miércoles, 29 de abril de 2009

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Alvaro Jordan
ajordan@entelnet.bo

Con la victoria del comunismo en la China continental, la dirigencia china conservadora se refugió en Taiwán, continuando un largo y doloroso periodo de guerra, con características internacionales, el que poco a poco ha ido cediendo a una convivencia pacífica y ahora con el ingreso de la economía estatal a la economía de mercado, empiezan un proceso de integración anunciado recientemente por la prensa, que invita a la reflexión de los bolivianos para evitar las atrocidades que sufrieron estos pueblo en una guerra sin destino, ya que actualmente el otrora comunismo chino ha fracasado rotundamente al igual que el neoliberalismo que respaldó a Taiwan. Ambos; la administración comunista del estado y la creatividad del mercado han tenido que ponerse de acuerdo para asegurar sus ganancias a costa de la explotación de las mayorías.

La verdad es que no debimos llegar nunca a la situación de zozobra en la que vive el pueblo Boliviano. El afán por la imposición de un estado marxista, leninista, socialista y comunista (MLSC) es el que ha introducido el terrorismo de estado, sobre la base del apoyo democrático mayoritario logrado.

Con ello los monstruos se han desencadenado. El radicalismo guerrillero sustentado desde los cuadros superiores del gobierno ha dedicado todos sus esfuerzos en preparar las condiciones para continuar una lucha armada en el caso de que el proceso democrático no sea suficiente para la toma del poder total y es el responsable de esta política de terrorismo de estado, como etapa previa a la guerra civil.

El terrorismo de estado se ha impuesto por múltiples formas; desde las permanentes y exageradas acusaciones a todo el que no comparta el proceso MLSC, los amenazadores enfrentamientos civiles a través de reiterados bloqueos, con respaldo armado, a ciudades como Santa Cruz, Cochabamba, Sucre, La Paz y otros, los muertos de la Calancha en Sucre, de Cochabamba, de Santa Cruz y muchos más en el altiplano, hasta los atentados terroristas que aparecen con vinculaciones desde la misma Casa de Gobierno, como fue el atentado a un canal de televisión en Yacuiba.

Los pueblos de la cuenca amazónica y platense boliviana se han caracterizado por sus cualidades tolerantes y pacíficas, fruto de su herencia cultural nativa. De pronto ahora aparecen manifestaciones violentistas que no condicen con estos antecedentes culturales.

Es evidente que la política de amenaza permanente de parte del centralismo MLSC, particularmente a la democracia autonomista, ha logrado colocarla en un estado de inseguridad, llevándola a cometer graves errores, como ha sucedido con valerosos muchachos de la Unión Juvenil Cruceñista, heroicos defensores de las regalías petroleras en las luchas contra el neocolonialismo altiplánico de los años 50, como es cuando arremeten impulsiva e irracionalmente contra las instituciones que representan el actual neocolonialismo montañés. Ahora, aparece un germen en formación de una defensa armada de Santa Cruz, expresión de inseguridad y que refleja un sentimiento de región ocupada, generada por la política de amenaza permanente a la existencia de las clases no proletarias.

Estos descontroles son los que espera el provocador para sacar ventaja de ellos. Su desarrollo sólo traerá miseria, desolación y un estado de postración muy difícil de superar a corto plazo.

La democracia autonomista ha logrado avances importantes, tiene los argumentos y las bases suficientes para su sostén. Todos los esfuerzos deben encaminarse a su preservación pacífica, aprovechando los desencantos de las clases no proletarias aliadas al centralismo, el que, inevitablemente, ya se ha iniciado con motivo el enriquecimiento de la dirigencia gobernante en base a la corrupción y de su identificación con la dictadura del proletariado MLSC.

El futuro de Bolivia no puede ser otro que aquel en el que todos nos podamos sentar en una mesa sin las desconfianzas que ha generado el abuso cultural y económico de 184 años de la república neocolonial.

La autonomía, nacida de la autodeterminación, debe significar la unidad alrededor de un ejecutivo colectivo con igual representación de los nueve departamentos, con una presidencia rotativa y de carácter figurativo, al estilo de la Federación Helvética. Apoyado en un firme compromiso con la paz, el respeto al otro, el equilibrio con la naturaleza y el dialogo permanente como expresión democrática de las bases. En resumen lo que estamos avizorando es un futuro de gente buena, alegre de haber nacido, base de la Federación Humanista de pueblos libres. La que nos esta señalando la tendencia emergente del Humanismo Superior.

Santa Cruz, 27 de abril de 2009

Para mayor información visitar:
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