jueves, 30 de abril de 2009

Persistencia de la crisis

Alberto Bonadona Cossío
abonadona2001@yahoo.es

Para tener alguna idea de lo que pasará en la economía nacional no hay más que ver lo que ocurre en los mercados internacionales y, especialmente, en la economía de los Estados Unidos. Lo que se observa son variados signos discordantes en apariencia en los indicadores financieros y en los de mercancías. A muchos la recuperación de un par de días en los precios de una acción o de un mineral o, incluso, las enormes ganancias que el primer trimestre alcanzó el Banco Wells Fargo, les infunde un gran optimismo y ven la recuperación de la crisis a la vuelta de la esquina. Sin embargo, la profundidad de la crisis no está para exagerados optimismos. La economía norteamericana se encogió en 6,1% durante el primer trimestre, de acuerdo a las cifras oficiales publicadas al final del mes de abril. La inversión privada estadounidense se desplomó en 38% entre marzo de 2008 y marzo de 2009. La economía que inició la crisis y que será la que debe iniciar el retorno a la recuperación todavía no muestra signos alentadores, peor aún cuando la amenaza de una deflación continua presente al haber caído el IPC estadounidense en 0,4% en lo que va del año.

La deflación, o sea, una caída sostenida de los precios, es más desconocida para los economistas que la inflación. Algunos remedios a esta última han sido más exitosos y el desconocimiento de cómo salir de una persistente caída de precios es todavía un misterio para la ciencia lúgubre (así fue como calificó Keynes a la ciencia económica). Todo indica que más días sombríos se asoman en el horizonte de la economía mundial y, aquí en Bolivia, recién se escuchan voces oficiales aceptando que la crisis llegará a Bolivia. Aunque ya se mostró en muchas esferas, el reconocimiento por parte del Presidente del Banco Central es todo un acontecimiento frente a las negaciones y disfraces que otras autoridades le han dado al impacto de aquella en la economía nacional. No podía esperar otra cosa de un economista como Gabriel Loza quien ha declarado "que hay una disminución del ingreso disponible, que el desempleo puede aumentar en algunos sectores.... que tendrá un impacto en la pobreza, está claro."

Aún así, el pronóstico del BCB que coloca alrededor del 5% el crecimiento del PIB en 2009 es muy optimista. El mayor impacto de la recesión de la economía americana recién está por alcanzar con toda su virulencia a la débil economía boliviana y su crecimiento no superará el 2%. Al igual que castigará violentamente a economías más grandes, como la China o la India, porque son considerablemente dependientes de Estados Unidos por sus gigantes exportaciones a este último país, también afectarán al Brasil y Argentina a quienes vendemos gas, al igual que a Corea a quien vendemos zinc. Aunque este mineral recuperó en algo sus precios a tal punto que ha hecho que se reabran algunos centros mineros en Oruro y Potosí, es una recuperación efímera y posible respuesta especulativa que aprovecha la volatilidad de los mercados para ganar en medio del remolino financiero. No es momento de dejarse llevar por convulsivos movimientos del mercado es mejor actuar preventivamente frente a una crisis cuya malignidad acrecienta sus efectos en Bolivia.