentenarios de GMLP son solo 300 años de opresión) que debe ser de izquierda, del pueblo, de preferencia indígena, afín a las ponchos rojos, amigo de Santos Ramirez, etc. están totalmente equivocados porque ese nicho del mercado ya tiene candidato y se llama EVO MORALES."

Así que, los que de pronto pasaron de ser recalcitrantes neoliberales a ser centro izquierdistas, están perdiendo su tiempo, los que pretenden destacar sus raíces aymaras o quechuas están equivocados.

El candidato que quiera ganarle a Evo, debe que ser diferente.

Pues las estrategias que emplea el MAS no le servirán al frente opositor.

¿Qué debemos hacer?

Primero: Analizar la fuerza de la posición del Líder

El Líder es el dueño de una posición en la mente de la gente, ese es nuestro primer trabajo, eliminar esa posición, el MAS debe empezar a equivocarse, (lo hace muy bien) pero debemos reemplazar los errores del MAS por ideas nuestras, no por críticas.

Dejemos de jugar en la cancha de Evo, con la pelota de Evo, con el público de Evo, con el árbitro de Evo, con el comentarista de Evo. Si él juega Futbol nosotros juguemos Básquet.

Empecemos a ganar, el factor moral es decisivo, "Cuando el Bolívar gana todos son Bolivaristas".

Pero nunca olvide que solo nos referimos a palabras, imágenes y sonidos.

Segundo: Encuentre la debilidad en el punto fuerte del líder.

¿Qué?

Así como lee, ¿Qué mérito tiene ganarle a Maradona un partido de básquet?

El análisis FODA que cualquier alumno de segundo año de las ramas financieras y administrativas aprende, tiene un objetivo real: analizar a la competencia no a uno mismo.

¿Se imagina un debate con Evo Morales (el sueño de Jorge Quiroga)? Tuto demostró que es el único lugar donde le puede ganar, por eso Evo se estornudó en el tema.

Y la oposición no le gana ni en las calles, ni en el parlamento, ni en las campañas, ni en las elecciones.

Ganemos las elecciones (con todo lo que implica)

La gente que no apoya a Evo, que no cree en el "proceso de Cambio" pero pide una nueva forma de hacer política, que pide nuevos candidatos, etc.: Está pidiendo que gane Evo Morales. (Plop)

En esa lógica ¿votaría usted por Andrés Ortega para presidente?

Deje de ser analista político y vea quien le puede representar a usted y a su familia y deje de pensar en todos los demás.

Tercero: La campaña debe darse en un frente tan reducido como sea posible.

Así que, olvídese de hacer campaña en Achacachi en el Chapare en el Plan 3000, olvídese de un candidato Mentisan que tenga propuestas para el minero, para la ama de casa, para los desocupados, para los pobres, para los albañiles, para los exportadores, para los importadores, para los banqueros, para los contrabandistas, para los ropavejeros, para los taxistas, para los fabriles, porque el final usted no será el candidato de nadie.

¿O usted pensó que alguna vez Evo dejó de ser el candidato de los cocaleros para ser Presidente de Bolivia?

¿Quién no se dice indígena?

¿Quién no representa a una de las 36 naciones?

¿Quién no es de izquierda, socialista, marxista, leninista?

¿Quién es el candidato de la clase media?

¿Quién es el candidato de los jóvenes?

¿Quién es el diferente a EVO?

Ese es el candidato que le podrá ganar a EVO.

Deflación: ¿Malas o buenas noticias?

Mauricio Ríos García
riosmauricio@yahoo.com>

Una vez que la deflación terminara siendo una realidad el pasado mes de mayo en Bolivia, la primera reacción de los economistas de análisis tradicional fue la de presentarla como una pésima noticia para la economía, ya que ante la caída sostenida de los precios los consumidores entenderían que no merece la pena comprar hoy si mañana será todo más barato, forzando ajustes en los niveles de empleo y producción, y postergando además todo proyecto de inversión. Sin embargo, presumir que esto sucederá, también significa decir que los agentes nunca comprarán nada, lo cuál carece de sentido.

En una mala interpretación, lo que las autoridades monetarias deciden en estos casos es adoptar medidas expansivas, reduciendo las tasas de interés para hacer más accesible el crédito e incentivar el consumo para una pronta recuperación, revirtiendo los procesos hacia la inflación moderada. Esto solamente nos llevaría a postergar los efetos de la crisis sobre nuestra economía.

Pero no todo es mala noticia, existe, sin embargo, una forma distinta de interpretar el caso de una deflación. Para otro tipo de economistas, se trata de un proceso de reestructuración de los mercados, es un proceso de contracción crediticia que permite identificar aquellos negocios y proyectos no viables, que se financiaron indebidamente, y que no podrían asumir el golpe de la crisis internacional.

Con esta premisa, uno se preguntaría cómo podrían hacer más dinero las empresas si sus productos valen cada día menos. Pues haciéndose más eficientes. El único tipo de empresas que pueden darse el lujo de sostener ineficiencias que cargan su responsabilidad a los consumidores, a través del precio, son las monopólicas.

Así, con un proceso deflacionario se favorece a los consumidores, sobre todo a los pensionistas y acreedores; con un proceso inflacionario, en cambio, se favorecía a los deudores. Lo que es bueno para los consumidores es bueno para todos.

Es verdad que existe un incentivo al ahorro cuando los precios disminuyen, pero eso solamente augura un crecimiento económico sostenible, pues cuando la gente ahorra, lo hace por una razón, y es para gastar más tarde. Un efecto deflacionario provoca un desincentivo para el préstamo, pero al mismo tiempo, para aquellos que estuvieron ahorrando en época de vacas gordas, existe un incentivo para invertir, es decir, buenas noticias y grandes recompensas para negocios capitalizados en forma correcta.

Lo peor que le podría pasar a nuestra economía, entonces, no es necesariamente una deflación prolongada combinada con una recesión, como sugiere el análisis tradicional, sino una recesión inflacionaria, es decir, una caída de la productividad económica, combinada con un incremento sostenido del nivel general de precios: escasez e incapacidad de compra.

La deflación sirve para que la recuperación sea más ágil y rápida, es decir que se forme una V de rápida caída y pronta recuperación, y no una U de rápida caída y lenta recuperación.

¿Qué sucede con aquellos proyectos financiados por error? Uno podría decir que no habría mayor problema porque se ha materializado recursos escasos, pero este argumento se queda corto porque además de que la deflación permitiría identificar aquellos proyectos sin demanda, estos podrían ser paralizados oportunamente para liberar recursos y dirigirlos hacia aquellos que sí son viables, momento en que el mercado se encargaría de detectar nuevas oportunidades de beneficio... señal de la recuperación.

La caída sostenida de los precios no deprime la economía, no deprime la producción, y la contracción del crédito no conduce a las recesiones hacia una depresión. Ciertamente, para entender algunos casos de la teoría económica, todo lo que uno tal vez necesita es mayor sentido común.

http://riosgarcia.blogspot.com/

lunes, 1 de junio de 2009

El País de Evo Morales

Renzo Abruzzese
renzo.abruzzese@gmail.com

Los actos del bicentenario del primer grito libertario en América
Latina pusieron de manifiesto las profundas brechas que dividen la
sociedad nacional. La realización de dos actos y la tenaz insistencia
del presidente Morales de llevar adelante uno en el Villar negando
validez al organizado por las autoridades políticas y cívicas de la
capital, no solo dejó la sensación de una revancha por la sistemática
reivindicación de sus derechos democráticos y la capitalidad plena,
sino, además, hizo explicita dos visiones de país. Desde el podio
armado en una polvorienta vía troncal del humilde pueblito
chuquisaqueño, la imagen que se desplegaba era la de un presidente
instalado en su hábitat natural, el presidente se sentía en su medio,
cosa que de hecho es muy positiva, excepto que así como uno percibía
que él se sentía entre los suyos, también se percibía que lo hacia en
contra de los otros. El sustento oficial dirá que de ésta manera el
Poder del Estado regresa a sus bases, comulga con el soberano, empero,
una lectura mas serena muestra que más allá de las palabras, en la
cruda realidad, los bolivianos tenemos un mandatario empeñado en
recuperar una parte de la nación –la originaria campesina- en
detrimento de otra, la mestiza republicana.

Para muchos, la meditada referencia a los próceres y la omisión de
Zudañes ha sido un intento por reescribir de otra manera una historia
que ponía en la misma rasante a mestizos e indígenas, pretender negar
la importancia de los mestizos en el proceso emancipatorio borrando
discursivamente a unos y remarcando la raigambre indigeno-campesina
de otros, no habla de un acto de reivindicación histórica de nuestros
héroes, porque los hubo indígenas tanto como mestizos, sino, más bien,
de una visión unilateral y sesgada. Los chuquisaqueños tuvieron el
acierto de insistir hasta el cansancio en la necesidad de realizar un
acto con la participación del presidente y sus ministros, sin embargo,
el encono presidencial fue tan grande que finalmente dejó ver una
mueca de revancha; ¿de quien se vengaba? Los sucrenses dirían con
justa razón que la vendetta no los hería solo a ellos, lesionaba la
integridad de una nación de indios y mestizos, para colmo, los
seguidores del presiente lo declararon Libertador, frente a ellos,
los otros ya pueden declararlo su opresor.

El episodio del Villar y la Capital podría haber sido asumido como una
maniobra política más en el intenso enfrentamiento ideológico que vive
el país, lamentablemente no solo es eso, es uno más de los síntomas
del síndrome de una confrontación que desde el inicio del gobierno de
Morales ha tomado ribetes epocales: taras contra karas, oriente
contra occidente, masistas contra neoliberales, izquierda contra
derecha, ejecutivo contra legislativo y detrás de cada filón en
disputa resuena arrogante aquella victoriosa sentencia electoral;
"ahora es cuando". En el traspatio millones de bolivianos nos
preguntamos done vamos a llegar, votamos por la pacificación del país
y conseguimos un campo de batalla, votamos por la vigencia democrática
y conseguimos casi derrotarla, votamos por una nación de todos, y lo
único que logramos fue invertir el orden de las discriminaciones,
votamos por una Bolivia unida y logramos dos naciones, votamos para
ser mejores y estamos cada peor, votamos para erradicar la corrupción
y parece haberse incrementado, votamos por Bolivia y algunos sentimos
que no tenemos patria y menos presidente.

Equilibrio democrático en diciembre

Omar Oscar Rocha Rojo
rocharojo@gmail.com

La elección nacional prevista para diciembre del presente año, tiene un significado fundamental para el futuro del país, la democracia y las expectativas de la población. De modo sutil se viene instalando en la opinión pública una agenda política distorsionada, interesada y para nada representativa de los grandes intereses y problemas cotidianos de la gente, como son el tema de supuesto terrorismo y separatismo, juicios a magistrados, fiscales, medios de comunicación, juicio de responsabilidades, asilos políticos y exiliados del país, desclasificación de documentos de la dictadura etc. embarcándonos a todos en falsos y estériles debates públicos y mediáticos, como si se tratará de políticas de estado que hacen al fondo del problema nacional, siendo temas coyunturales que debe merecer un tratamiento puntual hasta lograr sus respectivos resultados, sin contaminarlos con intereses político electorales. En realidad se trata de imponer esta agenda con el único objetivo de forzar a la opinión pública a tomar posiciones mediante el voto a favor de sus impulsores en el referido proceso electoral.

En ese orden, todos debemos tener presente el real y verdadero significado de la elección de diciembre e interpretar con la mayor sinceridad y certeza posible sobre los valores, principios e intereses que están en juego y las consecuencias de los resultados para el futuro de los ocho millones de bolivianos y bolivianas. Igualmente debemos estar concientes que el voto mayoritario de confianza al actual régimen el 2005 ha servido para hacer más poderoso el Gobierno y más débil al pueblo, sobre este porcentaje de apoyo ciudadano se ha erigido un régimen autoritario, soberbio y que desprecia abiertamente el ordenamiento jurídico nacional y de modo conciente desconoce cualquier posibilidad de dialogo, pactos o consensos sobre problemas y soluciones que son de interés de toda la población y no solo de un grupo de nuevos privilegiados.

La figura del Presidente del la República amparados en la enorme votación ciudadana ha obtenido una aplastante mayoría parlamentaria a fin a sus intereses, en virtud de ello ha concentrado todo el poder político, anulando el Congreso Nacional, destruyendo el Poder Judicial, eliminando el control de constitucionalidad e imponiendo a punta de Decretos Supremos políticas inconstitucionales y contrarias al interés individual y colectivo de la sociedad boliviana.

Es responsabilidad de los políticos de construir alternativas democráticas para terciar en el proceso electoral y por supuesto esa es su tarea, los bolivianos y bolivianas debemos tener plena conciencia de no repetir la experiencia de 2005, a efecto de evitar que el oficialismo corone sus políticas autoritarias sustentada en la legitimad otorgada por la ciudadanía. Como actores centrales de la democracia debemos asumir el reto de debatir y generar conciencia de la necesidad de un equilibrio democrático en el país, a partir de platearse un conjunto de objetivos para el proceso electoral de diciembre, como los que a continuación nos permitimos proponer para el debate nacional.

1. Se debe evitar que la elección se defina en la primera vuelta, es decir, que ningún candidato logre imponerse con la mayoría absoluta o con un 10 % de diferencia sobre los demás, esto traerá consigo dos efectos fundamentales para el proceso democrático. Por un lado se tiene que nadie lograra un control absoluto del Congreso Nacional, obligando a los nuevos oficialistas a pactos y acuerdos sobre los problemas nacionales y por otro será la segunda vuelta que definirá la Presidencia y Vicepresidencia de la República.

2. Por ninguna razón, una sola fuerza política debe alcanzar mayoría absoluta de representantes en la Asamblea Legislativa Plurinacional y menos dos tercios, evitando de esta forma que se imponga las pretendidas modificaciones a la nueva Constitución Política del Estado con fines de perpetuación en el poder como es el caso de otros países que todos conocemos, de afectar la seguridad jurídica, la vulneración de los derechos y garantías constitucionales, la afectación a la propiedad privada, control y manipulación de la justicia, etc.

3. Debemos imponer una verdadera agenda nacional por la cual pronunciarse en diciembre, compuesta por los principales problemas que afectan a los bolivianos y bolivianas, como son el tema de la generación de empleo, lucha contra la pobreza, mejorar la economía familiar, construir un país productivo, mejorar la calidad de vida de la población, es decir, sustituir la agenda de la confrontación y la política por una agenda de interés nacional, para este propósito es necesario que todos contribuyamos, sobre todo los medios de comunicación a descontaminar el escenario del debate público y mediático sobre los temas que nos confrontan y nos dividen.

4. De igual forma se trata de debatir la calidad de la representación en la futura Asamblea Legislativa Plurinacional, con el propósito de evitar que se reproduzca la mediocridad del actual Congreso Nacional, donde la mayoría cumplen el triste papel de levantamos y detractores de la democracia y las instituciones del Estado boliviano.

Consideramos que la consecución de estos objetivos es absolutamente posible, los bolivianos y bolivianas en estos tres años hemos aprendido a valorar el vivir en democracia, la imperiosa necesidad de sujetarse al ordenamiento jurídico nacional y de contar con una pluralidad de representaciones que expresen el interés de la Bolivia diversa y pluricultural.


NOSTALGIAS

DANTE N. PINO ARCHONDO
napucopino@yahoo.es

Un bello tango, al menos para mi gusto. Pero no se trata de tararear esa letra que Enrique Cadícamo hizo inmortal en 1936. Desde entonces todos los artistas que se precian de saber cantar canciones la han considerado parte de su repertorio. "Quiero emborrachar mi corazón, para apagar un loco amor que más que amor es un sufrir" ¿Recuerda?. Ser nostálgico no es malo, evocar es casi volver a vivir.

Pero hay nostalgias que agreden, especialmente cuando se las quiere forzar a volver del pasado para cambiar lo que ya no se puede. Por eso es difícil evitar una sonrisa de conmiseración al escuchar las expresiones del nostálgico más importante que tenemos en el Palacio de Gobierno: Álvaro García Linera, calificando de tales a un grupo de intelectuales que en la misma Venezuela llevó a cabo el "Encuentro Internacional Libertad y Democracia".

Dijo que vio con "una curiosidad arqueológica" ese encuentro. ¡Hay mi diosito santo! ¿Cómo tendríamos que verlo a él entonces? Porque todo lo que respira, hace y piensa en el Gobierno dirigido por él, es una tremenda añoranza de décadas pasadas, cuyos alientos abatidos por la historia se quieren volver a revivir.

Convertir a Bolivia en un Estado Plurinacional, para empezar. Centralizar todos los recursos económicos en manos del Presidente, para continuar. Utilizar dineros públicos para crear empresas estratégicas y ponerlas al servicio de sus militantes, fomentar la corrupción total en todo el aparato administrativo del Estado, eliminar las inversiones con artículos constitucionales que son verdaderas piedras arqueológicas, incentivar la toma de la propiedad agraria, lotes de terreno y todo progreso rural por vándalos agiotistas que se denominan "sin tierra", convertir a la economía petrolera de autosuficiente en importadora de gasolina de la tierra a la cual juraron no venderle gas: Chile.

Y para cerrar con broche de lata, tratar de implantar el socialismo marxista, leninista en la pobre Bolivia. Si esto no es ser trasnochado, nostálgico, melancólico y patético, ¡díganme qué es!
"Llora mi alma de fantoche, sola y triste en esta noche, noche negra y sin estrellas"